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Refugiada siria: “Algunos europeos están usando nuestra identidad para ganar dinero”

Imagen de una refugiada siria mendigando en Saint-Denis, Francia [Middle East Monitor]

El marido de Fátima y dos de sus hermanos fueron asesinados por combatientes en Siria. Temiendo por la vida de sus hijos, escapó de su tierra natal y se embarcó en un arduo viaje a Marruecos, donde la familia se hizo pasar por una familia marroquí y pudieron cruzar a Europa.

“Llegar a Francia fue como el final de un mal sueño, fue un nuevo comienzo para nosotros”. Casi seis meses después, Fátima y sus hijos piden limosna en las calles.

Encontré por primera vez a Fátima (no es su verdadero nombre) en una carretera en el suburbio de Saint-Denis de París. Se acercaba a los coches parados en el semáforo, llevando consigo a dos niños pequeños, y portaba además, un letrero de cartón que decía familia siria. Otros estaban haciendo lo mismo, algunos sosteniendo pasaportes verdes para probar su nacionalidad siria, pidiendo a los conductores dinero

Todo el mundo sabe lo que pasó en Siria. Todo el mundo conoce nuestros problemas – sienten pena de los sirios por lo que nos pasó“, declaró Fátima. “Puedo conseguir fácilmente 50 € al día de los conductores. Los niños pueden conseguir más. “

En los últimos años, un número cada vez mayor de personas -en particular mujeres y niños- ha comenzado a pedir limosna en semáforos y a los lados de las carreteras principales de París.

Si bien muchas de estas personas son en realidad refugiados sirios, la gran mayoría son estafadores que tratan de sacar provecho de la simpatía del público.

“Son europeos, no estoy seguro de dónde son exactamente, pero no son sirios”, declaró Fátima, mientras señalaba a dos mujeres jóvenes y un niño pequeño alternando entre carriles de coches estacionados. Los tres llevan carteles que los identifican como sirios, y ambas mujeres están vestidas con abayas negras, vestidos con ropajes usados por muchas mujeres musulmanas. Cuando el semáforo se vuelve verde, el trío se retira a la isleta situada en mitad de la carretera junto con muchos otros que han estado mendigando en el mismo cruce.

“Para estos conductores, estos mendigos son sirios, porque visten como nosotros y usan los mismas carteles que nosotros. Están usando nuestro nombre para conseguir más dinero porque saben que todo el mundo siente pena por los sirios”.

“Hay muchos de ellos, muchos, todos son mentirosos y están engañando a la gente. Trabajan en toda esta área, no sólo aquí.

Leer: Los Estados miembros de la UE deben acoger a los refugiados

Algunos incluso saben algunas palabras en árabe, haciendo su trama más convincente.”Pueden hablar una palabra, dos palabras, pero trate de tener una conversación con ellos en árabe y saldrán corriendo”.

Mientras hablo con Fátima, muchos otros mendigos vienen a escuchar.”Aquí, mira”, dice, y comienza a hablar con una joven en árabe. Inicialmente, la mujer sonríe y asiente respondiendo con la cabeza, pero pronto se hace evidente que no entiende una palabra de la lengua y que agarra a su hijo y se va.

“Ellos tienen dinero, estas personas. Un día, por la noche, una de las mujeres se quitó su abaya y comenzó a hablar por teléfono con alguien. Unos minutos más tarde llegó un coche y ella entró y se fue. Al día siguiente volvió al mismo lugar vestida con su abaya y siguió mendigando.

Mientras Fátima y yo estamos hablando, otro sirio “falso” se nos acerca. En este caso es una joven, no mayor de 16 años, viste una abaya verde oscuro y lleva un cartel de cartón. Mientras camina a nuestro lado, su abaya se levanta ligeramente y podemos ver sus pies, sus uñas están pintadas de rojo y tiene hecha la pedicura.

Mira, mira a sus pies, ¿crees que un auténtico refugiado tiene suficiente dinero como para ir a un salón de belleza?

Cuando Fátima señala los pies de la chica, ésta huye rapidamente de vuelta a las filas de coches.

“Este no es un área rica, pero todavía ganamos dinero. Los que piden en el centro de la ciudad, junto a las caras tiendas y lugares famosos, deben estar ganando diez veces más que nosotros”, declaró Fátima.

Cuando pregunto por sus vidas en Francia, Fátima me asegura que ella y su familia están siendo atendidas.“Nos han dado un lugar para vivir. Mis hijos van a la escuela, tenemos suficiente dinero para comer “.

Entonces, ¿por qué está pidiendo al borde de la carretera?

Necesito dinero para llegar a Bélgica. La vida está bien aquí, pero tengo familia en Bélgica, mis hijos crecerán con mi familia allí. No hay nada para nosotros aquí, no hablamos el idioma y nos sentimos solos “.

La mendicidad en la carretera puede ser peligrosa, explica.”Por supuesto que estoy preocupada, a veces hay accidentes de tráfico. Sucede mucho con los mendigos. Pero tengo seis hijos, y dos todavía están en Siria. Necesito dinero suficiente para irnos a Bélgica.

Fátima se niega a que le tomen fotos, y después de regresar a su puesto junto a la carretera, sigue pidiendo limosna a los coches, sus dos hijos siguiendo su ejemplo, se acercan a los coches solos.

Pocos días después paso por la misma zona y veo gente pidiendo limosna en el semáforo, Fátima y sus hijos no se ven por ninguna parte. En el suelo tirado hay un letrero en el que puede leerse familia siria.

 

 

 

 

 

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