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Erdogan y el Papa hablan sobre Jerusalén

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan reunido con el Papa Francisco durante su visita oficial a la Ciudad del Vaticano, 5 de febrero de 2018 [Agencia Yasin Bulbul / Anadolu]

Tayyip Erdogan ha sido el primer presidente turco que tras 59 años ha visitado el Vaticano. La visita tuvo lugar el lunes, y durante la misma él y el Papa Francisco trataron la cuestión palestina. Al mismo tiempo de la reunión tenía lugar el enfrentamiento entre la policía y manifestantes.

La policía, que cerró gran parte del centro de la ciudad para la visita, declaró que dos personas habían sido detenidas después de que los manifestantes intentaran romper los cordones policiales para acercarse al Vaticano desde la que era una manifestación autorizada a varias metros de distancia.

Erdogan habló en privado con Francisco durante aproximadamente 50 minutos en el estudio del Papa en el Palacio Apostólico, que usa sobre todo con fines ceremoniales.

Según una declaración del Vaticano en las conversaciones entre ambos líderes abordaron “el estado de Jerusalén, destacando la necesidad de promover la paz y la estabilidad en la región (Oriente Medio) a través del diálogo y la negociación, respetando los derechos humanos y el derecho internacional”.

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Tanto Erdogan como el Papa Francisco se oponen a la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel. Muchos aliados estadounidenses han declarado que esta declaración podría condenar los esfuerzos de paz en Oriente Medio.

Al final de reunión privada, el Papa le dio a Erdogan un medallón de bronce que muestra a un ángel abrazando los hemisferios norte y sur mientras se eleva sobre un dragón.

“Este es el ángel de la paz que estrangula al demonio de la guerra”, le dijo el Papa a Erdogan mientras le entregaba el medallón, hecho por el artista italiano Guido Verol. “(Es) un símbolo de un mundo basado en la paz y la justicia”.

Durante la reunión pública, con los reporteros y el séquito de Erdogan, fue cordial, ambos hombres parecían mostrarse distantes desde el principio mientras estaban sentados en el escritorio del Papa antes de mostrarse ante los periodistas.

La caravana de vehículos de Erdogan entró en la prácticamente abandonada Plaza de San Pedro después de que las calles, que habitualmente están llenas de turistas, fueran cerradas debido a temores de seguridad.

Una manifestación autorizada de cerca de 150 personas, entre ellas había kurdos y sus partidarios a las afueras de Castel Sant’Angelo, una fortaleza a orillas del río Tíber, que se tornó violenta cuando los antidisturbios empujaron a los manifestantes que intentaban romper sus líneas. Al menos un manifestante resultó herido, declaró un testigo.

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Alrededor de 3.500 policías y fuerzas de seguridad estaban de servicio en Roma y las autoridades declararon un área prohibida para manifestaciones no autorizadas que incluían el Vaticano, el hotel de Erdogan y palacios italianos, donde se reunió con el presidente y el primer ministro.

Matteo Salvini, jefe de la Liga del Norte anti-inmigrante de Italia, declaró en un tweet que era “vergonzoso” que el gobierno recibiera a Erdogan, calificándolo como “el jefe de un sangriento régimen islámico que mata la libertad”.

Erdogan y el Papa hablaron por teléfono en diciembre después de que Trump anunciara que reconocía a Jerusalén como capital de Israel y acordaron que cualquier cambio al status quo de la ciudad debería evitarse.

El Vaticano respalda una solución de dos estados para el conflicto palestino-israelí, con ambas partes acordando el estatus de Jerusalén, que alberga sitios sagrados para las religiones musulmana, judía y cristiana, como parte del proceso de paz.

Los palestinos quieren que Jerusalén Oriental sea la capital de un futuro estado independiente, mientras que Israel ha declarado que toda la ciudad es su capital “unida y eterna”.

Entre la delegación de Erdogan estaba Mehmet Pacaci, el embajador de Turquía en el Vaticano. Francisco se convirtió en el primer Papa en hablar públicamente del asesinato de 1915 en el que fueron asesinados 1.5 millones de armenios, algo que Turquía siempre ha negado.

 

 

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