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La violencia en Yemen pone en peligro el alto al fuego

TAIZ, YEMEN - 17 DE NOVIEMBRE: Las Fuerzas de Resistencia Popular, que apoyan a fuerzas leales al presidente Abedrabbo Mansour Hadi de Yemen patrullan alrededor del barrio de Ecahmiliye en el norte de Taiz, después de tomar el barrio de manos de los hutíes, el 15 de noviembre de 2016. (Abdulnasser Alseddik - Agencia Anadolu)

La tregua de 48 horas promovida por Arabia Saudí destinada a poner fin a la guerra civil en Yemen se ha visto sometida a una presión continua, según los testimonios de los residentes, que dijeron que los combates se siguen produciendo en algunas partes del país.

El alto el fuego declarado por la coalición militar dirigida por Arabia Saudí, que intenta restaurar el gobierno internacionalmente reconocido del presidente Abd Rabbuh Mansour Hadi, levantó esperanzas de poner fin a un conflicto de ya 20 meses de duración.

Éste pareció estar en gran parte acabado el sábado, pero se vio sacudido por las batallas en la ciudad occidental clave de Taiz, así como por el presunto impacto de misiles hutíes contra zonas de la frontera saudí-yemení.

Estos ataques fueron respondidos por bombardeos de la coalición dirigida por Arabia Saudí, que han sido reportados por los residentes en las aldeas al este de la capital, Saná.

Un alto general saudí acusó a los hutíes, la milicia chií que controla Saná, de lanzar estos misiles balísticos en violación del alto el fuego.

Un misil Tochka de la era soviética, y probablemente suministrado por Irán, fue disparado contra la provincia oriental de Marib, según dijo el general de brigada Ahmed Assiri a la televisión saudí Al-Hadath. Assiri también aseguró que los hutíes habían violado el alto al fuego 180 veces en menos de 24 horas.

El general de brigada Sharaf Luqman, portavoz de las fuerzas yemeníes leales al ex presidente Ali Abdullah Saleh, aliado con los hutíes, dijo que el movimiento sigue comprometido con el cese de las hostilidades, pero está dispuesto a “defender la independencia de Yemen en caso de agresión continua”.

Taiz bajo el asedio hutí

El gobierno de Yemen respaldado por Arabia Saudí, encabezado por el presidente Hadi, y los hutíes alineados con Irán se culparon mutuamente por los enfrentamientos en la montaña de Taiz, donde miles de civiles están atrapados y muchos han resultado heridos. Las fuerzas gubernamentales hicieron avances esta semana en Taiz, amenazando con romper un asedio hutí de un año  que ha llevado a miserables condiciones humanitarias.

Arabia Saudí y sus países aliados del Golfo Pérsico comenzaron una campaña militar de bombardeos en marzo del año pasado para evitar que los hutíes y las fuerzas leales a Saleh tomasen el control de todo el país.

La coalición saudí expulsó a los combatientes enemigos de la ciudad portuaria meridional de Aden el verano pasado, pero los hutíes continúan manteniendo importantes franjas de territorio, incluyendo la capital, con la ayuda de los leales a Saleh.

Una declaración de la coalición llevada a cabo por la Agencia de Prensa Saudí dijo que la tregua había comenzado al mediodía y podría extenderse si los hutíes demostraban su compromiso y permitían la llegada de ayuda humanitaria en áreas como Taiz.

Mientras tanto, los hutíes dijeron que el alto el fuego había sido avisado con demasiado poco tiempo como para hacer los preparativos que permitiesen llegar la ayuda a la ciudad sitiada. Esto sucede a pesar de que los hutíes acogen con beneplácito el alto el fuego y aceptan una pausa en la violencia.

Horas antes de que comenzara el alto el fuego, un soldado en Arabia Saudí fue asesinado por un misil disparado por los hutíes, confirmó el Ministerio del Interior, en un ataque transfronterizo que los saudíes insisten en detener.

La coalición dijo en su declaración que cualquier “movimiento militar” de las fuerzas hutíes sería “señalado por la coalición”, y que los controles impuestos a los puertos y aeropuertos de Yemen para detener las armas que llegan al enemigo permanecerán en su lugar.

El casi total bloqueo en el acceso aéreo, marítimo y terrestre ha causado escasez de alimentos en un país que importa más del 90% de sus alimentos básicos, elevando los precios y haciendo imposible que muchos yemeníes se alimenten a sí mismos y a sus familias.

Ningún partido ha emergido como la fuerza dominante en una guerra que ha arrastrado al estancamiento, ha desplazado a más de 3 millones de personas, ha matado a 10.000 personas y ha dado espacio a una poderosa rama de Al-Qaeda para expandir sus operaciones, además de la proliferación de milicias chiíes respaldadas por Irán.

La línea de frente ha cambiado poco en los últimos meses, con los hutíes y sus aliados en la mayor parte de la mitad norte de Yemen, incluyendo la capital Saná, mientras que las fuerzas leales a Hadi comparten el control del resto del país con las tribus locales.

El gobierno de Hadi dice que los hutíes tomaron ilegalmente el poder en un golpe respaldado por Irán y exige que abandonen las ciudades que capturaron y entreguen las armas pesadas como condición para que comience cualquier proceso político.

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