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Las resoluciones de la UNRWA apuntan hacia el aislamiento de Gaza

Es probable que a medida que vaya pasando el tiempo, la ciénaga inhabitable en la que se ha convertido Gaza sea abordada como una preocupación humanitaria aislada, en lugar de como una consecuencia directa de la Operación Margen Protector, y, en última instancia, de la ocupación colonial israelí.
El humo se eleva tras un ataque aéreo israelí contra un campo de entrenamiento de las Brigadas Ezz ad-Din al-Qassam, en Gaza, el 5 de Octubre de 2016.

El escenario dominante en Gaza es que la predicción de la ONU de que el territorio bajo bloqueo será inhabitable en el año 2020 se está haciendo realidad. Según el director de la Agencia de Naciones Unidas para la Franja de Gaza, Bo Schack, la responsabilidad en el retraso de la reconstrucción del territorio devastado recae sobre Israel. Schack hizo estos comentarios durante una reciente conferencia de prensa.

Es necesario recordar que el Mecanismo de Reconstrucción de Gaza se basó en determinadas hipótesis y en la marginación de ciertos actores. Durante los días posteriores a la Operación Margen Protector de Israel contra Gaza en 2014, Hamás fue excluída de las conversaciones una vez que se hubo implementado el alto el fuego. Esto dio como resultado una serie de decisiones tomadas de forma conjunta por Israel, la ONU y la Autoridad Nacional Palestina con sede en Ramala, todos los cuales comparten, por distintos motivos,  cierto grado de animadversión hacia los palestinos del enclave costero.

El documento del Mecanismo de Reconstrucción de Gaza dice que “si se implementa correctamente, este mecanismo representa un paso importante de cara al objetivo de ir levantando el bloqueo, y una señal de esperanza para el pueblo de Gaza”. Esta premisa es ya inverosímil, dado que los principales actores no están en modo alguno dispuestos a contribuir a que se logre este objetivo. El documento también afirma que “el principal objetivo es generar las condiciones para la construcción y reconstrucción a gran escala que necesita la Franja de Gaza”. Es destacable que una de las condiciones para las tareas de construcción y reconstrucción es, según el mismo documento, tener en cuenta “las preocupaciones de Israel en materia de seguridad relativas al uso de los materiales de construcción o el “doble uso” de otros materiales”. El nivel de conformidad con las exigencias israelíes es aquí absoluto, y se prioriza sobre el bienestar de los palestinos de Gaza.

Dos años después, claramente bajo el contínuo pretexto de las preocupaciones de seguridad, los retrasos en la reconstrucción remiten a Israel. “Israel todavía no ha dado su visto buena a la lista presentada en Mayo de 2015 con los nombres de los ciudadanos de Gaza cuyas casas resultaron dañadas durante las ofensivas militares israelíes y que necesitan ser reparadas”, explicó Schack.

Es importante, en este punto, no caer en la disociación de ideas y factores. La desatención y los retrasos se deben a Israel en tanto agresor colonial, este hecho no debe ser olvidado. Dos años es una pequeña porción de tiempo comparada con décadas, sin embargo, es también probable que a medida que vaya pasando el tiempo, la ciénaga inhabitable en la que se ha convertido Gaza sea abordada como una preocupación humanitaria aislada, en lugar de como una consecuencia directa de la Operación Margen Protector, y, en última instancia, de la ocupación colonial israelí.

Si bien la referencia directa a Israel por parte de la Agencia de la ONU para los Refugiados  (UNRWA, según sus siglas en inglés) puede constituir un buen comienzo, es necesario prestar más atención, particularmente cuando se trata de los contextos humanitarios y políticos, que están entrelazados. En concreto, se debe abordar el intento internacional de marginar a Hamás de todo el proceso. Es inútil hablar de la necesidad de evolución de Hamás hacia una entidad política, algo que ya ha ocurrido con un gran coste para esta organización, mientras al mismo tiempo se rechaza involucrarla políticamente debido a la insistencia internacional en que la ANP presidida por Fatah es la única representante legítima del pueblo palestino.

Durante la agresión de 2014, la ANP ninguneaba a la resistencia, mientras Hamás intentaba manejar la situación empleando a la vez la resistencia y la diplomacia. Si esta tendencia continúa, Israel será inmerecidamente recompensado con una mayor fragmentación política del pueblo palestino.

Es muy fácil para Israel y la comunidad internacional concentrarse en las diferentes necesidades de los palestinos y tratar a cada grupo con una entidad en sí misma, en lugar de como un colectivo entero que ha sido afectado de maneras graves y diferentes, pero siempre relacionadas. La Agencia de la ONU para los Refugiados nos ha dado un avance, ahora corresponde al resto de entidades definir la responsabilidad israelí de forma apropiada y precisa.

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MEMO Staff Writer

Recordando La Masacre De Rabaa

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