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El referéndum condenará o reivindicará el pasado político de Turquía

Imagen de la propaganda de la campaña por el No en Turquía [Alwaght / Twitter]

A medida que Turquía se prepara para el referéndum histórico del domingo, Estambul está repleta de banderas, mítines y – lo más importante en una democracia – opiniones. Como es normal en cualquier campaña electoral en Turquía, camiones equipados con altavoces recorren los barrios animando a la gente a votar “sí” o “no” a una serie de cambios constitucionales que podrían cambiar el sistema de gobierno parlamentario de la república a un sistema presidencial de estilo ejecutivo.

Sin embargo, y aparte de la naturaleza potencialmente innovadora del referéndum, esta campaña política es distinta a todas las recientes en la historia de la política turca. Desde que el partido gobernante, el Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP), llegó al poder en 2002, la mayoría de las campañas buscaban obtener la mayoría en el parlamento para formar un gobierno fuerte. Un ejemplo es el “primer” referéndum presidencial que permitió a los votantes, por primera vez en la historia de Turquía, elegir directamente a su presidente; unas elecciones que ganó el presidente Recep Tayyip Erdogan en 2014.

Presidente ejecutivo de facto

En aquel momento, el cargo de presidente aún era una posición mayormente simbólica, aunque Erdogan usó su gran influencia personal para transformarlo en una presidencia ejecutiva de facto, incluso disponiendo de los servicios de un primer ministro con el que ya no se llevaba bien, el ex peso epsado del AKP Ahmet Davutoglu. Esto ocurrió a pesar de que se supone que los presidentes en Turquía no pueden ser partidistas y no deben tener influencia sobre los partidos políticos.

Aun así, en el evento del pasado mayo en Ankara que se promocionó como una elección de partido¸ MEMO informó de cómo estaba claro desde el principio que ya se había tomado una decisión, y también quedó claro que Erdogan era el que tomaba las decisiones.

A las puertas del recinto del evento – un gran estadio en el centro de Ankara – colgaban posters del padre fundador de Turquía, Mustafa Kemal Ataturk, junto a Erdogan; así como de Davutoglu y, a su lado, su sucesor y actual primer ministro, Binali Yildirim. Esto no sólo demostró la participación continua de Erdogan en la toma de decisiones de alto nivel del AKP, sino también que la votación se había realizado mucho antes de que hubiera candidatos formales para suceder a Davutoglu.

 

¿Cambiará algo votar “No”?

Esto plantea la pregunta: si Erdogan ya ejerce el poder ejecutivo debido a su personalidad, ¿qué sentido tiene votar “no” respecto a las enmiendas constitucionales?

“El triunfo del “no” significaría que los ciudadanos no están conformes con el régimen de facto de un solo hombre”, declaró a MEMO Utku Cakirozer, diputado de Eskisehir en representación del Partido Republicano del Pueblo (CHP).  

“Diciendo “no”, los ciudadanos dejarían claro a todo el mundo, al presidente, al partido gobernante y a la oposición; que deben actuar de acuerdo a los deberes y responsabilidades declarados en la constitución, y no deben sobrepasar sus límites.”

Sin duda, la derrota de Erdogan en el referéndum significaría cambios importantes en el futuro próximo.

Foto cortesía de Kader Sevinc

Kader Sevinc, representante del CHP en la Unión Europea, explicó que un rechazo de las enmiendas “no alteraría inmediatamente el estado de facto en Turquía o las vidas de los ciudadanos turcos… [pero] marcará el comienzo de la caída de la suerte del AKP, que lleva en el poder desde 2002”.

Hablando del liberalismo percibido en Turquía y de las crecientes intromisiones en los derechos humanos, Sevinc, que es además miembro de la presidencia del Partido de Socialistas y Demócratas Europeos, dijo: “El éxito del “no” les daría una oportunidad a las fuerzas liberales y democráticas de Turquía, una oportunidad para reclamar la democracia secular turca. Serán más fuertes políticamente.”

Sin embargo, la opinión del CHP sobre el secularismo y el liberalismo es rechazada por los conservadores del espectro político turco.

Yusuf Ziya Iskender, representante del AKP, declaró a MEMO:

“Cuando el CHP habla de liberalismo y derechos, olvida que fue este partido el que prohibió a las mujeres su derecho de llevar el hiyab (el pañuelo islámico) y fue el AKP el que restauró este derecho básico y de libertad religiosa.”

Iskender, miembro del AKP del consejo administrativo de Estambul y miembro de las juventudes del partido, argumento que, de no ser por el AKP, una rama de oficiales militares kemalistas hubiese seguido interviniendo en la democracia de Turquía.

