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Larga vida a los héroes del "caos creativo"

La Casa Blanca (imagen de archivo)

No es cierto que Estados Unidos esté conspirando en contra de nosotros, los árabes, ya que los fundamentos de una trama así implican el secreto y su elaboración en la sombra. Más importante aún, debe producirse sin previo aviso. Esto definitivamente no se aplica a los proyectos de EE.UU. que nosotros llamamos "conspiraciones".

Lo que distingue a los estadounidenses es el hecho de que generalmente anuncian sus planes con antelación, sin ambigüedad. Cuando el presidente estadounidense Barack Obama entró en la Casa Blanca, anunció explícitamente que no seguiría los pasos de su predecesor, George W. Bush. Aseguró entonces que su administración se alejaría de la "política de los vaqueros", basada en la intervención armada directa en los asuntos mundiales, pasando hacia una gestión de los conflictos fundamentada en la inteligencia y en un liderazgo discreto para evitar el coste financiero y humano de la acción militar.

Hemos visto esto con la política estadounidense en Siria de los últimos años. En lugar de interferir militarmente, Estados Unidos se ha servido exclusivamente de la inteligencia y de grupos extranjeros para lograr los resultados deseados, incluyendo el conflicto, la destrucción, la devastación y el "caos creativo". Obama tuvo éxito en su guerra de inteligencia, ya que ha logrado mucho en la región sin perder ni un solo soldado estadounidense.

A pesar de que utilizó su primer discurso para anunciar que su país no interferiría en conflictos internacionales, parece que los árabes no escucharon; no supieron leer entre líneas su plan de política exterior. Los árabes aquí y en todas partes instaron a la administración Obama a intervenir en Siria, Libia y Yemen sin saber que su tiempo como presidente sería diferente al de su predecesor. Cuando no lograron convencer a Obama de interferir en Siria, afirmaron que había un complot americano contra nosotros. Ellos estaban equivocados. No hay conspiraciones o tramas estadounidenses contra nosotros. Si los americanos hubieran conspirado contra nosotros, entonces podemos estar seguros de que habrían anunciado la conspiración de antemano.

Al igual que los árabes no escucharon el primer discurso de Obama en la Casa Blanca, tampoco escucharon nada sobre el plan promovido por Condoleezza Rice, secretaria de Estado estadounidense con el presidente George W. Bush, y que ella mima denominó "caos creativo". A pesar del peligro del proyecto norteamericano y sus efectos catastróficos en la región, los árabes no se lo tomaron en serio, sino que se contentaron con atacarlo en los medios, sin saber realmente qué era, cómo les afectaría y cómo cambiaría la composición regional, y tal vez incluso su geografía. Desde luego, no estoy diciendo que las revoluciones árabes fueran parte de este "caos creativo", ya que incluso si algunos partidos extranjeros intervinieron en los levantamientos, todavía eran revoluciones legítimas que debían hacerse desde hacía mucho tiempo. Por lo tanto, el problema no radica en el derecho de los pueblos a rebelarse contra la opresión, la tiranía y la injusticia, sino en la manera de llevar a cabo adecuadamente estas revoluciones de manera que no sean instrumentalizadas para servir a otros proyectos consiguiendo que sigan siendo nuestro propio proyecto nacional.

Nuestras revoluciones proporcionaron a los Estados Unidos una oportunidad de oro para implementar su "caos creativo". No importa quién gane en las revoluciones, siempre y cuando ayuden a los estadounidenses a alcanzar sus objetivos. Por lo tanto, Estados Unidos fue lento y no interfirió en Siria ni en ningún otro lugar, no porque no quisiera ensuciarse las manos, sino porque quería que todas las otras partes se involucrasen en las revoluciones. Esa era la forma de crear un conflicto y un caos regionales, independientemente de quién gane y quién pierda; Estados Unidos y el proyecto que anunció años antes de que comenzaran las revoluciones siempre ganarán al final.

Echemos un vistazo a Siria, por ejemplo; A Estados Unidos no le importó involucrarse desde el principio. Así lo hizo cuando la inteligencia estadounidense facilitó la entrada de grupos armados radicales en Siria para luchar contra el régimen, y luego dio luz verde a muchos partidos regionales, árabes e internacionales para interferir en el conflicto y avivar las llamas. Estados Unidos no se contentó con ayudar a que las fuerzas opositoras entraran en Siria; también hizo lo propio con las fuerzas pro-régimen, como Irán y sus aliados. A continuación, permitió que Rusia interviniera directamente a favor de Al-Assad y dejó a todos ellos seguir adelante, a pesar de que recurrieran a las peores formas de brutalidad.

¿Por qué? Porque esta es la esencia del "caos creativo". El jefe de gabinete de la Casa Blanca fue muy franco cuando dijo al Wall Street Journal hace años que la situación en Siria era "ideal" para Estados Unidos, ya que se trataba de diversos enemigos de los americanos de varias tendencias luchando entre sí y debilitándose mutuamente en tierras sirias. Esto, por supuesto, es el ingrediente más importante para el plato del "caos creativo" de Estados Unidos.

Como tal, es absurdo esperar que Estados Unidos castigue a cualquiera de las partes involucradas en los conflictos en Siria, Irak, Yemen o Libia. Todas las partes están logrando exactamente lo que Estados Unidos quiere de ellos para que su "caos creativo" sea un éxito; ¿por qué debería Washington castigarlos? Debemos esperar que los EE.UU. les recompense y apoye, al menos por el momento.

Y por supuesto, no esperen que Washington castigue al presidente sirio Bashar Al-Assad, no importa lo que haga, porque es de hecho el comandante de su "caos creativo". Lo mismo debe decirse de Irán, Rusia, Hezbollah, el Frente Al-Nusra, Jaish Al-Fath o cualquiera de los partidos árabes y regionales involucrados en los conflictos de Oriente Medio; ninguno será sancionado porque Estados Unidos está muy contento con sus acciones en la ejecución de su proyecto desestabilizador. Cuando estas partes terminen la tarea para la que sirven, sólo entonces las cosas podrían ser diferentes. Mientras tanto, casi podemos escuchar a Washington susurrando en sus oídos: "Dios te bendiga. Larga vida a los héroes del caos creativo ".

Traducido de Arabi21, 8 de Enero de 2017

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