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Tortura en Túnez: “Sufrí abusos sexuales en el edificio del Ministerio del Interior”

Las víctimas de torturas bajo el régimen de Ben Alí explicaban los tratos a los que fueron sometidos en dolorosos testimonios, en el marco del proceso de justicia transicional del país norteafricano
Familiares de víctimas de torturas durante la primera sesión del juicio auspiciado por la Comisión Verdad y Justicia. (imagen: ictj.org)

Las víctimas de las prácticas despóticas del régimen de Ben Alí en Túnez han hablado, revelando las violaciones corporales y torturas de las que fueron objeto. Estos son los primeros testimonios de este tipo que se hacen en audiencia pública, como parte de los pasos que se están dando en el contexto de la justicia transicional en Túnez, seis años después de que un levantamiento popular pusiera fin al régimen de Ben Alí.

Los canales de televisión locales y extranjeros han emitido en directo las audiencias de las víctimas, en una medida descrita como histórica para el país, que se esfuerza por asentar los logros de su naciente democracia, tras la celebración de sendas elecciones libres en 2011 y 2014 y la aprobación de una nueva Constitución democrática.

Sihem Bensedrine, la responsable de la Comisión Verdad y Dignidad, que supervisa el proceso de justicia transicional, dijo que “estas sesiones de audiencias constituyen un acontecimiento histórico para todos los tunecinos, y serán tomados como ejemplo por las generaciones futuras, una tras otra, y mejorarán la imagen de Túnez en el mundo, mostrando que somos un país justo y tolerante”.

Khalid Al-Khrishi, líder del Comité de Enjuiciamiento y Reconciliación, declaró a los periodistas: “A través de este proceso podremos  exponer la realidad de las vulneraciones de derechos humanos cometidas en el pasado (…) y así podremos pasar página y pasar directamente a la reconciliación nacional.”

Al-Khrishi recuerda que quienes van a testificar durante las audiencias públicas “no se representan sólo a sí mismos”, sino que representan “a generaciones enteras de todas las corrientes políticas, así como activistas de derechos humanos, periodistas, sindicalistas y estudiantes”.

En la primera parte del proceso de declaraciones, celebrado la noche del jueves, algunas de las víctimas presentaron confesiones realmente dramáticas. También hubo testimonios de familias de jóvenes que fueron abatidos a tiros por la policía durante el levantamiento popular de 2011.

En 2011, una ola de ira popular contra el desempleo y la corrupción puso fin a 23 años de gobierno dictatorial de Ben Ali, que huyó a Arabia Saudí. La transición pacífica a la democracia en Túnez recibió numerosos elogios por parte de los países occidentales, después de que los nuevos gobernantes de Túnez llegaran a un acuerdo que ponía fin a la exclusión de los funcionarios del antiguo régimen de la vida política.

Sin embargo, a pesar de que este acuerdo allanó el camino para el regreso al sistema de numerosos funcionarios del régimen anterior, muchos tunecinos creen que las violaciones perpetradas por el régimen de Ben Alí no deben quedar impunes, y que deben ser juzgadas antes de avanzar hacia la reconciliación.

Uno de los testimonios que se pudieron escuchar el pasado jueves fue el de Sami Braham, un investigador universitario que fue detenido después de escapar y permanecer en busca y captura por un período de siete meses durante los cuales incluso tuvo que vivir escondido en los cementerios. Su único crimen fue su oposición al régimen de Ben Alí.

En su declaración, Braham dijo: “Yo fui víctima de abuso sexual dentro del edificio del Ministerio del Interior. Me sometieron a todo tipo de tortura psicológica. Era degradante. Solían apagar colillas de cigarrillos en mi cuerpo”.

Llorando añadió: “Invito a los torturadores a confesar y a hablar, estoy dispuesto a perdonarlos (…) todo lo que esperaba se cumplió el día que alguien me llamó y me dijo que Ben Ali había caído”.

Esta semana, la presidenta de la Comisión, Bensedrine, aclaraba: “Nuestro propósito no es buscar venganza… no hay justificación para tales temores … Los tunecinos somos tolerantes, pero sólo después de que se depuren las responsabilidades”.

El jueves, en declaraciones realizadas antes del comienzo de las audiencias, Bensedrine dijo: “A partir de ahora, Túnez nunca permitirá las violaciones de derechos humanos (…) hoy no hay voz más fuerte que la de las víctimas”.

Uno de los testimonios más impactantes fue el efectuado por la esposa y la madre de una persona asesinada y torturada dentro de una comisaría de policía durante el régimen de Ben Alí.

Fatimah, la esposa de Kamal Al-Matmati, dijo que su esposo fue torturado y asesinado en la comisaría de Qabes el 7 de octubre de 1991, después de haber sido declarado sospechoso de estar vinculado al movimiento islamista tunecino.

Fátima desveló que no supo que su esposo había sido asesinado hasta el estallido de la revolución de 2011. Agregó que durante tantos años no recibió información alguna sobre el paradero de su esposo, del que sólo se le había dicho que había sido secuestrado de su lugar de trabajo.

La fase de audiencias públicas se produce después de que la comisión gubernamental escuchara, en total secreto y a puerta cerrada, testimonios relativos a 11.000 expedientes durante un período de tres años.

Cientos de personalidades locales y extranjeras han seguido las sesiones de audiencia pública, que se están celebrando en el distrito de la localidad turística de Sidi Bousaid, más específicamente dentro de las instalaciones del Alisah Club, el club nocturno que era propiedad de Laila Ben Ali, la esposa del ex presidente.

Sihem Bensedrine indicó que la celebración de las sesiones en el mismo lugar que fue propiedad de la esposa del ex presidente tiene un gran significado simbólico, porque este lugar era un símbolo de la corrupción y el despotismo, pero ahora ha vuelto a ser del pueblo tunecino.

Bensedrine es una activista de derechos humanos que sufrió un constante hostigamiento durante el régimen de Ben Alí. Ella fue una de sus opositoras más feroces y una conocida crítico de su historial de derechos humanos.

Estas sesiones preceden a una conferencia internacional de inversión que se celebrará en Túnez a finales de mes para atraer inversiones extranjeras y estimular el crecimiento.

La Comisión de la Verdad asegura que estas audiencias públicas servirán para promover la conferencia de inversión, ya que con ellas los inversores extranjeros podrán comprobar cómo Túnez está inmerso en un proceso de justicia transicional que tiene como objetivo desmantelar el sistema de despotismo y corrupción.

Las próximas sesiones de audiencias públicas se celebrarán el 17 de Diciembre y el 14 de Enero. Las fechas han sido elegidas para conmemorar el inicio del levantamiento popular en Túnez y el día en el que el ex presidente escapó en 2011, respectivamente.

Las sesiones públicas de reconciliación se celebrarán el 17 de Diciembre, cuando los autores de violaciones o transgresiones económicas o abusos contra los derechos humanos ofrecerán disculpas públicas a las víctimas de sus actos.

Por su parte, Amnistía Internacional emitió una declaración en la que describió las audiencias como “una oportunidad histórica para poner fin a la impunidad de los crímenes pasados (…) y los abusos contra los derechos humanos”.

La organización de defensa de los derechos humanos recordó que “esa tradición de impunidad todavía impregna la realidad” a pesar de los recientes “progresos” de Túnez.

 

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