Espanol / English

Oriente Medio cerca de usted

Los palestinos también deberían recuperar el control de su destino

Soldados israelíes en Jerusalén Este ( foto de archivo)

El 2016 será recordado por una frase que caracteriza los levantamientos populares contra “lo establecido” en Occidente. Desde Reino Unido a Estados Unidos, “recuperar el control” tocó la fibra de los votantes cuando lo adoptó tanto Donald Trump en EE.UU. como los líderes del BREXIT en Reino Unido. La ahora infame imagen en el ascensor dorado de la Torre Trump del presidente electo Trump y del miembro del UKIP, Nigel Farage, fue posible gracias a que los votantes quisieron recuperar el control, y pensaron que ellos se asegurarían de ello.

Los palestinos también quieren recuperar el control de su destino, pero ¿cómo pueden conseguirlo?

En un año en el que han visto sus esperanzas de libertad e independencia desvanecerse de nuevo, sienten que su confianza en otros para conseguir estos objetivos no ha dado resultado. Sin embargo, la realidad es que es su propio liderazgo es el que ha fracasado, ya que ha decidido confiar en otros para conseguir los derechos de los palestinos, y también porque ha confiado en otros para asegurar su propia existencia mediante la financiación. La Autoridad Palestina también ha ahogado los intentos del pueblo por rebelarse contra la ocupación, ya fuese colectiva o individualmente. Como decía hace poco el presidente Abbas, la “cooperación de seguridad” con Israel es “sagrada”, aunque no admite que sólo funciona para uno de ellos, protegiendo a Israel y no a los palestinos.

 Séptimo congreso de Fatah

El partido del gobierno celebró recientemente su congreso en Ramala, el séptimo desde su creación en 1959. Contó con un maratón de tres horas de discurso de su pasado, presente y futuro (elegido por aclimatación) presidente Mahmoud Abbas, en el que reiteró su estrategia para conseguir los derechos de los palestinos. En resumen, su estrategia interna incluye la reconciliación con Hamás, la celebración de elecciones parlamentarias y presidenciales, y la celebración del Consejo Nacional Palestino. Su estrategia externa incluye las negociaciones con Israel, una “intifada inteligente”, la persecución de Israel a través del CPI y continuar con la “internacionalización” del conflicto mediante su participación en organizaciones.

 Asuntos internos

La reconciliación con Hamás es esencial , ya que un pueblo y un liderazgo palestino unidos pueden poner en tela de juicio la afirmación de Israel de que no hay ningún socio palestino con el que negociar, o de que el Abbas “moderado” no puede cumplir con ningún acuerdo porque Hamás gobierna en Gaza. La reconciliación, a largo plazo, también permitiría la realización de unas elecciones palestinas. Abbas fue firme al insistir en que “no puede existir un Estado palestino sin la Franja de Gaza.”

Abbas no explicó con detalle qué quiso decir con “intifada inteligente”, aunque sí les pidió a “los líderes” que resistiesen pacíficamente junto al pueblo.

Asuntos exteriores

Las conversaciones externas han estado inactivas desde que la iniciativa del Secretario de Estado estadounidense, John Kerry, fracasara en 2014 y la subsiguiente guerra israelí en Gaza. Los intentos de reconciliar a ambos bandos siguen fallando a día de hoy, y, a pesar del breve encuentro de Abbas con Netanyahu en el funeral de Shimon Peres, los dos gobernantes no se han reunido. No ha sido por no intentarlo. Abbas confirmó que, aunque aceptó una invitación del presidente ruso Vladimir Putin a reunirse con el primer ministro israelí Netanyahu, esté último rechazó la invitación.

Los intentos de Francia por reunir a los dos hombres y llevar a cabo una conferencia de paz se han encontrado con la aceptación palestina y el rechazo israelí. El punto de vista israelí sobre su razón del rechazo es que la reunión daría pie a una conferencia de paz dirigida por Francia, lo que considera un intento de imponer un acuerdo. Netanyahu habló con Hollande y declaró que “si no hay una conferencia internacional en París, el primer ministro se reunirá con Abu Mazen [Abbas] para hablar directamente sin precondiciones.” Israel declaró además que “no formará parte de una conferencia internacional que no contribuya a conseguir la paz.”

En realidad, Israel observa con satisfacción la transición de Obama a Trump en EE.UU., y espera que asegure aún más que Palestina nunca se convierta en un Estado. Entonces, ¿por qué debería comprometerse con Putin, Hollande, o cualquier otro “agente”; cuando Trump desplazará la embajada estadounidense a Jerusalén y su equipo no incluye la solución del doble estado en su estrategia?

