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Una película pro-Daesh de un ideólogo islamófobo

Militantes del Daesh [Hisapntv/Twitter]

 

El polémico documental “Los orígenes de la violencia” emitido en el canal 4 británico, pudo haber sido una  inmersión fascinante en un tema importante; ¿Cuán islámico es el estado islámico (Daesh)? Ese había sido el título de un ensayo del respetado comentarista musulmán Mehdi Hasan en New Statesman en marzo de 2015.

Hasan señaló que aquellos que pasaron tiempo viviendo con Daesh no los habían encontrado religiosos en absoluto, de hecho las copias del Corán estaban curiosamente ausentes y la discusión política era lo dominante. La conclusión de Hasan fue que entender a Daesh como particularmente islámico era “peligroso y contraproducente, ya que proporciona [a su líder] Baghdadi y a sus secuaces la legitimidad que tanto anhelan para seguir reclutando gente”.

Cualquier persona con unos conocimientos básicos y generales ( al nivel de la wikipedia) sobre la religión islámica sabe que justificar que Daesh no es islámico no es nada nuevo ni especialmente destacable, pues es islam es una religión declaradamente pacífica. Es más, de argumentar algo habría de ser ¿cómo es posible que Daesh asesine a inocentes con una supuesta justificación religiosa?

Tom Holland, historiador especializado en época griega y romana, se opuso a Hasan.

Entonces, se le brindó la posibilidad de justificar su disconformidad con esta idea y decidió trabajar en ello cuya idea básica era algo así como “ No es posible negar la raíces religiosas del Estado Islámico”  y que se plasmó en la producción cinematográfica emitida recientemente en el Reino Unido.

Para investigar su propio argumento, viajó a las ruinas de Sinjar y a un monasterio cristiano en el norte de Irak, visitó a un salafista de línea dura en Jordania, y entrevistó a un superviviente dentro de Daesh. Fue a París y visitó Bataclan, donde tuvieron lugar los atentados.

Su conclusión: Daesh sólo puede ser verdaderamente comprendido si se admite una lectura del Corán como la base de la justificación.

Si la tesis de Samuel Huntington en “Choque de civilizaciones tuviera un discípulo en el siglo XXI, ese es claramente Holland.

Recorre en pocos minutos el trecho entre las luchas medievales en Constantinopla hasta el ascenso de Ataturk pasando por las creencias personales de Osama Bin Laden.

¿Podría su próximo documental versar acerca de cómo el Brexit realmente fue causado por la invasión normanda de Inglaterra en 1066, o que el ascenso de Donald Trump sólo puede entenderse realmente entendiendo las leyes de planificación de Nueva York?

La respuesta de Holland, que mezcla un populismo simplista con errores salvajes, habla de la incapacidad fundamental de tantos intelectuales occidentales para ver el mundo en nada menos que términos apocalípticos, de choque de civilizaciones y religiones, análisis pobres en última instancia.

Esta clase de análisis político (a menudo hecho por los más acomodados de la intelectualidad occidental, ignora olímpicamente el impacto material y las inmensas frustraciones que la desigualdad, el alto desempleo, la corrupción pública y la falta de seguridad pueden tener en la vida de los países musulmanes).

No se trata del Islam, se trata de temas tan mundanos como la vivienda, los precios de la gasolina, la escolarización o las universidades. De hecho, los problemas en el mundo islámico suelen tener más que ver con esto último. Aunque cada uno es libre de centrarse en la resolución de problemas o la exaltación de los mismos, como hace Holland.

Holland debe saberlo, la última vez que hizo una película sobre sus puntos de vista sobre el Islam, llamado Islam: The Untold Story, recibió 1.200 quejas muy justificadas.

Imagen de Historian Tom Holland [OPEN Magazine India / Facebook]

Holland, sin duda con las mejores intenciones, está ayudando a Daesh a conseguir lo que quiere. Sus argumentos que colocan el Occidente cristiano contra el Oriente musulmán, terminaron en películas escalofriantes sobre los disturbios de 2005 en París.

 

Holland señala con razón que Daesh estaba llamando a los musulmanes de estas banlieues, las periferias. Los propagandistas de Daesh quieren un mundo blanco y negro, Occidente versus Oriente, Cristiano contra musulmán. ¿Os suena familiar? Holland podría haber sido el autor del manifiesto.

Su implicación también está clara: los cristianos franceses deberían estar atentos a sus vecinos musulmanes, cualquiera de ellos podría ser un operativo de Estado islámico y, por supuesto, estar en un documental británico; quizá también nosotros deberíamos estar atentos.

El fomento de la desconfianza entre las comunidades es exactamente lo que Daesh quiere, y eso es exactamente lo que provoca el documental de Holland. Describió versos violentos en el Corán como “artefactos explosivos improvisados”, presentados en la era del Profeta como bombas de tiempo para el mundo de hoy. Se trata de una conversación incendiaria, sin juego de palabras, de la naturaleza más seria. Manifiesta una profunda ignorancia de las escrituras islámicas. Incluso jugó con el argumento de la extrema derecha del Profeta Muhammad [la paz sea con él] siendo un pedófilo. Entonces, ¿por qué distinguirlo de los activistas de extrema derecha de los que normalmente se lo apartaría?

El Canal 4 está muy a menudo en el lado derecho de la historia cuando se trata de Oriente Medio. La gloriosa diatriba de Jon Snow contra los excesos del estado israelí durante el conflicto de 2014 fue admirable.

Deberían sentir vergüenza, sin embargo, dejan suelto a un ideólogo islamófobo para hacer un documental que tan claramente hace el trabajo de Daesh por ellos.

Abu Bakr Al-Baghdadi no podía desear un mejor propagandista pro-Daesh, aunque seguramente no era esa la intención de Holland. ¿O quizás sí?

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