“Los kemalistas hablan de democracia y derechos humanos cuando han pasado décadas destruyendo las mismas cosas de las que afirman ser protectores”, dijo el miembro del consejo del AKP. “Creo que son unos hipócritas, y están intentando desestabilizar Turquía y revertir todos los avances económicos, industriales y democráticos que ha conseguido el AKP desde 2002.”

Reflejando el cinismo mutuo y la polarización que prevalece en la política turca, un académico – que se negó a dar su nombre – declaró a MEMO:

“En Turquía, la oposición sólo es demócrata cuando está en la oposición. Si estuvieran en el poder harían lo mismo que Erdogan.”

 

‘Estado de emergencia’

Un aspecto crucial de esta campaña que suele ignorarse es el entorno en el que se desarrolla.

Cakirozer declaró que es importante que tanto votantes como observadores recuerden “que el referéndum se desarrolla bajo un estado de emergencia” y que, por lo tanto, existe el peligro de que las diversas partes del debate estén siendo calladas.

Cientos de medios de comunicación han sido cerrados, miles de periodistas han sido despedidos y más de 150 han sido encarcelados. Todo esto tiene un impacto importante en el debate sobre el contenido de las propuestas constitucionales.

Las autoridades turcas declararon el estado de emergencia el 20 de julio tras el golpe de Estado fallido, que se cree que fue orquestado por los gulenistas, una organización religiosa liderada por Fethullah Gulen, quien vive en un exilio auto impuesto en Estados Unidos.

Antes Gulen era un aliado del AKP y ayudó a Erdogan a reducir la influencia de los oficiales kemalistas mediante varios casos legales y operaciones policías para detener a presuntos conspiradores.

“El Estado tenía que actuar contra FETO, por eso es importante que se declare el estado de emergencia”, contó Iskender a MEMO, utilizando un acrónimo para los gulenistas que significa “Organización Terrorista de Fethullah”, muy utilizado en los medios turcos.

El miembro del consejo del AKP declaró que la postura del CHP y de los Estados occidentales, críticos con la represión turca sobre los presuntos periodistas y burócratas gulenistas, es hipócrita. Explicó que “si ellos [los críticos con el AKP por el estado de emergencia] sufrieran un intento de golpe de Estado, uno que he de recordar que acabó con la vida de 240 personas e hirió a otras 2.2000, ¿no actuarían contra una amenaza así contra la democracia turca?”

Iskender continuó:

“Si no, ¿por qué sólo son demócratas sólo cuando les conviene y, en realidad, les da igual lo que le pase a la democracia? Una democracia muy preciada para el AKP, ya que es preciada para una nación turca que siempre nos vota, concediéndonos un amplio mandato democrático.”

“En todo caso, se ven carteles de la campaña por el “no” en autobuses por toda la ciudad – el estado de emergencia se establece contra la amenaza terrorista, no contra la expresión política”, concluyó Iskender.

Mientras tanto, Meral Aksener, ex candidata al liderazgo del Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), declaró a MEMO que un sistema de gobierno como lo prevén Erdogan y el AKP amenaza aún más los derechos, ya que el poder judicial se debilitaría.

“Los poderes ejecutivo, legislativo y judicial se amontonarán, desequilibrados y sin control, en las manos de una sola persona”, dijo Aksener, que fue expulsada del MHP después de su intento fallido de destituir al líder del partido, Devlet Bahceli.

Aksener, que se basa en el sentimiento conservador y religiosa para criticar los objetivos del AKP, continuó: “nuestras creencias islámicas dictan que debemos considerar lo que es justo y correcto – la ley – como el núcleo de nuestro sistema de gobierno.”

“Un sistema parlamentario que adopta un sistema judicial fuerte como su núcleo se adaptará a la nación turca, conocida por sus sistemas judiciales”, concluyó Aksener.

 

Una oposición dividida

El CHP es el partido más antiguo de la Turquía moderna, creado por su padre fundador, Ataturk, cuyo culto de la personalidad ha vivido más que el propio hombre. El partido acarrea una larga tradición política como el defensor de la visión de Ataturk, y también ha sido el principal partido de la oposición durante los 15 años del gobierno del AKP. Muchas veces es caracterizado como islamista, aunque se describe a sí mismo como secularista conservador.

Sin embargo, esta oposición se ha considerado muchas veces frágil y dividida, lo que ha permitido al AKP un margen de maniobra contra sus oponentes políticos para aprovecharse de su falta de unidad.