Las opciones de los palestinos

Los líderes palestinos han confiado en gran medida en el apoyo inquebrantable a la causa del mundo árabe y musulmán. Consulta regularmente a ambos acerca de qué medidas pretenden tomar  para asegurar que están de su lado. A su vez, han mantenido el apoyo a Palestina y la crítica a Israel, especialmente en organismos internacionales. La Liga Árabe también adoptó la Iniciativa por la Paz Árabe en 2002, ofreciendo a Israel la normalización de las relaciones a cambio de terminar con la ocupación de Palestina y otros territorios árabes. El secretario de Estado estadounidense John Kerry presionó a los Estados árabes para que incluyesen el “intercambio de tierras” en la iniciativa en 2013. A día de hoy, Israel aún no ha aceptado la iniciativa.

Los Estados árabes también han trabajado en conjunto con los palestinos en la ONU, presentando soluciones tanto a la Asamblea General como al Consejo de Seguridad. Sus propuestas al Consejo de Seguridad han sido eclipsadas por el veto y la presión de EE.UU., lo que ha llevado al fracaso sistemático de las soluciones potenciales. Entre ellas incluyeron una solución por la admisión de Palestina como un miembro total. Esto llevó a los palestinos a la Asamblea General, para así asegurar una mejora del estatus de Palestina a “Estado Observador No-Miembro” en 2012, quizás su mayor éxito de los últimos años. Esto no se debe sólo a que demostrara de nuevo el gran apoyo a los derechos palestinos, sino a que permitió a Palestina unirse a multitud de organizaciones y acuerdos internacionales como la Corte Criminal Internacional (ICC)l y la UNESCO.

La ICC todavía está considerando si puede presentar cargos contra los israelíes involucrados en la guerra en Gaza en 2014 y los asentamientos ilegales. Las ruedas de la justicia se mueven despacio, y, a día de hoy, la ICC no ha declarado si presentará cargos contra los sospechosos israelíes de crímenes de guerra. Sin embargo, en un informe reciente, el tribunal confirmó que Israel aún ocupa Gaza y que Jerusalén fue anexionada ilegalmente. Israel sospecha que esto indica una inclinación a favor de Palestina por parte de la ICC.

La ICC es un elemento de la estrategia palestina de “internacionalización del conflicto”. Otro organismo importante es el Consejo por los Derechos Humanos de la ONU, el cual – debido a la fala de veto de EE.UU. – suele criticar las acciones israelíes en contra de las leyes internacionales.

La ACNUR realizó un significativo informe acerca de la guerra de Gaza, en la que acusó tanto a Israel como a Hamas de posibles crímenes de guerra.

Un elemento aún más importante de la internalización es buscar la protección de los lugares culturales y religiosos de Palestina gracias a formar parte de la UNESCO. Esto demuestra, una vez más, cierto éxito cuando la UNESCO adoptó una moción condenando las acciones de Israel en los lugares musulmanes en Jerusalén; y mientras que, eventualmente, esto se diluyó bajo la presión de los Estados partidarios de Israel, demostró que los palestinos pueden conseguir objetivos mediante una diplomacia inteligente y su propio esfuerzo.

En el terreno, una negativa reciente de las fuerzas de seguridad de la AP a los vehículos israelíes a entrar en Jenin está muy de acuerdo con los Acuerdos de Oslo, que incluyeron a Jenin dentro del “Área A”, que puso seguridad en la ciudad. Otro ejemplo de cómo los palestinos pueden tomar cartas en el asunto utilizando acuerdos y la ley internacional.

Mientras que el presidente Trump se acerca a la Casa Blanca, y habiendo admitido su apoyo a Israel, comprometiéndose a desplazar la embajada estadounidense a Jerusalén; la AP sigue apostando por una acción de última hora de la administración de Obama. Ha enviado una delegación a Washington para buscar apoyo o, al menos, la abstención, para una solución del Consejo de Seguridad de la ONU que condene los asentamientos. A pesar de las sospechas de que, en sus últimos días, la administración de Obama podría apoyar esta delegación; yo no lo creo.

Esto debería indicar al liderazgo palestino que confiar en EEUU o en otros países que apoyan a Israel en el momento de la verdad no suele producir resultados. Deben seguir explorando caminos en los que puedan ejercer el control. Parece que condenar las violaciones israelíes a través de los organismos internacionales es una estrategia sólida, y cuántas más soluciones puedan encontrarse mejor. Internacionalizar el conflicto es parte de la “recuperación del control” de los palestinos de su destino.

Categorías
ArtículosArtículos de OpiniónEuropa y RusiaFranciaIsraelOrganizaciones InternacionalesOriente MedioOTANPalestinaRegiónReino Unido