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Siria se ha convertido en un juego y sus ciudadanos están pagando el precio

Los residentes escapan del lugar de los ataques aéreos llevados a cabo por las fuerzas del régimen de Assad en Alepo, Siria, el 9 de diciembre de 2016

48 horas después de criticar el silencio de la comunidad internacional tras el ataque químico en Idlib, el mundo ha amanecido hoy con la noticia de que Estados Unidos ha disparado 59 misiles Tomahawk contra la base aérea de Shayrat, controlada por el gobierno sirio. Según fuentes oficiales de EEUU y Turquía, Shayrat fue desde donde se lanzó el ataque químico del martes.

El shock global ante esta acción repentina es comprensible, dado que Trump ha condenado históricamente los ataques planeados en Siria; sin embargo, su decisión podría haberse anticipado si sus discursos y los de los oficiales turcos y rusos se hubiesen entendido claramente.

En una entrevista televisada de ayer, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan declaró que la condena de Trump al ataque químico debía convertirse en acciones, añadiendo que Ankara hará lo que tenga que hacer.

La reacción de Rusia hizo aún más evidente que también sabía que se iban a producir los ataques. Esto fue confirmado después por el Capitán Jeff Davis, portavoz del Pentágono, que declaró que el ejército estadounidense había mantenido “varias” conversaciones con las fuerzas rusas antes de atacar.

Esto le dio a Rusia la oportunidad de jugar a su propio juego.

Aunque la Syrian Arab News Agency informó de que el ataque estadounidense mató a 6 personas, varios medios cercanos a Al-Assad declaran que el lugar fue evacuado antes del asalto.

Estados Unidos apuntaba sus misiles a una importante base militar que albergaba los aviones responsables del ataque químico; sin embargo, varios informes afirman que el ejército ruso abandonó la zona justo antes del ataque. Si las fuerzas sirias también se hubiesen retirado, como declaran varias fuentes, Rusia podría estar jugando a la guerra en ambos frentes.

Una unidad USS Ross (DDG 71) dispara un misil de ataque tierra-tierra Tomahawk el 7 de Abril de 2017. Los Estados Unidos dispararon 59 misiles Tomahawk contra una base aérea militar siria desde la que los oficiales estadounidenses sospechaban que se lanzó el ataque químico del martés, confirmó el Pentágono. [Robert S. Price / US Navy]

Aunque Trump tomó una decisión “valiente”, lo hizo de manera incorrecta. Nadie está seguro de la estrategia de EEUU; los miembros del Senado exigen a Trump que la aclare. Por su parte, Erdogan apoyará a Estados Unidos, pero sólo si su plan se adapta a su propia visión de la región.

Se está jugando un ajedrez multidimensional en el que los ciudadanos están pagando el precio.

Con un hombre de negocios a un lado del tablero, un ex oficial de la KGB que controla el otro y un obstinado régimen sirio, merece la pena ver este “juego”.

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Doctora en Inteligencia y Seguridad Nacional. La investigación de Andreea se centra en la evolución del terrorismo internacional tras la Primavera Árabe.