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¿Qué se ha llevado Abbás de Washington?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el presidente palestino Mahmoud Abbas en la Casa Blanca el 3 de Mayo de 2017 en Washington, DC. [Thaer Ganaim / Apaimages]

Los palestinos se preguntan qué se ha llevado Mahmoud Abbas con él de Washington de vuelta a Palestina. Mientras algunos coinciden en que “no hay nada nuevo bajo al sol”, esta cuestión se ha convertido en miedo a lo que pueda pasarles a ellos y a los territorios palestinos ocupados.

Esta sensación ha aumentado desde que se celebró la visita dentro de un ambiente desfavorable para los palestinos, especialmente para Fatah y la Autoridad Palestina. Basta con referirse a las declaraciones del vicepresidente estadounidense Mike Pence – deliberadamente, en la víspera de la reunión entre Abbas y Donald Trump – en las que reiteró el compromiso del presidente de trasladar la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén. Insinuó que esto podría suceder “pronto”.

Imagen del vicepresidente estadounidense Mike Pence el 18 de febrero de 2017 [Andreas Gebert / Agencia Anadolu]

Por lo tanto, podemos considerar que la preparación estadounidense para la visita de Abbas es extremadamente audaz para los estándares palestinos, ya que Washington eligió los temas más delicados sobre los palestinos, y sobre los musulmanes en general, para enviarles un mensaje tanto al presidente de la AP como al primer ministro de Israel. Básicamente, le aconsejaron a Abbas que no confiara demasiado en la visita y que bajara sus expectativas, tanto a nivel personal como presidente de la AP como de las expectativas palestinas en general. A Benjamin Netanyahu le envió un mensaje que asegura que la relación entre ambos aliados es fuerte y estable, y que la administración de Trump está dispuesta a complacer a Tel Aviv.

En contraste con esta negatividad, lo que declaró Estados Unidos estuvo caracterizado por aspectos que los palestinos pueden esperar con una actitud positiva, pero de forma general. Abbas no recibió una posición clara o específica sobre la “solución” en términos de la opción de dos Estados o sobre los temas más espinosos, como los refugiados y los asentamientos ilegales de Israel. Esta ambigüedad nos hace preguntarnos la razón de la visita de Abbas a Washington en este preciso momento, cuando carece de popularidad en Palestina y se enfrenta a mucha presión externa, con Israel y algunos Estados árabes considerándole ya parte del pasado. También quedó claro que Abbas no tiene ninguna carta a su favor; Trump está preparando una visita a Israel y no le tendió la mano a Abbas, a pesar de que queden pocos días para su reunión con Netanyahu en Tel Aviv.

Por lo tanto, es normal que Abbas no recibiera ninguna señal de optimismo, y que las declaraciones de Trump fueran ambiguas y no vinculantes; siempre va a dar unas vagas garantías de que está dispuesto a trabajar con ambas partes para llegar a una solución política. Si nos fijamos en los detalles, las observaciones de Trump y de sus oficiales revelan que Washington estaría complacido con jugar el papel del “facilitador” que une a las dos partes, sin imponerles nada y sin establecer reglas claras.

Esto significa que Washington ya no será el interlocutor y que, en realidad, el equilibrio de poder entre ambas partes será el “patrocinador” de facto de las negociaciones. Dado que ese equilibrio se inclina mucho a favor de Israel, los resultados de las negociaciones serán, inevitablemente, injustos, incluso si son aceptados por los palestinos.

Por lo tanto, debemos recordar las lecciones del pasado reciente. No ha salido nada nuevo del llamado proceso de paz entre los palestinos e Israel, a pesar de que haya pasado un cuarto de siglo desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo, que también están sujetos a críticas. El proceso de paz no ha progresado en absoluto desde que empezó con el presidente Bill Clinton, después con los términos de Bush y más tarde con los de Obama; hay que recordar que fue este último quien prometió que lograría la solución de dos Estados. Frente a estos presidentes americanos, Israel ha embarcado en una operación integral para liquidar la causa palestina mediante cambios en el estatus quo demográfico, asfixiando a los territorios ocupados en términos de seguridad y economía, y creando excusas para atacar Gaza una y otra vez. Después, se queja de que no tiene un “socio palestino para la paz.”

Huelga decir que Trump no será menos favorable o estará menos inclinado hacia Israel que sus predecesores. Tras salir de la Casa Blanca con las manos vacías – aparte de promesas imaginarias – Abbas solo puede sentarse a ver cómo actúa Trump en Tel Aviv.

Traducido de Al-Araby Al-Jadeed, 8 May 2017.

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