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Amigos y enemigos se unen para homenajear a la primera mujer parlamentaria de Sudán

Un análisis de la figura de Fatima Ahmed Ibrahim, primera mujer diputada en el parlamento sudanés y miembro del Partido Comunista de Sudán
Fatima Ahmed Ibrahim, primera mujer parlamentaria de Sudán

Puede que, durante su vida, Fatima Ahmed Ibrahim, una política comunista de izquierdas, fuera una figura polémica sobre la que se sostenían opiniones diferentes. Pero su muerte ha unido a políticos tanto de la oposición como del gobierno para homenajearla.

El presidente sudanés Omar Al-Bashir, con el que Ibrahim tenía claras diferencias, dijo que ella “sirvió a su país con sinceridad y devoción”. En 2005, regresó del exilio político tras marcharse de Sudán a Reino Unido en 1990 tras la llegada al poder del Frente Nacional Islámico, liderado por Al-Bashir y el veterano político Hassan Abdullah Al-Turabi. Miembros del Partido Umma también le hicieron tributo en las redes sociales. El partido ha sido un adversario político de Fatima Ibrahim desde 1965, cuando la exclusión ilegal del parlamento sudanés de los miembros del Partido Comunista Sudanés, elegido democráticamente, causó una crisis constitucional. La exclusión estuvo encabezada por el líder del Partido Umma, Sadiq Al-Mahdi, causando un conflicto entre ambos partidos.

En un comunicado de prensa, un portavoz del Partido Comunista, Fathi Fadul, pidió a “todos los comunistas, demócratas y miembros de la Unión de Mujeres” que fueran a acompañar a la “gran defensora de los derechos de las mujeres” a su lugar de descanso. La noticia de su muerte llevó a la formación inmediata de un comité gubernamental, dirigido por el antiguo líder de la inteligencia sudanesa, Salah Gosh, para organizar el entierro de Ibrahim y pagar por los gastos del funeral.

Se espera que el entierro de una de las parlamentarias más famosas de Sudán, activista por los derechos de las mujeres y ganadora de un premio de la ONU por los derechos humanos en 1993 se lleve a cabo mañana, después de que sus restos vuelvan de Londres, donde la famosa hija de Sudán falleció en la madrugada del sábado tras una operación. La prensa sudanesa y los medios internacionales han publicado condolencias por su muerte. El The Times londinense la describía como una “fiera activista” e “incansable militante” a favor de los derechos de la mujer.

Ibrahim fue la primera mujer en ser elegida como miembro del parlamento, no sólo en Sudán, sino en todo Oriente Medio y África, en 1965. La naturaleza directa y franca de Fatima Ahmed Ibrahim hizo de ella una formidable parlamentaria, crítica con el colonialismo y con las políticas coloniales, y fundadora pionera y presidenta de la Unión de Mujeres de Sudán.

Ali Mohammed Ahmed, miembro del Partido Comunista Sudanés, declaró a MEMO: “Cuando llegue, el cuerpo de Fatima se trasladará a la sede del partido en Jartum y después hasta la casa de su familia, en Abassia, Omdurman. Sus restos no se llevarán en coche hasta su lugar de descanso, sino que serán llevados por un cortejo que caminará hasta el cementerio, para que todo el que quiera pueda ir a rendir sus respetos”.

Leer: El primer ministro sudanés expulsado del funeral de Fátima Ahmed Ibrahim

Los documentos oficiales de Ibrahim afirman que nació en 1934, pero, según los miembros de su familia, la cuarta de ocho hermanos nació en 1929 en Omdurman, Sudán. Su madre no era analfabeta, algo inusual para la época, su padre era profesor y su hermano Salah era un aclamado poeta que dedicaba sus versos a su madre. A los 14 años, Ibrahim fundó la Asociación de Mujeres Intelectuales como protesta contra los intentos británicos de enterrar el papel de la mujer en el Sudán colonial.

Aunque su padre no dejó que fuera a la universidad, nunca se separó de la política y, a los 19 años, según dicen algunos, bajo la influencia de su hermano, se unió al Partido Comunista Sudanés, el único partido político en Sudán en quel momento que permitía la entrada de mujeres como miembros. A lo largo de su asociación con el partido, se convirtió en la editora jefe de la revista Sawt Al-Mara (“la voz de la mujer”), a pesar de que las mujeres no tuviesen permitido trabajar como periodistas, y en 1956 fue elegida presidenta de la Unión de Mujeres de Sudán.

En el partido conoció a su marido, Al Shafie Ahmed Al-Sheikh, uno de los principales líderes del Partido Comunista de Sudán. La pareja se casó en 1969 y se convirtió en la “pareja de oro” de la política progresiva. Llamaron la atención del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, que los condecoró y les pidió que compartieran su idea sobre los movimientos de mujeres y el sindicalismo.

Sin embargo, con la llegada al poder de Jaafar Nimeiri a Sudán tras un golpe de Estado en 1969, todos los partidos políticos desaparecieron y apareció un consejo revolucionario. Cuando su marido se negó a formar parte del gobierno de Nimeiri, fue ejecutado. Ibrahim, que llevaba una pequeña librería, fue sometida a dos años y medio de arresto domiciliario. Su único hijo, Mohammed Ahmed, viajó a Inglaterra.

La determinación de Ibrahim para lograr sus convicciones políticas supuso su desacuerdo con el gobierno y, a pesar de que, debido a sus actividades, no le permitieron trabajar en muchas ocasiones, nunca se rindió. Continuó escribiendo, incluidos varios libros: “Our Way to Liberation” y “Arab Women and the Image of Social Change”.  

En 1993, recibió el premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Se convirtió en la voz de las mujeres en un momento en el que las mujeres del mundo árabe no podían acercarse a la política, recibió un doctorado honorífico de la Universidad de California en 1996 por su trabajo a favor de las mujeres y niños.

Los logros de Ibrahim no acabaron ahí: la “Mujer Comunista” asumió la presidencia de la Unión Democrática Mundial de Mujeres, y fue la primera árabe y musulmana en asumir esta posición. Deja atrás un gran legado de acción y lucha política por los derechos de las mujeres y, para muchos, la hija de Jartum se convirtió en un gran símbolo de la acción social.

El doctor Abdallah Ali Ibrahim resumió en su libro “Fatima Ahmad Ibrahim: A Beautiful World” (2012) el papel histórico que jugó Ibrahim en la defensa de los derechos de la mujer, anotando éxitos sin igual en muchos países. Afirma que estos éxitos continúan beneficiando hoy en día a millones de mujeres sudanesas.

En 2006, Ibrahim recibió su último gran premio, el Premio Ibn Rushd a la Libertad de Pensamiento, y pronunció las palabras que quizás resumen su propia lucha por la justicia y la igualdad:

“¡Oh, mujeres de este mundo, unid vuestras energías! ¡Detengamos la injusticia, la represión y el dolor! ¡Seamos un poder influyente en todos los campos! No hay ningún líder ni presidente que haga historia por sí solo. Nuestra mano no puede aplaudir sola, por muy fuerte que sea”.

“¡Que la victoria sea para la Unión de Mujeres, para nuestra gran nación, para las personas que anhelan la democracia y para todos los que luchan por los derechos humanos!”

Nacida el 20 de diciembre de 1934, Ibrahim falleció el 12 de agosto de 2017, tras una operación, a los 82 años.

 

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El periodista y productor de noticias de televisión.