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Libia se convierte en un terreno de conflicto entre Rusia y Occidente

En una entrevista con Anadolu, Al-Hamad no descartó la posibilidad de que Moscú “active el acuerdo firmado con el régimen de Gaddafi en 2008, que iba a entrar en vigor en 2010. Una de sus cláusulas estipula el establecimiento de una base naval rusa en Benghazi, similar a la base de Tartús en Siria”.
Imagen de archivo de las fuerzas militares libias revolucionarias.

Parece que Libia entrará en una nueva fase de conflicto internacional entre Rusia y Occidente, sobre todo después de que recientemente buques de guerra rusos llegaran a las aguas libias. Esto ocurre justo cuando está previsto que Moscú establezca una base militar en Libia, así como que Italia despliegue unidades militares en Trípoli bajo el pretexto de proteger su embajada, por no mencionar la presencia de unos 1.000 soldados americanos.

Además, Francia participó en las batallas de Benghazi, mientras que las fuerzas aéreas bombardeaban al Daesh junto a las brigadas de Misrata, partidarias del Gobierno del Acuerdo Nacional, respaldado por la ONU, en Sirte (a 450 kilómetros dde Trípoli). También se ha informado de la presencia de fuerzas especiales italianas y británicas en Libia.

El portaaviones ruso “Almirante Kuznetsov” entró en las aguas sirias el pasado miércoles al volver de Siria. Se ha difundido que, al día siguiente, Italia (antigua fuerza colonialista de Libia) envió tropas a Trípoli bajo el pretexto de proteger su embajada, que se inauguró la semana pasada. Esto convirtió a Italia en el primer país extranjero en más de dos años en reabrir su embajada en la capital libia.

Roma no dudó en expresar su descontento sobre varias noticias que informaron del rechazo del general Khalifa Haftar, comandante del Consejo de Diputados de Tobruk, a la hora de firmar un acuerdo con Moscú que favorecería un negocio de armas realizado por el ex dictador Muammar Gaddafi en 2008. Será a cambio de permitir que las naves rusas utilicen el puerto de Benghazi.

En respuesta a las acciones de Rusia, el ministro de exteriores italiano Angelo Alfano declaró que “los acuerdos potenciales entre el general Haftar y Rusia, así como la intervención rusa en Libia, después de lo que ha pasado en Siria, nos empuja a intervenir para jugar un papel importante en Libia, incluso aunque suponga dialogar con Haftar.”

Alfano hizo estas declaraciones en un comunicado en el que informó de que Roma enviará ayuda de emergencia, sobre todo medicinas, al este de Libia, controlado en su mayor parte por Haftar.

Sin embargo, mientras el portaaviones ruso se encontraba en aguas libias, el gobierno pro-Haftar de la ciudad de Bayda condenó la presencia de dos buques de guerra italianos cerca de la costa oeste de Libia.

Los medios libios han informado de que, en el pasado, los portaaviones de Haftar han bombardeado varias veces las unidades militares italianas en la provincia de Al Jufrah, controlada por las brigadas de Misrata.

Según una fuente militar libia, Reino Unido está reconstruyendo una defensa aérea completa en Misrata a disposición de las brigadas, a pesar de la prohibición de la ONU de exportar armas a Libia. Los británicos también están entrenando a pilotos y técnicos e importando aviones de guerra, sistemas de defensa militar y radares. Este es el proyecto a largo plazo, mientras que, a corto plazo, rehabilitarán el antiguo sistema de defensa ruso.

Esta última tarea fue asumida por Ucrania, para que así Libia no fuese expuesta a incursiones aéreas de “origen desconocido”. Esto es lo que sucedió en la batalla del aeropuerto de Trípoli de 2014, en la que murieron docenas de combatientes de Misrata.

En cuanto a Estados Unidos, sus tropas han participado directamente en la operación de liberar Sirte del control del Daesh. También hay fuerzas especiales americanas y británicas en la zona entre Misrata y Sirte.

