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El compromiso con la solución de los dos Estados es pura formalidad

Imagen de las fuerzas de seguridad israelíes deteniendo a un manifestante palestino [Shadi Hatem / Apaimages]

Las noticias de la negativa de Benjamin Netanyahu a “retroceder” en su posición pública de apoyo a la solución de dos Estados, a petición de los ministros del partido sionista (de extrema derecha), se producen en el marco a su visita a la Casa Blanca, en aras de enviar un mensaje claro al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, éste es; que el establecimiento del Estado palestino en las fronteras de 1967 no ocurrirá, lo cual no cambia el hecho de que la mayoría de los partidos en Israel tampoco creen en la idea de la “solución de dos Estados”, o creen que es imposible aplicar. Además, las condiciones de Netanyahu para esta solución ya eliminan la posibilidad de que se convierta en realidad, especialmente la condición de reconocer a Israel como un “Estado nacional judío/sionista” y la condición de que Israel mantenga el control sobre la seguridad permanente sobre los territorios entre el río Jordán y Mar Mediterráneo.

A pesar de esto, los ministros del Partido de Hogar Judío fueron engañados y creyeron que su petición era una forma de presión interna sobre Netanyahu por parte de sus aliados. Incluso ello llevó a un diario israelí con un enfoque “pacífico”, como Haaretz, a simplificar descaradamente el asunto y decir que en el caso de que Netanyahu se rindiera a las demandas del Partido del Hogar Judío, concedería apoyo para continuar la política de anexión adoptada por los colonos. Al decir esto, el periódico restringió la política a este grupo de israelíes menos de una semana después de que el Knesset aprobara la ley para confiscar territorios palestinos para la anexión.

Está claro que el “compromiso” de Netanyahu con la solución de dos Estados es una formalidad y no significa nada. También está restringido por una serie de condiciones, tal vez la más extrema y peligrosa es la de señalar “dos Estados para dos grupos de personas”. Esto significa que habrá dos estados nacionales, uno judío y otro palestino; uno para todos los judíos y otro para todos los palestinos.

El ministro de Defensa israelí y jefe de Yisrael Beiteinu, Avigdor Lieberman, dio la mejor traducción literal o práctica de esta “solución” cuando nos recordó esta semana que apoya la idea de la tierra y los intercambios de ciudadanos como una solución con los palestinos, diciendo: “Quiero un Estado judío. Al igual que los palestinos quieren un Estado palestino homogéneo, sin un solo judío, quiero separarme de todos los palestinos que vivían aquí [Israel] antes de 1967. ”

El profesor Gideon Biger,del Departamento de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Tel Aviv, asesor del equipo de negociaciones israelí con Siria en el pasado, apoya la idea de Lieberman. Biger también reitera que aunque el eslogan “dos Estados para dos grupos de personas” suena como una buena idea en teoría, no es una descripción precisa de la situación. En caso de que las dos partes acuerden implementar esta solución, se hablaría del establecimiento de un Estado palestino sin colonos judíos, mientras que Israel tendría “dos pueblos”, el 80% de judíos y el 20% de palestinos. En su opinión, esta ecuación no tendría “igualdad nacional” y por lo tanto han existido, en el pasado, discusiones de propuestas para determinar la frontera entre el Estado palestino e Israel de manera que los asentamientos situados detrás de la “línea verde” queden dentro del territorio de Israel.

Cree que el trazo de las fronteras no crea necesariamente Estados completamente homogéneos y que en algunos casos, debido a una serie de cuestiones, las fronteras se han trazado de una manera que no garantiza que cada individuo de una determinada nación esté a un lado de la frontera. Todo lo contrario, algunas minorías nacionales han permanecido atrapadas al otro lado de la frontera. Esta situación ha llevado a tensiones y deseos de anexión de estas áreas y otras a su Estado nación. Algunas de estas tensiones se resolvieron mediante intercambios de ciudadanos entre los dos Estados, como fue el caso de Turquía y Grecia, la India y Pakistán, Turquía y Bulgaria, o la República Checa y Alemania. En otros casos, la cuestión se resolvió por medio de una permuta de tierras que a veces ocurre después de pedir la opinión de la gente y, en otras ocasiones, después de que los dos países se pongan de acuerdo sin tener en cuenta la opinión de los pueblos.

Concluyó que en el contexto de un “acuerdo completo” entre Israel y los palestinos, habrá un inevitable acuerdo similar que incluya la transferencia de áreas habitadas por colonos judíos a Israel,

Para simplificar esto, “sólo un intercambio de población” más allá de los hechos e historia recientes, y no una transferencia. La tinta todavía no se ha secado respecto a los enfoques que consideraban la expulsión de los palestinos en 1948 como “no solo el intercambio de la población judía de otros países árabes”, sino de un número aún mayor de palestinos refugiados expulsados de estas tierras.

Traducido de Arab48.com, publicado el 15 de febrero de 2017.

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