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Peres y Otaiba… un nuevo Oriente Medio

Cuando Yousef Al Otaiba, embajador emiratí en Washington, habló sobre la estrategia del gobierno de su país y de sus aliados en lo que describió como la búsqueda de una visión por un nuevo Oriente Medio a desarrollar en la próxima década, gobernado por gobiernos seculares fuertes y estables, quedó claro, desde fuera, que su discurso pretendía proporcionar una visión política que complaciera a las fuerzas occidentales influyentes con intereses en la región. Sin embargo, si nos fijamos bien en las palabras de este hombre y las vinculamos con los acontecimientos de la región, nos encontramos con aspectos clave que Al Otaiba intentó encubrir colando varias imprecisiones a la audiencia.  

El secularismo de los gobiernos en la región árabe no es nada nuevo. Todos los centros de investigación occidentales saben que la mayoría de los gobiernos árabes mencionados en el discurso del embajador son países seculares en términos de realidad y acciones, aunque no lo indiquen explícitamente en sus constituciones. Podemos llamarlo secularismo distorsionado, en el sentido de que utiliza un discurso religioso para añadir legitimidad a sus gobiernos y justificar sus prácticas políticas. Arabia Saudí es el gobierno de los cuatro países del boicot ( sobre Qatar)  que indica explícitamente su adopción de la ley islámica; la considera la base de la legitimidad del gobierno y una fuente de legislación. ¿Se refería el embajador a este país en concreto?

Por otro parte, el embajador ha ignorado un problema fundamental que todo observador objetivo reconoce, es decir, que la crisis de los países árabes no se debe a la adaptación o el fracaso del secularismo, como lo cree Al Otaiba, sino que, principalmente, se debe a su naturaleza tiránica y políticas individualistas que desprecian la opinión pública, que no influye las decisiones políticas del país. Crisis como el sectarismo, los conflictos de identidad y el descontento popular que experimentan los países de la región, incluidos aquellos aliados de los que Al Otaiba dice hablar, se deben principalmente a la falta de políticas efectivas que reflejen la voluntad del pueblo y el respeto a las elecciones populares.

Lo que esconde el discurso que el embajador intenta adoptar y promover como una de sus creaciones e ideas políticas es, básicamente, lo que Shimon Peres expuso en su libro “The New Middle East” (publicado en 1993), expresando las mismas preocupaciones que el embajador emiratí; por una parte, la necesidad de luchar contra las fuerzas políticas islámicas fundamentalistas, y la emergencia de que los regímenes árabes capaces de cooperar con la entidad sionista construyan un nuevo Oriente Medio.

Las ideas de Peres no resonaron entre el pueblo árabe, por lo que parece que ciertos regímenes árabes restauraron rápidamente este discurso y promovieron su práctica y sus ideales. Esta propuesta respalda la aceleración del acercamiento entre los países del asedio a Qatar y la entidad sionista de manera alarmante, desde la participación en la demonización de todo tipo de resistencia, a través del asedio de Qatar como un Estado que apoya a las fuerzas de liberación contra el proyecto sionista, hasta hablar de regímenes árabes estables para encubrir las agendas ocultas que sirven a los intereses de los sionistas en la región.

Un rápido vistazo a los actuales acontecimientos nos muestra las preocupaciones comunes y la simetría entre el Estado del embajador Al Otaiba y el Estado sionista. Al mismo tiempo, vemos que los países del bloqueo y sus aliados han dado un paso adelante para fortalecer la resistencia, comenzando por la destrucción de los túneles en las fronteras de Gaza, y después estigmatizando la resistencia, describiendola como terrorismo, y, por último, el asedio a Qatar y la exigencia del cierre del canal Al Jazeera.  

La entidad sionista declaró entonces que cerraría las oficinas de Al Jazeera en Jerusalén. La idea de un nuevo Oriente Medio dominado por sistemas sin identidad que sirvan a las políticas de la ocupación sionista es la esencia de la proposición presentada por Al Otaiba, especialmente desde que la idea de la secularización no significa nada en términos realistas. Es apenas un intento de añadir un aura de justificación ideológica sin sentido.  

El intento de aprobar un proyecto sionista en la región no allanará el camino para que el pueblo árabe practique formas de acoso político contra un Estado árabe vecino. Los datos demuestran que el destino de todas estas opciones es fracasar.

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Al-Araby Al-Jadeed el 18 de agosto de 2017.

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