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“Alá, Mahoma y el Corán”

Este análisis "culturalista", simple y ridículo no es casual, sino que está enmarcado en el orientalismo más islamófobo y supremacista étnico-cultural.
"Femmes d´Alger dans leur departements" Delacroix, 1834.

El pasado 5 de Noviembre, Mariano Rajoy tomó posesión de su cargo como presidente del Gobierno del Reino de España.

El ya presidente del Gobierno y sus ministros juraron su cargo sobre la Biblia y la Constitución. Frente a la mesa donde estaban sendos libros, se podía ver también un lustroso crucifijo, dejando claro que España es un país aconfesional.

Pero este tipo de actos “aconfesionales” son una constante entre los dirigentes del Gobierno del Estado español. Ya en otra ocasión una ministra, a la sazón de Empleo y que recientemente ha renovado su cargo, pidió puestos de trabajo a la virgen del Rocío para salir de la crisis económica. ¿Cómo no mencionar también al antiguo ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz?, el mismo que aseguraba tener un ángel de la guarda que le ayuda a aparcar el coche y que, para más inri, aseguró que se le apareció Dios en Las Vegas.

Teniendo en cuenta de qué pie cojean, públicamente, pues si lo hicieran en privado sería más respetable y en cualquier caso no cuestionable, las élites dirigentes políticas del Estado español, se podría culpar a la doctrina católica y a la Iglesia de muchos de los males que acechan y estragan la sociedad del Reino íbero; como los más de 100 feminicidios anuales que se producen en el país. Por ejemplo, se podría determinar la causa de estos asesinatos citando la primera Epístola a Timoteo ( 2:11) del Evangelio según San Pablo, donde se le exige a la mujer obedecer al marido y no desautorizarlo bajo amenaza de castigo. U, otro ejemplo, justificar el uso de armas químicas por parte del Estado español en el Rif, zona norteña de África, citando a Deuteronomio, 20, otro libro de la Biblia sobre la que los ministros del país juran el cargo.

¿Es imaginable que un analista inglés, por ejemplo, analizara la sociedad española según versículos biblícos, teniendo en cuenta las tendencias de su élites y los privilegios de la Iglesia Católica en el país? Imaginemos que el supuesto analista dijera algo como ” Más de 840.000 analfabetos en España, casi el 70% de los mismos son mujeres. Normal, teniendo en cuenta que la Biblia exhorta a las mujeres a permanecer en silencio y España es un país de mayoría católica…”.  Resultaría ridículo y poco serio.

Ahora bien, si cambiásemos “Reino de España” por “Reino de Marruecos” y “Biblia” por “Corán”, por ejemplo, hasta la persona más empírica y materialista histórica estaría de acuerdo con muchas de las afirmaciones. Pues existe una tendencia generalizada en la academia, los medios de comunicación y otros creadores de opinión de justificar todos los fenómenos socio-culturales de los países de mayoría musulmana con citas del Corán, sin considerarlo absurdo o poco riguroso. Sin reparar que el Corán es un libro con más de catorce siglos de antigüedad y que la mayoría de los países de mayoría musulmana son estados-nación, concepto que aparece en el siglo XIX.

Con todas estas citas misóginas de la Biblia no pretendo ofender a ningún cristiano, pues son propias del contexto social y moral de la época en que se escribió. Lo que pretendo es hacer ver lo ridículo que resultaría si aplicáramos la misma vara de medir para “moros y cristianos”.

Es habitual, por tanto, justificar fenómenos sociales y económicos en países de mayoría musulmana, con citas coránicas y obviando completamente otros tipos de análisis de carácter histórico o social como la diferencia de clases, el patriarcado, la discriminación racial, los vaivenes históricos… en fin, todos esos aspectos sin lo que no nos atreveríamos a analizar cualquier sociedad europea o cristiana.

En Marruecos, el acceso de los no musulmanes a las mezquitas está prohibido. Si se pregunta ¿por qué? es muy probable que se ofrezcan dictámenes de teólogos musulmanes del siglo XI, cuando hasta la llegada de la acción colonizadora de Francia al país africano, las mezquitas eran lugares de culto compartido. Fue el mariscal francés Lyautey quién dispuso esta prohibición. Estas evidencias y razones históricas se obvian una y otra vez, alegando para el entendimiento de la dinámica social de las sociedades musulmanas únicamente  “el Corán, Alá y Mahoma” o “Mahoma, Alá y el Corán”.

Pero este análisis “culturalista”, simple y ridículo no es casual, sino que está enmarcado en el orientalismo más islamófobo y supremacista étnico-cultural.

Desde el autoproclamado Occidente se proyecta sobre los pueblos de extramuros todo aquello que no se quiere para sí. Cuando los franceses y ingleses llegaron a Oriente Medio describían a sus gentes como lascivas y sexualmente hiperactivas, estamos hablando de unos ingleses y unos franceses puritanos que achacaban “al otro” lo que ellos no querían para sí. Hoy día sin embargo, en el imaginario colectivo de las gentes de intramuros, “el otro” es un ser purista, reprimido sexualmente, esclavo de una religión y machista, muy machista, todo eso que Europa no quiere ser de puertas para fuera.

Pero no hay que salir de las fronteras de la civilización para pecar de orientalistas, también se práctica el orientalismo y la simplificación, entre las minorías de intra-muros. ¿Recordáis a Carmen? Aquella gitana del siglo XIX que no tenía reparos en disfrutar de su sexualidad y conocer bíblicamente a hombres que no eran de “su raza”, sí aquella que hacía todo éso que no debía hacer una mujer decente de su época. ¿Se ajusta esa imagen de mujer gitana a la imagen de mujer gitana actual que los medios estatales difunden por doquier? En absoluto. Más bien todo lo contrario. Ahora quien disfruta de su sexualidad, supuestamente, es la mujer blanca, mientras que sobre la gitana se proyecta todo eso que no se quiere para la primera. Ésta es la filosofía del orientalismo y esencialismo cultural al servicio del racismo y la islamofobia, en el caso de los países de mayoría musulmana.

Así, podemos comprobar cómo tras estos análisis en clave culturalista, que obvian los factores sociales y materiales que dan forma a una sociedad, se esconden a menudo una mezcla de ignorancia supina con prejuicios racistas, suponiendo la inferioridad de los pueblos que se trata de comprender. Lo racional, material y lógico pertenece a Occidente, mientras los pueblos no-occidentales son retratados como supersticiosos, irracionales y movidos por el instinto animal. Sus comportamientos, incluso cuando se trata de sociedades urbanas complejas y desarrolladas, se explican exclusivamente en base a su “cultura”, sus mitos antiguos o su religión.

En esta época en la que prolifera la información sobre el mundo árabe y musulmán, hemos de estar atentos a este detalle, pues muchos de los análisis aparentemente académicos y rigurosos que vemos en periódicos o programas de TV reflejan esta visión orientalista y supremacista, que, además de ser injusta, nos aleja cada vez más de la realidad, llevándonos a la confusión, la simplificación y en última instancia, el miedo al otro.

 

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