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La seguridad de Túnez mejora, pero su economía cae en declive

El Primer Ministro tunecino Youssef Chahed asiste a una reunión de la Comisión de Presupuesto para 2017 en la Asamblea de los Representantes del Pueblo en Túnez, Túnez el 18 de noviembre de 2016 [Yassine Gaidi / Anadolu]

A medida que nos acercamos al final de 2016, Túnez mirará hacia atrás y verá que, aunque su situación social y económica no ha mejorado este año, - a pesar de las predicciones de los políticos en el poder - su seguridad ha mejorado notablemente.

Esto se reflejó cuando más de 4.000 personas - casi la mitad de ellos procedentes del extranjero - asistieron hace poco a un seminario de inversión internacional. Aunque ciertas organizaciones terroristas hicieron amenazas, nadie resultó herido en el evento.

Esto no es una coincidencia; hubo factores objetivos en este importante resultado, sobre todo dada la peligrosa inestabilidad regional, con la que el uso de armas aumenta cada vez más. Estos factores en particular suponen una mejora considerable en el desempeño de las fuerzas de seguridad, que lidiaron con varios problemas en 2015: en marzo del año pasado, Túnez sufrió el ataque al Museo Nacional del Bardo, en el que fueron asesinados 20 turistas y 4 tunecinos. A esto le siguió el atroz ataque en la playa de Sousse en junio, en el que murieron casi 40 personas, la mayoría turistas también. Ambos ataques dañaron la industria turística.

El 2015 terminó con una operación militar contra el equipo de seguridad del presidente. Fue considerado como un desafío directo y evidente al sector más importante de la institución de seguridad.

Sin embargo, los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad han disminuido casi la mitad este año en comparación con 2015. Además, han realizado redadas a gran escala y detenciones a individuos a afiliados de organizaciones terroristas, según fuentes del Ministerio de Interior.

En la zona de Ben Gardane, en la frontera de Túnez y Libia, se vio a un grupo de hombres armados controlando esta ciudad fronteriza durante más de tres horas en marzo. Las fuerzas de seguridad y el ejército, respaldados por los ciudadanos, lograron tomar el control de la situación y ejecutar a la mayoría de aquellos involucrados, restaurando la seguridad en la ciudad. Esto no sólo subió la moral de los oficiales de seguridad, sino que también de toda la nación tunecina.

Esta operación fue un momento muy importante en el sentido psicológico y militar. Reflejó que los oficiales de seguridad tunecinos tienen la experiencia suficiente para defenderse de estos grupos armados, que se especializan en guerrillas.

Se podría decir que las instituciones del ejército y de seguridad de Túnez han conseguido, después de 5 años de enfrentamientos, contar con habilidad y experiencia para enfrentarse a este tipo de guerra, la primera en Túnez desde el establecimiento del Estado nacional. La guerra les ha permitido identificar al enemigo con precisión, así como su modus operandi, tácticas, líderes y miembros. También saben cuanta acción en el terreno es necesaria en estos tiroteos.

No podemos ignorar el equipamiento militar y de seguridad con el que cuentan ahora las fuerzas armadas tunecinas. El país no estaba equipado para luchar en esta clase de guerra, los terroristas lo sabían y tenían ventaja. Sin embargo, hoy en día esto ha cambiado, y la diferencia es tangible, aunque le haya costado a Túnez una gran parte de su presupuesto nacional. La ayuda extranjera también ha contribuido, permitiendo a las fuerzas de seguridad tomar la ofensiva y tomar medidas preventivas para confundir a los enemigos de Túnez.

No se les ha dado a las células dormidas tiempo alguno para actuar, lo que les ha pillado desprevenidos. Han perdido su capacidad de concentración y planificación.

No hay duda en que los recientes avances en el terreno den Libia, Irak y Siria han tenido un impacto directo en la situación de la seguridad en Túnez. Los duros golpes al Daesh sugieren que se enfrenta a una amenaza existencial.

Dado que militares con ciudadanía tunecina ocupan posiciones importantes en las filas de la organización, en las últimas semanas ha sido testigo de la muerte de una cifra significativa de miembros clave. Esto debilitará sus filas dentro y fuera de Túnez.

Esta es la realidad en Túnez a finales de 2016. Es difícil predecir qué pasará el año que viene. Sin embargo, está claro que la amenaza a la seguridad ha disminuido, poniendo este año a Túnez a la par con Francia e Italia en términos de amenazas a la seguridad, según informes internacionales fiables. Esto ha hecho del reto económico el primer problema al que se enfrenta el proceso de transición democrática en Túnez.

Traducido de Arabi21, 11 de diciembre de 2016

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