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Los cristianos iraquíes celebran de nuevo la Navidad libres de Daesh

Desde 2013, las zonas cristianas del norte de Irak vivían bajo la amenaza y el fanatismo de Daesh

Varios cientos de cristianos iraquíes acudieron el sábado a la iglesia de Bartella, la ciudad del norte de Irak recién retomada de manos del grupo terrorista Daesh, celebrando allí la Navidad por primera vez desde 2013, si bien su alegría se vio manchada de tristeza por los años de profanación de su iglesia, que la han dejado irreconocible.

Antaño hogar de miles de cristianos asirios, Bartella se vació en Agosto de 2014 cuando la localidad cayó en bajo las garras de Daesh, corriendo la misma suerte que grandes partes de Irak y la vecina Siria. Las fuerzas iraquíes recuperaron el pueblo en los primeros días de la ofensiva respaldada por Estados Unidos que comenzó en Octubre de este año.

Filas de mujeres portando velas encendidas desfilaron al entrar en la iglesia Mar Shimoni de la ciudad, expresando su alegría al regresar al lugar donde muchos de ellos habían sido bautizados.

"Este es el mejor día de mi vida. A veces pensé que nunca volvería", contaba Shuruk Tawfiq, una ama de casa de 32 años desplazada a la cercana ciudad kurda de Erbil.

La iglesia resultó seriamente dañada durante la etapa en la que Daesh se hizo con el control de la ciudad, en la cual las cruces fueron destruidas, las estatuas de santos desfiguradas y el altar quemado. Ahora, una nueva cruz ha sido erigida en la parte superior de la capilla, mientras que un árbol de Navidad de plástico decora la puerta de acceso al templo. Varios soldados se mantienen de guardia en los alrededores y otros se mantienen vigilando desde los tejados.

Las campanas de celebración volvieron a sonar en el pueblo, que aún está prácticamente vacío, con muchas casas reducidas a escombros debido a las duras batallas que se libraban en la localidad hasta hace solo dos meses.

"Es una mezcla de tristeza y felicidad", declaraba el Obispo Mussa Shemani a la agencia Reuters antes de celebrar la Misa de Nochebuena.

"Estamos tristes de ver lo que nuestros propios compatriotas han hecho a nuestros lugares más sagrados, pero al mismo tiempo estamos felices de celebrar la primera misa después de dos años".

La región de Nínive es uno de los asentamientos más antiguos del cristianismo, cuya presencia en la zona se remonta a casi 2.000 años.

En la iglesia de Mar Shimoni, la congregación cantaba y oraba en siríaco, un idioma cercano al que hablaba el propio Jesús de Nazaret.

"Es la iglesia donde fui bautizado, donde fui educado, donde me enseñaron la fe", contaba Bahnam Shamanny, editor de Bartelli al-Syriann, un periódico local mensual.

En primera línea de fuego contra Daesh

Daesh se ha mostrado especialmente cruel contra todos los grupos musulmanes no sunníes que vivían bajo su gobierno al tiempo que inflingía duros castigos también contra los suníes que no respetaran su interpretación extremista y desquiciada del islam. A los cristianos de la región se les dio un ultimátum: pagar un impuesto, convertirse al Islam, o morir. La mayoría de ellos optó por huir a la región autónoma kurda, a través del río Zab.

Pasará algún tiempo antes de que la gente pueda regresar y empezar a reparar sus casas, ya que la ciudad carece de servicios y toda la zona sigue siendo escenario de enfrentamientos armados.

-"Todo el pueblo habría venido a la iglesia si tuvieran los medios"-dijo el obispo Shamanny-. Los que asistieron a la misa vinieron en un convoy especial de autobuses de Erbil.

La primera línea en la batalla se ha trasladado a Mosul, el último gran bastión de Daesh en Irak, 13 kilómetros al oeste. Allí, los militantes se encuentran entre civiles, luchando contra el avance de las unidades de élite iraquíes con coches bomba suicidas, morteros y francotiradores.

Se calcula que más de un millón de personas viven en zonas de la ciudad que permanecen bajo control militar, complicando los planes de guerra del ejército iraquí y de la coalición liderada por Estados Unidos que proporciona apoyo aéreo y terrestre.

"Esta es una nube oscura sobre Irak", dijo el obispo Shemani a los asistentes a la misa en su sermón de Nochebuena en Bartella. "Pero nos quedaremos aquí en nuestra tierra, pase lo que pase. Dios está con nosotros."

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