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Encuentran una fosa común probablemente de víctimas del Daesh cerca de Mosul

Los restos de centenares de reclusos, en su mayoría chiíes, asesinados por militantes de Daesh cuando invadieron una prisión en el norte de Irak hace más de dos años han sido desenterrados por milicias que retomaron la zona de las manos del grupo, ha anunciado un portavoz.

Un grupo paramilitar iraquí, las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) ha afirmado haber realizado el descubrimiento después de desplazar a los militantes del área de Badush, donde se encuentra la prisión, como parte de un grupo más amplio de la campaña de EE.UU para expulsar al Daesh de la ciudad de Mosul.

Según las fuerzas, van desmantelando el califato autoproclamado de Daesh en Irak y Siria, más evidencias están emergiendo de los crímenes de guerra cometidos por los militantes que atacaron a civiles chiíes, minorías religiosas e incontables suníes contrarios a su ideología y práctica.

Karim Nouri, portavoz de la PMF, dijo:

“Los análisis iniciales realizados a algunos cuerpos de la fosa común revelaron restos con uniformes de la prisión y alineados de una manera que indica que fueron asesinados a tiros en grupo”.

Uno de los grupos militares – de la División Abbas- está luchando junto al ejército regular iraquí, que en los últimos días ha finalizado el cerco de Mosul, a unos 10 kilómetros al sureste de Badush.

Los militantes utilizaron la prisión para retener a sus propios cautivos, incluyendo a miles de miembros de la minoría religiosa yazidí, pero volaron la cárcel poco antes de que las fuerzas iraquíes se acercaran.

Human Rights Watch (HRW) dijo en un informe que hasta 600 personas murieron en la masacre de la prisión de Badush, que tuvo lugar el mismo día en que los militantes de Daesh capturaron Mosul en junio de 2014.

Los militantes acorralaron a los presos, que habían estado cumpliendo condenas por varios delitos -desde asesinatos y agresiones violentos a otros menos violentos- en camiones y los llevaron a un aislado desierto a unos 2 kilómetros de la prisión, dijo HRW.

Allí, separaron a unos cuantos reclusos suníes y cristianos de los demás, que eran en su mayoría chiíes, antes de obligarlos a formar una larga línea a lo largo del borde de un barranco y asesinarlos.

El informe se basó en el testimonio de más de una docena de hombres que sobrevivieron haciéndose los muertos o porque estaban protegidos por los cuerpos de otros prisioneros que cayeron encima de ellos.

“Estamos esperando a que equipos forenses y funcionarios de derechos humanos comenzaran a desenterrar la tumba para descubrir toda la historia de cómo el despiadado Daesh los mató a sangre fría por motivos ideológicos”, dijo Nouri.

El asesinato en masa de reclusos chiíes es un reflejo de lo que las unidades, que combaten bajo la bandera del gobierno iraquí, también hicieron en muchas ocasiones, mostrando cómo ambas partes han perpetrado brutales actos de violencia desde el estallido de la guerra dentro de las fronteras de Irak.

Uno de los asesinatos en masa más prominentes de prisioneros árabes suníes a manos del régimen iraquí ocurrió aproximadamente en el mismo momento en que Daesh mató a los presos chiíes en 2014.

En julio de 2014, HRW informó que las fuerzas iraquíes bajo la autoridad del gobierno de Bagdad ejecutaron aproximadamente a 255 presos en seis ciudades iraquíes como ataques de venganza contra Daesh. Esto ocurrió a pesar de que los prisioneros no habían tenido acceso a ningún juicio justo, y no tenían vínculos probados con Daesh.

HRW dijo:

La inmensa mayoría de las fuerzas de seguridad y milicias iraquíes son chiíes, mientras que los presos asesinados son suníes. Al menos ocho de los muertos eran chicos menores de 18 años”.

Esta orgía de violencia sectaria acabó con la vida de hombres y niños que estaban languideciendo en prisiones iraquíes, muchos de los cuales estaban allí por motivos ideológicos en lugar de por haber cometido realmente cualquier crimen.

El asesinato ilegal de presos suníes por parte del gobierno constituye un crimen de guerra, comparable a los delitos cometidos por los extremistas de Daesh.

“Atormentar a los presos es una violación indignante del derecho internacional”, dijo Joe Stork, director adjunto de Medio Oriente en HRW, en ese momento. “Mientras el mundo denuncia con razón los actos atroces de Daesh, no debe hacer la vista gorda ante las matanzas sectarias por parte del gobierno y de las fuerzas progubernamentales”.

Hasta la fecha, el gobierno iraquí no ha realizado ninguna investigación sobre estos u otros crímenes, y el destino de 643 hombres y niños secuestrados por el PMF el año pasado sigue siendo desconocido.

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