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¿Una nueva Liga de Defensa Judía?

la era de Trump está destacando cada vez más el hecho de que el sionismo – la ideología dominante en el Estado israelí – y el anti semitismo no son, en absoluto, incompatibles.
Fuerzas de seguridad israelíes se reúnen en el lugar donde se acaba de cometer un atentado por parte de un palestino en los alrededores del asentamiento judío de Kiryat Arba, cerca de la ciudad cisjordana de Hebrón, el 16 de septiembre de 2016. REUTERS / Mussa Qawasma

La formación de la llamada “derecha alternativa” (AltRight) y su cercanía al nuevo presidente estadounidense es un fenómeno preocupante. La “derecha alternativa” no es mucho más que el viejo venerado nacionalismo blanco de los neonazis. Mientras que su figura líder, Richrd Spencer, niega ser neonazi; el Estado exclusivo para blancos que plantea para Estados Unidos se asemeja mucho a la ideología nacionalsocialista.

Stephen Miller, asesor principal de Donald Trump, trabajo directamente con Spencer cuando ambos estaban en la Universidad de Duke hace una década, según reveló mi compañero de Electronic Intifada, Michael Brown. Ambos tienen una perturbadora ideología racista, anti inmigración y anti musulmana.

El principal estratega de Trump, Steve Bannon, dirigió la web de noticias de extrema derecha Breitbart como lo que definió como una “plataforma para la derecha alternativa.”

Con esta cantidad de figuras de extrema derecha en lo más alto de la Casa Blanca, no debería sorprender a nadie que los nacionalistas blancos y racistas se hayan envalentonado.

La extrema derecha sionista también está se siente en su paraíso, ya que Trump dejó claro que prestaría un apoyo incondicional a Israel.

La Organización Sionista de América ha defendido a Trump y a Bannon de acusaciones de anti semitismo. A pesar de serias preocupaciones, una y otra vez vuelve a pronunciarse la misma defensa: Trump es pro Israel; el primer ministro israelí le adora, por lo tanto, no puede ser anti semita.

Pero nada más lejos de la realidad.

Como ya he argumentado antes en esta sección, la era de Trump está destacando cada vez más el hecho de que el sionismo – la ideología dominante en el Estado israelí – y el anti semitismo no son, en absoluto, incompatibles.

De hecho, Spencer – un anti semita y nacionalista blanco – llegó a describir explícitamente su ideología como “una especie de sionismo blanco.”

Existe otra fuerza que apoya a Trump: la extrema derecha sionista – incluso más extrema que la Organización Sionista de América.

La Liga de Defensa Judía (LDJ) fue fundada en 1968 por Meir Kahane, un rabino neoyorquino que fue elegido para ocupar un puesto en el Knesset israelí por una plataforma que defendía la expulsión forzosa de todos los palestinos entre el río Jordán y el mar Mediterráneo.

En los años 70 y 80, la LDJ emprendió una serie de atentados y otros ataques violentos contra objetivos soviéticos, palestinos y árabes. También atacó a judíos que consideraba “traidores” – de hecho, la primera víctima de la LDJ fue un oficinista judío que se dedicaba a llevar músicos soviéticos a Estados Unidos.

Se cree que la LDJ está detrás del asesinato de Alex Odeh, un activista palestino-americano por los derechos civiles cuya oficina fue destruida por una bomba de fabricación casera.

Una vez calificada de organización terrorista por el FBI, los miembros y la actividad de la LDJ disminuyeron, y el grupo se dividió en varios sectores que se enfrentaron entre sí. Pero, en los últimos años, en Francia, la LDJ se ha convertido en una seria amenaza extremista cada vez mayor, cuyos matones callejeros se dedican a atacar activistas solidarios palestinos – sobre todo a los judíos.

El triunfo de Trump parece haberle dado una bocanada de aire a la LDJ en Estados Unidos.

El diario estadounidense Jewish Daily Forward y el Haaretz, de Tel Aviv, informaron en enero acerca de un evento para la refundación de la LDJ en Nueva York – la misma ciudad en la que se fundó el grupo original de Kahane.

Sin miedo al cariño de Trump hacia los anti semitas, unos 20 activistas se reunieron en una sala cerca de Times Square para ver en la televisión y celebrar la toma de posesión de Trump como presidente.

“Le apoyamos”, contó al Forward la líder de la LDJ en Nueva York, Karen Litchbraun. “Trump es partidario de muchos de nuestros ideales.”

Comparando el movimiento kahanista (de Kahane) con el de la “derecha alternativa”, Jonathan Stern, un activista kahanista más joven, contó al periódico que “gran parte de nuestra ideología es similar… Lo considero una prioridad – llegar a la gente de la “derecha alternativa” que es pro judía, pro sionista y pro Israel.”

“Trump está haciendo más fácil que emerjamos”, dijo Yaniv Baron, otro kahanista.

“Donald Trump tiene una ideología similar. Habla el mismo idioma que Kahane”, declaró otro.

Mientras que a uno de los reunidos no le gusta Spencer, otro declaró al Forward “no vamos a trabajar con nazis – Dios no lo quiera – pero hay facciones de la “extrema derecha” con similitudes… ¿Por qué no deberíamos asociarnos con una figura carismática y extremadamente popular dentro del movimiento MAGA, con el que coincidimos en la mayoría de temas, sólo porque tiene algunos seguidores problemáticos?”

Un vistazo a esta nueva presencia online de la LDJ de Nueva York demuestra que ya está en activo, a bajo nivel, sobre todo acosando a los manifestantes solidarios con Palestina. Han prometido oponerse a los manifestantes contra la conferencia política de AIPAC a finales de marzo – un importante evento anual en el calendario del lobby israelí.

¿Se acabará embarcando esta nueva LDJ en una violenta campaña de atentados como su predecesora? Es demasiado pronto para saberlo, pero parece improbable. Mientras que Kahane era una especia de paria en el Israel de los años 70 y 80, muchos de sus preceptos racistas han sido ahora adoptados por los “principales” partidos israelíes.

Pase lo que pase, toda nueva rama de la LDJ es, sin duda, una mala noticia.

 

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Asa Winstanley

Associate editor with The Electronic Intifada, Asa Winstanley is an investigative journalist who lives in London. He has been visiting Palestine regularly since 2004.