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Khashoggi: La oposición de Arabia Saudí a la primavera árabe es el motivo del caos en el país

El escritor y periodista saudí Jamal Khashoggi afirmó el martes que esperó que Arabia Saudí se sumara a la primavera árabe y tratara este fenómeno como algo real y no como una conspiración. Se reafirmó en su opinión de que la oposición a esta transformación es la verdadera causa del caos que vive actualmente la región
El escritor y periodista saudí Jamal Khashoggi (almrsl)

Khashoggi, que actualmente reside en Estados Unidos, llamó al hallazgo una solución a la crisis del Golfo cuanto antes durante una intervención en la emisora Monte Carlo que pudo escuchar un corresponsal de Al khalij Al jadid. Asimismo afirmó que el adversario estratégico (Irán) es el único beneficiario de esta crisis, y consideró que los países del Golfo están ocupados en acabar con lo que llamó “ilusoria organización internacional de los Hermanos Musulmanes” mientras la verdadera organización internacional es Irán, que se está extendiendo y ampliando sin que nadie se preocupe por ello.

Tengo la convicción desde el primer día de la primavera árabe, como reflejo en mis artículos, de que esta primavera es un fenómeno real

Añadiendo; “estuve deseando que Arabia Saudí se sumara a la la primavera árabe y la apoyara, y la tratara como un fenómeno real y no como una conspiración”.

Así mismo considera que “la oposición a estos cambios (la primavera árabe) es lo que realmente llevó al caos actual existente en la región”. 

El Golfo quedó excluido de la primavera

Khashoggi excluye a los estados del Golfo de esta necesidad de sumarse a la Primavera Árabe, al considerar que “los países estabilizados, seguros y tranquilos no necesitan experimentar estas transformaciones. Arabia Saudí, por ejemplo, ya está experimentando reformas dirigidas por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, y esto es un hecho positivo que apoyamos”.

Aclaró extendiéndose; “mi discurso se articula en torno a las repúblicas árabes que están en una situación deplorable y de colapso, y estas repúblicas han colapsado y han fracasado por completo durante décadas: la primavera árabe sólo vino a anunciar este fracaso”.

Continuó diciendo que  “algunas de estas repúblicas, como Libia y Siria, han sido demolidas; otras, como Yemen, se están derrumbando y desintegrando ahora; y otras, como Egipto, siguen con grandes deficiencias y sufriendo el caos, por lo que existe una obligada preocupación respecto a ellas”.

Según sus palabras, las repúblicas “son las que necesitan un  comienzo en la alternancia en el poder, porque su legitimidad constitucional se ha derrumbado completamente desde el primer golpe de Estado ejecutado por aquellos estúpidos oficiales (en referencia a lo que se conoce como “Revolución egipcia del 23 de julio” ocurrida en 1952) que dirigieron las repúblicas al fracaso; a lo que siguieron otros errores que acabaron con la legitimidad constitucional.


Eso es lo que hoy ha dado lugar a decenas de pequeñas legitimidades locales, partidarias y regionales, y estas seguirán luchando entre ellas hasta que, así lo quiera Dios, algún sistema les garantice participar en el reparto del poder”.

En respuesta a la pregunta de si esto significaba que los estados del Golfo no necesitan hoy de pluralismo, democracia y monarquías constitucionales o sí, Khashoggi afirmó: “Actualmente no, porque en vista del  caos existente en la región, no veo que necesitemos abrir ningún conflicto nuevo”.

Además añadió como prueba de su punto de vista:

No hay el menor movimiento en los estados del Golfo. ¿Dónde está el movimiento hacia el pluralismo en los países del Golfo?

“En Kuwait existen movimientos, porque está en una situación avanzada en lo democrático, y en Bahrein existen movimientos aunque por desgracia han tomado una tendencia sectaria. Pero en el resto de los países, Arabia Saudí, Qatar, EAU y Omán, sus pueblos están satisfechos con lo que hay (sic), y por consiguiente hablamos de una situación inexistente en los mismos”.

También consideró que la cuestión más importante a tratar en estos países del Golfo son las transformaciones económicas así como la garantía de un futuro mejor a sus pueblos. No hay en la agenda cuestiones referidas a una transformación política real  sino a un nivel muy simple al  que nadie va a prestar atención en la calle, y por lo tanto en estos países no es prioritaria la cuestión de una transformación política, y por lo tanto mi discurso no se refiere a ellos.”

La crisis del Golfo

Respecto a su visión de la crisis en el Golfo, el escritor saudí afirmó: “Yo esperaba que esta crisis se resolviera a través de los mecanismos tradicionales, como presentar una queja al Consejo de Seguridad o al CCG (Consejo de Cooperación del Golfo), evitando agudizarla a través de conflictos en las redes sociales: las batallas importantes no se resuelven en los foros de Twitter o Facebook.”

Las batallas importantes se libran o sobre el terreno o a través de las organizaciones internacionales con denuncias oficiales. Por ello no participo en estas campañas frenéticas en las redes sociales

Tamibién denunció el ambiente de desconfianza y recelo que se extiende ahora mismo en la sociedad saudí, diciendo que “es uno de los efectos negativos de esta crisis, en tanto que esta cuestión no parece saludable para una sociedad tan homogénea como es la saudí, y que no ha llegado a conocer ni por un solo día la cultura del espionaje y la delación entre sus ciudadanos propia de los regímenes totalitarios”.

El tratamiento de los medios de comunicación de la crisis del Golfo

Khashogi también criticó el tratamiento de la crisis llevada a cabo por los consorcios de medios de comunicación del Golfo, describiéndolo como un tratamiento “enfermizo y poco útil”, caracterizado por dos grandes defectos.

Explicó que el primer defecto es “difundir noticias falsas, lo que socava la credibilidad los medios de comunicación”.

El segundo defecto, de acuerdo a la opinión de este escritor saudí, “es la cuestión del desmantelamiento de la sociedad, de modo que transforman a sus coudadanoss en individuos que desconfían y se quejan el uno del otro a la autoridad, práctica que ya conocieron sistemas totalitarios como el Iraq de Sadam Hussein y la Siria de Hafez Al Assad y su hijo Bashar, y ésta es una de las peores cosas que puedes hacer con un pueblo homogéneo y pacífico como nuestro pueblo saudí, pues así comienza la implantación de una cultura fascista”.

Los acontecimientos regionales

En cuanto a su visión de los acontecimientos que acontecen en la región, especialmente en lo referido a Siria y Yemen, el escritor saudí expresó que, en su opinión, “la situación va de mal en peor”.

Explicó que los países que tendrían que haberse unido para enfrentar el proyecto expansionista iraní -Arabia Saudí, Qatar, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos – , difieren en lo que respecta a sus relaciones.

Agregó: “Estos países no han sido capaces de ponerse de acuerdo, y el resultado es que Bashar al-Assad, Irán y los hutíes están ganando. Al respecto me preocupa la noticia que he leído recientemente referida a la fábrica de misiles que está construyendo Irán en Siria. Irán ha exportado tecnología de misiles a Siria y Yemen; por lo que en Arabia Saudí nos hace estar enfrentados a ellos”.

Consideró que Irán es actualmente vencedor en todos los frentes, y que cualquier saudí que espere que se pueda cambiar la ideología iraní es un iluso.  

“Los grupos étnicos de Irán no cambiarán, es pura ideología”, para remachar: “ estamos ocupados luchando contra una hipotética  organización internacional de los Hermanos Musulmanes, mientras que la verdadera organización internacional es Irán, que se expande y crece sin que nadie se preocupe por ella”, dijo.

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