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Los medios de comunicación no deben ser rehenes de la presión pro-israelí

El Presidente palestino Mahmoud Abbas, [I] se reúne con el Presidente sudafricano Jacob Zuma en el edificio de la Unión en Sudáfrica el 26 de noviembre de 2014 [Thaer Ganaim / Apa Images]

¿Ha considerado el presidente Jacob Zuma reemplazar a su portavoz oficial por David Saks, de la Junta de Diputados de Sudáfrica? Quizás debería, ya que ambos parecen compartir el deseo de amordazar a los medios de comunicación.

Zuma tiene muchas razones para hacerlo; evita la cobertura mediática de su administración corrupta. Afortunadamente, los esfuerzos de su gobierno por imponer restricciones a los medios de comunicación han fracasado debido a la dura resistencia de la organización de periodistas SANEF, entre otras.

¿Es necesario que los medios moderen su llamada “postura hostil” acerca de la corrupción y la restricción del Estado si Zuma la considera “injusta”? ¿Hay un caso que afecte a Zuma?

Según respecta a David Saks, este caso parece ser la demanda que está habiendo acerca de la cobertura mediática en Israel. Según informa un periódico sionista, miembros de la Junta de Diputados y de la Federación Sionista de Sudáfrica se reunieron en Cape Town en febrero con Iqbal Surve, propietario de Independent News and Media, para quejarse acerca de “un montaje anti israelí por parte de los periódicos independientes, sobre todo The Star y Cape Times“.

Además de señalar directamente a dos títulos en IOL, lo que muchos verían como una especie de caza de brujas, Saks explicó que su queja es la “manera hostil en la que está siendo retratado Israel, y cómo, en consecuencia, las opiniones de grupos anti israelíes radicales estaban siendo abiertamente promovidas tanto en las noticias como en artículos de opinión”.

¿Suena familiar? Tales quejas rutinarias son rechazadas por los grupos mediáticos cuando emanan de la presidencia. Al fin y al cabo, los profesionales del mundo mediático tienen que lidiar con informar de la dura realidad en el panorama político de Sudáfrica, le guste o no a Zuma. Entonces, ¿por qué debería generarse una reacción distinta cuando el tema en cuestión es el apartheid en el Estado de Israel?

“Para gustos, colores” debe haber sido la norma durante la época del apartheid en Sudáfrica, pero, afortunadamente, ha terminado, junto con los problemas de la supremacía racial.  A diferencia, debo añadir, que en Israel.

Lo sorprendente de la queja de la Junta de Diputados y de la Federación Sionista de Sudáfrica es que han sobrepasado a autoridades reguladoras como la Press Ombudsman, y han acudido directamente al propietario del periódico en cuestión. ¿Qué significa esto? ¿Existe la expectativa de que la autoridad de Surve en cuanto a políticas editoriales sea absoluta, y, por lo tanto, es normal que esté obligando a los periodistas a seguir sus instrucciones? ¿O es un reflejo de su debilidad a la hora de impugnar a los medios por sus denuncias hacia Israel?

Sea cual sea la motivación de la presión pro israelí, no corresponde con la de la opinión pública, y muestra un total desprecio por la libertad de expresión de los medios en Sudáfrica, que fue tan dura de conseguir; yendo a llorar sobre el hombro de los propietarios de los medios, esperando que estos manipules sus contenidos, opiniones y artículos. Ningún propietario con respeto por sí mismo – Iqbal Surve o cualquier otro – puede o debe ser intimidado por el gobierno, sin importar para quién trabajen. No debería ser permitido bajo ninguna circunstancia, ya sea que la queja provenga de Saks o de Zuma.

La capacidad de los medios de comunicación para difundir los derechos humanos y la dignidad no puede ser mantenida como rehén por los partidarios de la colonización y el establecimiento de Israel en Palestina. La caza de brujas contra periódicos o periodistas concretos ha de ser descartada por completo. En nuestro país hemos luchado mucho tiempo y muy duramente en para librarnos del apartheid, no queremos que la influencia de la versión de Israel de esta ideología venga a destruir nuestra libertad. Los medios de comunicación no deben ser mantenidos como rehenes por la presión pro-israelí.

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Iqbal Jassat es investigador en el Media Review Center en Johanesburgo, Sudáfrica.

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