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¿Cuánto tiempo puede permanecer neutral Sudán en la crisis del Golfo?

El presidente de Sudán, Omar Al Bashir (I) se reúne Rey Salman bin Abdulaziz Al Saud de Arabia Saudí (D) en el Palacio de Yamamah en Riad, Arabia Saudí el 23 de enero de 2017. [Algaloud / Consejo Real saudí Bandar]

El despido del director de la oficina del presidente y las circunstancias de su detención en el Aeropuerto Internacional de Jartum presentan una imagen dramática del grado en que las diferencias respecto a la postura neutral de Sudán en la crisis del Golfo están empezando a surgir. Su despido también pone en duda cuánto tiempo puede Sudán mantenerse neutral en la actual crisis del Golfo.

La decisión que tomó Arabia Saudí el 5 de junio de cortar sus lazos con el Estado de Qatar pocos días después de la conferencia árabe-islámica americana, a la que atendió el presidente estadounidense Donald Trump, provocó un gran shock en las élites de poder de Jartum, así como en el resto del mundo.

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En los últimos meses, el presidente sudanés ha realizado una serie de visitas cortas a varios Estados del Golfo, incluidos Arabia Saudí, Kuwait y Bahréin. La visita de la princesa qatarí Sheikha Moza a las pirámides de Merowe en marzo fue muy publicitada y exitosa, y atrajo un interés mundial positivo hacia la herencia de Sudán, mientras que a su vez provocaba el ridículo y el rechazo del problemático vecino de Sudán, Egipto.

Al-Bashir se ha marcado una gran jugada al solidificar una nueva relación floreciente con los Estados del Golfo mediante acuerdos de cooperación política, económica y militar y la reparación de su relación con Estados Unidos, cuyo ex presidente, Barack Obama, levantó temporalmente las sanciones económicas de 20 años impuestas a Jartum. De hecho, Sudán había adoptado una postura más audaz en sus disputas con Egipto y había intensificado su intento de recuperar la disputada zona fronteriza de Halayeb adoptando un enfoque más público de su diplomacia.

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Probablemente, en el centro de este nuevo fortalecimiento de los lazos diplomáticos estaba el director de la oficina del presidente, el general Taha Osman Al-Hussein. Al-Hussein, ex oficial de inteligencia de seguridad, fue el enviado personal a Arabia Saudí y a Emiratos Árabes Unidos y, en el apogeo de los intentos de conseguir el favor estadounidense, Al-Hussein realizó una visita no anunciada a Washington para conversar con el miembro del congreso y ex presidente Jimmy Carter.

Al parecer, Al-Hussein no fue tímido a la hora de recordar a sus compañeros del gobierno el papel que estaba jugando en la transformación de Sudán, que pasó de ser un Estado peligroso a ser el más querido del Golfo y de los firmes e inquebrantables socios de Occidente en la guerra contra el terrorismo, y de la Unión Europea en la lucha contra la trata de personas.

Imagen de Sheikha Mouza de Qatar en Sudán visitando escuelas [file photo]

Sin embargo, varios informes sugieren que no todos los compañeros de Al-Hussein apoyaban sus logros auto-acreditados. Hay informes que afirman que, entre el primer vicepresidente, Hassan Bakri Salah, y Al-Hussein existían grandes diferentes respecto a la política y los jefes de inteligencia de los Servicios de Seguridad de Inteligencia de Sudán.

También hay quien sugiere que su presencia y su estilo unilateral no le hicieron amigo del ministro de Exteriores de Sudán. Cuando Sudán cortó sus lazos con Irán en enero del 2016 y cambió de bando para unirse a los Estados del Golfo, dirigidos por Arabia Saudí, Al-Hussein alertó al príncipe heredero saudí, Mohammed Bin Salman, antes de que el ministro de Exteriores sudanés recibiera noticias oficiales.

Aunque no se conoce la naturaleza exacta de la disputa que acabó en su despido, parece que el interés de Sudán de mantener una postura neutral en la actual crisis del Golfo podría haber sido el desencadenante. El comunicado diplomático de Sudán tras el estallido de la crisis ha sido cuestionado por varios grupos de la oposición del país, incluidos el Partido del Congreso Popular y el Partido Justicia por la Paz, que forman parte del gobierno de coalición, pero han declarado que Sudán debería expresar su compromiso con Qatar y condenar el asedio a Doha.

En una sesión abierta del parlamento, orador tras orador hablaron en términos maravillosos sobre el gobierno qatarí y rechazaron la designación de los Estados del Golfo de que Qatar apoya al terrorismo debido a su conexión con los Hermanos Musulmanes y el Movimiento de Resistencia Islámica Hamas. En un comunicado, el ministro de Exteriores sudanés, Ibrahim Ghandour, declaró:

 No seremos neutrales ni tampoco nos pondremos de una parte o de otra, pero estamos en el centro del conflicto.

El despido de Al-Hussein ha arrojado cierta luz sobre el cuidadoso acto de equilibrio que está realizando Jartum al adoptar una postura que no pretende ponerse de ninguna parte en el conflicto. A pesar del apoyo incondicional que Qatar ha brindado a Sudán a lo largo de los años – en particular en la negociación de un acuerdo de paz con los rebeldes en Darfur en julio de 2011 – Sudán espera que dos importantes factores le permitan mantener su posición neutral durante el tiempo que tarde en resolverse la disputa.

En primer lugar, Sudán espera que los Estados del Golfo reconozcan y, por lo tanto, respeten su derecho a llevar a cabo sus propias decisiones en su política exterior; y en segundo lugar Jartum está apostando por la noción de que los países del Golfo no estarían dispuestos a aislar a Sudán por su neutralidad, por temor a que la nación africana hiciera las maletas y reestableciera sus lazos con Teherán, poniendo en peligro la coalición militar y dejando a un lado los acuerdos lucrativos que resolverían la dependencia de la región de la importación de alimentos.

En todo caso, Al-Hussein, un ciudadano saudí, no pudo abandonar el aeropuerto de Jartum hasta que hubo una mediación interna y externa. Informes de la web de noticias New Khaleej afirman que Sudán deliberó durante casi cuatro días la decisión de despedir a Al-Hussein. El informe sugiere que el gobierno monitorizó las llamadas entre el director de la oficina y Arabia Saudí y Emiratos, y escuchó cómo confirmaba erróneamente que Sudán apoyaría la posición de los Estados del Golfo. También se informó de que había entregado documentos que, supuestamente, demuestran el apoyo al terrorismo de Qatar.

Imagen del alto oficial sudanés el General Taha Osman Al Hussein el 24 de abril de 2017 [Qatar Tribune / Facebook]

Al-Hussein llevaba en ese puesto desde 2008 y algunos dicen que su estrecha relación con los líderes del Golfo le permitió abrir oportunidades para Sudán. Fue el instigador de la cooperación militar de Sudán en Yemen y la opción automática para reemplazar al presidente en Riad en la conferencia árabe-islámica-americanaa después de que se presionara al presidente sudanés para que no atendiera. Los sucesos que han llevado a su despido deben haber sido una serie de factores, pero la larga deliberación sobre si se quedaba o se iba dependió, sin duda, de la determinación de Sudán de no debilitar sus lazos con ninguno de los Estados del Golfo y de mantenerse neutrales.

Aún está por ver si Sudán consigue mantener su postura en los próximos días y semanas, dada la presura interna que ejercen algunos ciudadanos para que el país respalde a Qatar; y a la luz de la presión externa de los Estados del Golfo, que podría aumentar con el despido de Al-Hussein, el enviado de Sudán al Golfo.

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El periodista y productor de noticias de televisión.