Espanol / English

Oriente Medio cerca de usted

Intrahistorias felices de la Siria en guerra

Hanan, beneficiaria de un microcrédito de ACNUR , Damasco, Siria, en 2017. [Wasim Al-Masri / UNRWA]

Escondida casi literalmente bajo los escombros de la guerra civil en Siria se encuentra esta historia de éxito económico de las que rara vez ocurren. Hanan Odah es una refugiada de 30 años que vive en el campo de refugiados de Jarama en Damasco. Ella provee a su familia compuesta por tres personas con una próspera micro-empresa. Su esposo fue asesinado en el conflicto y ella se negó a caer en la desesperación o a depender de sus padres. Hanan fundó un negocio de papelería y perfumería, en el lugar donde estaba la casa familiar casi en ruinas y que ella reconstruyó. Joven, innovadora y valiente es la prueba viviente de que, pese a que las grandes empresas se han derrumbado, las pequeñas empresas pueden sobrevivir e incluso prosperar en las grietas que abre la guerra.

Mientras los líderes y los grandes inversores se reúnen en el Foro Económico Mundial en Jordania esta semana, un pensamiento debería reservarse a Hanan que vive conforme a ideales que defienden. Su trabajo debería resonar en su reunión que busca “estimular el espíritu emprendedor” y trazar un camino hacia una “transformación económica inclusiva”.

En julio de 2014, la violencia alcanzó el hogar y los negocios de Hanan. Ella huyó porque temía por su vida y después de dos años viviendo con su familia se trasladó de nuevo a su casa que habían destruido y saqueado completamente. Hanan inmediatamente se puso a trabajar en la reconstrucción y obtuvo su primer préstamo de ACNUR en 2016. Que no fue más que un añadido a la fuerza de trabajo de Hanan; Amplió su base de productos aumentando los ingresos y ahora está buscando llevar su negocio a otro nivel de expansión y reconocimiento de marca.

Según el Centro Sirio para la Investigación de Políticas, la desindustrialización ha dado lugar a una infacción 254.7 mil millones de dólares en Siria. Sólo en 2015 la pérdida de PIB fue de 163.300 millones de dólares. Como resultado del colapso económico, más del 85% de los sirios vivían en la pobreza a finales de 2015, con más del 69% de la población apenas sobreviviendo en la pobreza extrema. Se han perdido casi tres millones de puestos de trabajo y el desempleo supera el 50%.

Con fondos recientes de los donantes, en particular 1 millón de dólares de la Unión Europea, se ha ampliado el alcance de las microfinanzas. Siempre en busca de nuevas oportunidades, hemos estado cartografiando activamente nuevas ubicaciones de desplazados internos para llegar a los refugiados de Palestina a los que apoyamos y entregar productos de préstamo donde las oportunidades de mercado se abren. Al Huseniya cerca de Damasco es una buena ilustración de esto.

Los habitantes de la ciudad huyeron cuando los grupos armados se apoderaron de ella, pero en la segunda mitad de 2015 la gente comenzó a regresar después de que los insurgentes fueran expulsados. Con la mejora de la situación de seguridad y el retorno de los refugiados de Palestina, ACNUR se reunió en Al Huseniya con dos especialistas en microcréditos.

En un año, docenas de planes de negocios fueron examinados, se evaluaron los riesgos de mercado y se emitieron cien préstamos, lo que ayudó a asegurar un mejor nivel de vida para los refugiados que regresaban, que les permitía generar ingresos, reparar y amueblar sus viviendas, sacando a sí mismos y a sus familias de la trampa de la pobreza y de la dependencia de la ayuda. En toda Siria, el Departamento de Microfinanzas de ACNUR desembolsó 9.520 préstamos en 2016, por un valor de casi dos millones de dólares. Podemos aprovechar esta trayectoria y expandirnos con el apoyo de donantes y socios.

Rindo homenaje al personal de ACNUR que ha conseguido todo esto contra todo pronóstico. Durante el conflicto de Siria, la mayoría de las oficinas de microfinanzas de ACNUR han sufrido daños. Además, la guerra ha afectado significativamente a nuestro personal en este ámbito y a sus familias. Antes del conflicto contábamos con 130 empleados en seis oficinas en todo el país. La mayoría provenía del ya devastado campo de refugiados de Yarmouk en Damasco, donde estaba situada nuestra oficina de microcréditos más grande.

Más de la mitad de nuestro personal de microcréditos ha huido del país y un tercio ha sido desplazado. En contra de las probabilidades, buscamos retener al personal según lo permitían las circunstancias y hemos redistribuido el personal en nuevas sucursales a medida que hemos tenido oportunidad.

Nuestros préstamos también se han desarrollado con flexibilidad en respuesta a un conflicto cambiante. No es un logro baladí mientras la guerra se extiende por todo el país.

El trabajo del equipo de microcréditos de ACNUR es un ejemplo raro pero significativo de esperanza en el país. A medida que los líderes del Foro Económico Mundial se esfuerzan por dar forma a respuestas innovadoras, flexibles e inclusivas al conflicto más traumático de nuestra época, espero que puedan aprender de la historia de Hanan reveladora, instructiva e incluso inspiradora. Ella es una mujer joven extraordinaria que frente a la adversidad está transformando valientemente su comunidad desde dentro, un plan de negocio que a la vez, es lo que el Foro Económico Mundial pretende alcanzar.

Categorías
ArtículosArtículos de OpiniónOrganizaciones InternacionalesOriente MedioRegiónReportajes y AnálisisSiria