Mientras Washington, Londres y Roma coordinan sus operaciones con el Gobierno del Acuerdo Nacional, las tropas francesas participan en operaciones militares con Haftar en Benghazi. Esto se confirmó después de que un helicóptero francés cayese en Trípoli durante los enfrentamientos con las Brigadas de Defensa de Benghazi, un grupo armado del este de Libia que se opone a Haftar y está respaldado por las brigadas de Misrata.

También se ha informado de la presencia de tropas especiales franceses al suroeste de Libia que persiguen a los grupos terroristas que recorren el Sahel africano, al norte de Mali.

Mientras el portaaviones ruso atracaba en el puerto de Tobruk el miércoles, Haftar se reunía con Valery Gerasimov, Jefe de la Armada Rusa, y realizó una videoconferencia con Sergei Shoigu, ministro de defensa ruso. Haftar pidió a Moscú que le suministrase armas.

Según el doctor Jawad Al-Hamad, un experto estratega jordano, “Rusia no se adherirá a la prohibición internacional impuesta al suministro de armas a los bandos del conflicto libio.” Reforzó su declaración citando el hecho de que “Moscú envió armamento pesado a Siria (donde respalda a las fuerzas del régimen) a pesar de la prohibición de vender armas al régimen de Al-Assad.”

En una entrevista con Anadolu, Al-Hamad no descartó la posibilidad de que Moscú “active el acuerdo firmado con el régimen de Gaddafi en 2008, que iba a entrar en vigor en 2010. Una de sus cláusulas estipula el establecimiento de una base naval rusa en Benghazi, similar a la base de Tartús en Siria”.

Según varias fuentes diplomáticas árabes, el acuerdo que pretende activar Haftar vale 1.8 millones de dólares y supone la compra de unos 20 jets, misiles antiaéreos S-300, tanques T-90 y modernizar 140 tanques T-72.

Según estas fuentes, Haftar pretendía comprar 12 aviones de guerra Su-35 y Su-30 y 4 jets Yakovlev 130 en su última visita a Moscú, el 27 de noviembre de 2016.

Sin embargo, la presencia de bases rusas navales o aéreas en el este de Libia conlleva que “Eurpa está en peligro”, declaró Al-Hamad, añadiendo que “Europa se preocupa por la actividad rusa en Libia, ya que es un tema central desde que tiene relaciones comerciales y económicas con Libia.”

La compañía italiana Eni controla la mayoría de las inversiones en el sector petrolero de Libia, y posee una serie de terrenos de petróleo y gas. Además, Italia recibió una afluencia de más de 180.000 inmigrantes ilegales de las costas de Libia en 2016.

Italia teme que la presencia rusa en Libia afecte su influencia económica en su antigua colonia, sobre todo porque Rusia perdio inversiones de más de 10 millones de dólares cuando Gaddafi fue expulsado en 2011, y, por lo tanto, tratará de recuperar esta pérdida.

Muchos analistas rusos creen que la actividad de la flota rusa en el Mediterráneo es una forma de responder al escudo militar establecido por Estados Unidos en Europa del Este, que Moscú considera una amenaza directa a su seguridad nacional.

Sin embargo, según Al-Hamad, establecer una base naval en Libia “permite al ejército ruso acercarse a las bases europeas y americanas de Sicilia; algo inaceptable por Washington.”

“Puede que el silencio de EEUU respecto a la expansión de Rusia en Libia pretenda atraer al oso ruso al caos de los conflictos internacionales en Oriente Medio, y quizás exprese la satisfacción de Occidente con el papel que juega Rusia en la lucha contra el terrorismo”, añadió Al-Hamad.

Terminó diciendo: “Washington tomó una decisión precipitada al no interferir militarmente en Libia, dejando el conflicto en manos de sus aliados europeos y manteniendo unas pocas tropas americanas en Libia, Siria e Irak.”

Al-Hamad añadió que debemos esperar al comienzo de la presidencia de Donald Trump el viernes para “juzgar la política estadounidense respecto a la expansión rusa en Libia, sobre todo teniendo en cuenta la política más dura de los republicanos frente a la de los demócratas en cuanto a los asuntos internacionales.”

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