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La Revuelta de los Prisioneros: Las verdaderas razones detrás de la huelga de hambre palestina

Manifestantes palestinos agitan banderas con el retrato del célébre prisionero y líder popular Marwan Barghouti durante una manifestación en solidaridad con los prisioneros palestinos en huelga de hambre en Nablús, Cisjordania; el 23 de Abril de 2017 [Ayman Ameen / ApaImages]

Gaza es la mayor prisión al aire libre del mundo. Cisjordania también es una prisión, segmentada en varios módulos, conocidos como zonas A, B y C. De hecho, todos los palestinos están sujetos a distintos grados de restricciones militares. Todos son prisioneros en algún nivel.

Jerusalén Este está aislado de Cisjordania, y los ciudadanos de Cisjordania están separados los unos de los otros.

En Israel, los palestinos reciben un trato algo mejor que sus hermanos de los Territorios Ocupados, pero subsisten en condiciones degradantes en comparación con el estatus de primera clase con el que cuentan los judíos israelíes, solamente según su etnia.

Los palestinos que tienen la “suerte” de escapar de las esposas y grilletes siguen atrapados de formas distintas.

Los refugiados palestinos de Ein El-Hilweh, Líbano, como otros millones de refugiados palestinos en “shattat” (Diáspora), son prisioneros de campamentos de refugiados, con identificaciones precarias y sin importancia y restringidos del acceso al trabajo o al desplazamiento. Languidecen en los campamentos, esperando que su vida siga adelante, por muy poco que sea – al igual que han hecho antes sus padres y sus abuelos durante casi 70 años.

Por eso el tema de los prisioneros es muy delicado para los palestinos. Es una representación real y metafórica de todo lo que tienen en común los palestinos.

Las protestas que se han desencadenado en los Territorios Ocupados para apoyar a los 1.500 prisioneros en huelga de hambre no son sólo un mero acto de “solidaridad” con los hombres y mujeres aprisionados y maltratados que piden unas mejores condiciones.

Por desgracia, la cárcel es, quizás, el hecho más obvio de la vida palestina; es el estatus quo; la realidad diaria.  

Los prisioneros cautivos en las cárceles israelíes son una representación de la vida diaria de todo palestino; encerrado entre muros, puntos de control, en campamentos de refugiados, en Gaza, en los cantones de Cisjordania, en el Jerusalén segregado, esperando a que les dejen entrar, esperando a que les dejen salir. Simplemente esperando.

Hay 6.500 prisioneros en las cárceles israelíes. Este número incluye a cientos de niños, mujeres, oficiales electos, periodistas y detenidos administrativos que son retenidos sin cargos ni proceso judicial. Pero estas cifras apenas transmiten la realidad vivida bajo la ocupación de Israel desde 1967.

Según Addameer, grupo defensor de los derechos humanos de los prisioneros, más de 800.000 palestinos han sido encarcelados por el gobierno militar desde que Israel inició su ocupación de los territorios palestinos en junio de 1967.

Es decir, el 40% de la población masculina total de los Territorios Ocupados.

Las cárceles israelíes son cárceles dentro de cárceles más grandes. En momentos de protestas y disturbios, sobre todo durante los levantamientos de 1987-1993 y 2000-2005, cientos de miles de palestinos fueron sometidos a largos toques de queda militares, que a veces duraban semanas o incluso meses.

Bajo los toques de queda militares, las personas no podían salir de su casa, y había pocos o ningún descanso para comprar alimentos.

Ningún palestino que haya vivido (o aún viva) bajo estas condiciones es ajeno a la experiencia del encarcelamiento.

Pero algunos palestinos de esa cárcel más grande han sido concedidos tarjetas VIP. Se les considera “palestinos moderados”, por lo que obtienen permisos especiales del ejército israelí para abandonar la prisión palestina y regresar cuando quieran.

Mientras que el antiguo líder de Palestina, Yasser Arafat, estuvo encerrado en su oficina en Ramallah durante años, hasta su muerte en noviembre de 2004; el actual presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, puede viajar libremente.

Aunque, a veces, Israel es crítico con Abbas, éste no se aleja mucho de los límites aceptables establecidos por el gobierno israelí.

Es por eso que Abbas es libre y Marwan Barghouthi, el líder de Fatah, está encarcelado junto a otros miles.

La actual huelga de hambre de los prisioneros empezó el 17 de abril, conmemorando el Día de los Prisioneros en Palestina.

En el octavo día de la huelga, con la salud de Marwan Barghouthi deteriorándose, Abbas estaba en Kuwait reunido con un grupo de cantantes árabes suntuosamente vestidas.