“La mejor forma de explicar los partidos políticos de Turquía sería dibujar un cuadrado y colocar en cada esquina a los ‘cuatro grandes’ [AKP, CHP el nacionalista MHP y el separatista pro kurdo HDP]”, explico Alihan Limoncuoglu, profesor asistente de relaciones públicas en la Universidad de Okan, Estambul.

“Los dos mayores partidos, AKP y CHP, pueden conseguir a votantes del MHP y HDP y viceversa, pero no el uno del otro”, dijo Limoncuoglu. Explicó que el AKP y el CHP son diametralmente opuestos ideológicamente. También dijo:

“Esta situación le crea un problema al CHP, pero no al AKP, ya que el AKP puede atraer a votantes tanto del MHP como del HDP ‘uniéndose bajo la bandera del islam’, mientras que el CHP [kemalista] carece de semejante herramienta ideológica.”

Como resultado de la división de la oposición y su incapacidad de trabajar en unidad, parece inevitable que gane el “sí”, aunque las encuestas han indicado que se han despertado temores sobre la ruptura con el pasado de Turquía, lo que podría llevar a que sea una elección muy igualada.

Carteles a favor del “No” colgados frente a la sede del partido de oposición CHP en la plaza İstiklal Caddesi, en el centro de Estambul. El 14 de abril de 2017. [Foto de Tallha Abdulrazaq / Middle East Monitor]

¿Un legado duradero?

Como el presidente Erdogan ya tiene un poder significativo, se está empezando a cuestionar cuál será su legado tras el réferendum. Si gana el esperado “sí”, Erdogan y todos los presidentes futuros serán limitados a dos mandatos de cinco años. Esto supone que, si gana las elecciones presidenciales propuestas para 2019, podría estar en el poder hasta 2029, pero después tendría que abandonar el cargo.

Mediante este referéndum se reconoce ampliamente que el líder turco está intentando dejar huella en la historia de la política turca, quizás compitiendo con la influencia y simbolismo del propio padre fundador, Ataturk.

Aunque no hay duda de que Erdogan ha cambiado Turquía en los últimos 15 años, sus opositores afirman que su ambición de poner la guinda a su notable carrera política nunca se inmortalizará como lo hizo Ataturk.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se dirige a la multitud durante una concentración en Estambul, Turquía, el 15 de Abril de 2017. (Presidencia turca / Yasin Bulbul /Agencia Anadolu)

Sevnic, representante del CHP en la UE, dijo:

“No se puede igualar el legado de Ataturk. Es un legado único y demasiado importante como para imitarse, y se ha ganado el respeto y el reconocimiento en todo el mundo”, contó Sevinc a MEMO. “Dado el hecho de que Turquía ha retrocedido política, económica y socialmente y han empeorado sus relaciones exteriores con Erdogan, es poco probable que la historia sea amable con él al juzgar su legado”.

“Tonterías”, dice Iskender, del AKP. “Erdogan ha mejorado la vida de los ciudadanos turcos, ya sean turcos, kurdos, árabes o de cualquier etnia. Ponme un ejemplo de un solo gobierno del CHP o de cualquier otro que haya convertido a Turquía en una potencia económica respetada a nivel mundial.”

“A diferencia de Ataturk, que bombardeó y atacó a los kurdos, Erdogan intentó hacer las paces con nuestros hermanos y hermanas turcos, y, por primera vez, pueden hablar, leer, escribir y transmitir en su propio idoma”, explicó Iskender.

“Todo esto sucedió después de que el AKP aumentase los derechos del pueblo, no como el CHP, que reprimió los derechos de los ciudadanos no turcos”, dijo el representante del AKP, añadiendo que “a día de hoy, los votantes kurdos votan más al AKP que a los separatistas.”

Iskender concluyó:

“El CHP y otros temen que su legado kemalista de discriminar a personas solo porque eligen estilos de vida conservadores haya acabado; por eso atacan al AKP y al presidente. La historia demostrará que el presidente Erdogan ha sido un gran estadista que protegió y mejoró la vida de sus ciudadanos.”

Pase lo que pase con el legado de Erdogan, el referéndum del domingo demostrará claramente si los ciudadanos turcos están dispuestos o no a romper con su pasado, eliminando un sistema parlamentario que a menudo ha llevado a gobiernos de coalición indecisos y polarizados, creando una atmósfera en la que el ejército ha expulsado al gobierno en cuatro ocasiones desde 1960.

Si deciden hacerlo, depositarán mucho poder en las manos de un solo hombre, y el pueblo turco tendrá que decidir si quiere que su capitán y primer oficial sean el mismo hombre – Recep Tayyip Erdogan.

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