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Un doctor de Gaza demanda a Israel por el asesinato de sus hijas

Dr Izzeldin Abuelaish

El doctor Izzeldin Abuelaish ha demandado al gobierno israelí después de que sus tres hijas y su sobrina fueran asesinadas a corta distancia por un tanque israelí durante la Operación Plomo Fundido, en 2009.

El 16 de enero de 2009 fue una noche triste; la Operación Plomo Fundido – que sacudió la Franja de Gaza durante casi tres semanas – llegaba a su fin, cuando un tanque israelí llegó frente a la casa del doctor Izzeldin Abuelaish. Lo siguiente que supo es que sus hijas y su sobrina estaban muertas.

Ahora, casi una década después de que el tanque acabara con la vida de sus hijas – Bessan, Mayar y Aya; de 13, 15 y 20 años respectivamente – y de su sobrina Noor, de 14 años; un tribunal israelí ha escuchado el testimonio de Abuelaish. Abuealaish se sintió obligado a presentar una demanda contra el Estado de Israel hace seis años, después de que los israelíes se negaran a admitir su responsabilidad o a ofrecerle una disculpa formal.

Bessan Abuelaish, de 20 años, Mayar, de 15 años, y Aya, de 13, fueron asesinadas el 16 de enero de 2009

“Lo intenté durante dos años, mediante conexiones, intenté que el gobierno israelí asumiera la responsabilidad”, cuenta el doctor Abuelaish a MEMO, “pero hicieron oídos sordos, así que me vi obligado a llevar el caso a los tribunales.”

“Quiero que prevalezca la justicia, y mi mensaje al tribunal fue que el gobierno israelí ha de declararse responsable del asesinato de mis hijas”, continuó. “No había razón para justificar el asesinato, y sabían que era mi casa.”

En el momento del bombardeo, Abuealish trabajaba como un especialista en infertilidad en el hospital Tel Hashomer, uno de los principales de Israel. Como ginecólogo de varios hospitales del país, conocía a muchos israelíes, entre ellos un reportero del canal israelí Channel 10.

El reportero, Shlomi Eldar, llamaba regularmente a Abuelaish para que describiera la situación en Gaza desde el terreno, ya que el gobierno israelí no permite que los periodistas entren en Gaza. Dos días antes de la muerte de sus hijas, un tanque se acercó a su casa y la apuntó con su cañón. Un Abuelaish enloquecido llamó a Eldar, quien a su vez llamó al ejército israelí para notificarles que la casa era la del doctor.

“No encontraron ningún arma o militante cerca de mi casa, pero siguieron adelante”, relata Abuelaish. Esto no les impidió disparar a la casa dos días después. La desgarradora reacción de Abuelaish a raíz de los bombardeos cobró atención mundial, ya que fue transmitida en directo en la televisión israelí con el móvil de Eldar.

Durante la Operación Plomo Fundido (2008-2009) israelí en Gaza, 1.268 personas fueron asesinadas en el territorio sitiado, entre ellas 288 niños y 103 mujeres.

“Nunca aceptaré que mis hijas sean sólo números”, recalca Abuelaish, con su voz llena de determinación. “Es un error llamarlas daño colateral.”

“Son seres humanos. Tienen cara. Tienen nombre.”

Para iniciar su demanda, Abuelaish tuvo que hacer una fianza financiera de 20.000 shekels israelíes (NIS) por cada una de sus hijas y su sobrina. “Me obligaron a enviar un bono de 80.000 NIS (22.000 dólares) para hacerlo”, cuenta a MEMO.

“Querían ponérmelo difícil, obligarme a rendirme”, añadió, “pero nunca me derrotarán. Estoy decidido a conseguir justicia para ellas”.

“Soy responsable ante mis hijas y no me rendiré hasta que deje de respirar. Merecen justicia.”

Abuelaish está en una mejor posición que otros palestinos de Gaza que han perdido a seres queridos inocentes a causa de los bombardeos israelíes. Además de sus contactos tras haber trabajado en Israel, también es económicamente capaz de presentar una demanda legal.

“El 85% de los asesinados en Gaza durante la Operación Plomo Fundido eran civiles”, añade Abuelaish, “pero la gente de Gaza está desesperada e indefensa. Carecen de los recursos y de confianza en el sistema judicial israelí.”

“La gente de Gaza lucha a diario por sobrevivir”, explica. “Luchan constantemente por su libertad, por su supervivencia y por el futuro de sus hijos.”

Abuelaish sabe que esta va a ser una larga batalla legal, pero es paciente, y no se rendirá.

“Tienen que entender que la paciencia, la resiliencia, la tolerancia y la amabilidad no son señales debilidad. Son señales de coraje, y los palestinos llevamos mucho tiempo siento pacientes.”

“Nunca perderemos nuestra fe ni nuestra determinación para conseguir nuestros derechos”, dice, “porque nuestra causa es justa, y estoy seguro de que, al final, la justicia prevalecerá.”

La esposa de Abuelaish no sufrió el dolor de la trágica perdida, ya que falleció de leucemia pocos meses antes de que estallase la guerra. Tras la guerra, Abuelaish se mudó a Canadá con los miembros supervivientes de su familia, tres hijas y dos hijos, después de obtener un trabajo como profesor de Medicina en la Universidad de Toronto, un puesto que aún ocupa.

Allí, estableció una ONG, Daughters for Life, que apoya la educación de las niñas de Oriente Medio. Lo que consiga a través de los tribunales – si gana el caso – será destinado a cumplir los objetivos de la organización; apoyar a las jóvenes de todo Oriente Medio.

“Me encantaría ir a Gaza y visitar las tumbas de mis hijas, y decirles ‘estáis vivas, y estáis conmigo. No moristeis. Nunca moriréis siempre y cuando yo respire y no me rinda. No estoy roto. No estoy derrotado.”

 

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