Los informes publicados en Safa News Agency y otros muchos medios generaron mucha atención en las redes sociales. La tragedia de la realidad dual de Palestina es un hecho ineludible.

Barghouthi es mucho más popular entre los partidarios de Fatah, uno de los dos movimientos políticos más importantes de Palestina. De hecho, es el líder más popular entre los palestinos, independientemente de sus posiciones ideológicas o políticas.

Si la AP realmente se preocupara por los prisioneros y por el bienestar del líder más popular de Fatah, Abbas se habría ocupado de forjar una estrategia para galvanizar la energía de los prisioneros hambrientos y de los millones de personas que se manifestaron en su apoyo.

Pero las movilizaciones de masas siempre han asustado a Abbas y a su Autoridad. Para él es demasiado peligroso, porque muchas veces la acción popular amenaza al estatus quo establecido, y podría obstaculizar su gobierno.

Mientras que los medios palestinos ignoran la brecha dentro de Fatah; los israelíes la están explotando, colocándola dentro del contexto político más amplio.

Abbas se reunirá con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 3 de mayo.

Quiere dejar una buena impresión al impulsivo presidente, especialmente debido a que Trump ha disminuido la ayuda extranjera en todo el mundo, pero ha aumentado la ayuda estadounidense a la AP. Solo eso debería ser suficiente como para entender la opinión del gobierno de Trump respecto a Abbas y su aprecio por el papel que juega su Autoridad a la hora de asegurar la posición de Israel y preservar el estatus quo.

Pero no todos los partidarios de Fatah están contentos con la servidumbre de Abbas. Los jóvenes del movimiento quieren reafirmar una fuerte posición palestina mediante la movilización del pueblo; Abbas quiere que las cosas sigan tranquilas.

Amos Harel argumentó en Haaretz que la huelga de hambre, convocada por el propio Barghouthi, es el intento de este último de desafiar a Abbas y “truncar el plan de paz de Trump.”

 

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente de los Estados Unidos Donald Trump durante una conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca; el 15 de Febrero de 2016.

Pero Trump no tienen ningún plan. Le ha dado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, carta blanca para actuar a su antojo. Su solución es: un Estado, dos Estados, “lo que quieran las dos partes”. Pero las dos partes están muy lejos de tener el mismo poder. Israel tiene capacidad nuclear y un ejército masivo, mientras que Abbas necesita un permiso para salir de la Cisjordania ocupada.

En esta realidad desigual, sólo Israel decide el destino de los palestinos.

En su última visita a Estados Unidos, Netanyahu articuló su visión de futuro.

“Israel debe mantener el control de seguridad primordial en toda la zona al oeste del Río Jordán.”

El profesor Rashid Khalidi escribió en Nation exponiendo el verdadero significado de las declaraciones de Natanyahu.

Pronunciando estas palabras,

“Netanyahu ha proclamado un régimen permanente de ocupación y colonización, descartando la opción de un Estado palestino soberano e independiente: cualquier ficción de “Estado” o “autonomía” son imaginaciones para disfrazar esta brutal realidad.”

“El silencio posterior de Trump equivale al permiso del gobierno estadounidense a esta visión grotesca de prolongar la subyugación y el control de los palestinos.”

Entonces, ¿por qué deberían callarse los palestinos?

Su silencio sólo contribuye a esta terrible realidad, a las dolorosas circunstancias presentes, en las que los palestinos están encarcelados perpetuamente bajo una eterna ocupación, mientras que sus “líderes” reciben tanto un gesto de aprobación de Israel como elogios y financiación de Washington.

En este contexto, el objetivo la huelga de hambre es mucho más significativo y urgente que la necesidad de mejorar las condiciones de los presos palestinos.

Es una revuelta dentro de Fatah contra sus líderes y un intento frenético de todos los palestinos de demostrar su capacidad de desestabilizar la matriz de control de Israel-Estados Unidos- AP.

“Los derechos nunca han sido regalados por el opresor”, escribió Marwan Barghouthi desde su celda el primer día de la huelga de hambre.

En realidad, su mensaje iba dirigido tanto a Abbas y a sus compinches como a Israel.

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Ramzy Baroud

Ramzy Baroud es periodista, autor y editor de Palestine Chronicle. Es autor de varios libros sobre la lucha palestina, entre ellos "La última tierra": Una historia palestina' (Pluto Press, Londres). Baroud tiene un doctorado en Estudios Palestinos de la Universidad de Exeter y es un académico no residente en el Centro Orfalea de Estudios Globales e Internacionales de la Universidad de California en Santa Bárbara. Su sitio web es www.ramzybaroud.net.

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