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Explicación: ¿Por qué las conversaciones de paz en Siria siguen fracasando?

La guerra de Siria podría haber ido por el camino de una guerra civil típica al principio del conflicto, cuando una disputa prolongada resultaba insostenible.

 

 

Con otro fracaso en las conversaciones de paz en Siria, la pregunta en la mente de todos es ¿por qué siguen fallando?

Las investigaciones existentes sobre las guerras civiles pueden proporcionar algunas respuestas.

Los expertos han sugerido que la intervención externa tiene el efecto adverso, es decir, prolongan un conflicto más allá de su duración natural.

La influencia externa tiene el potencial de llevar a las guerras civiles a su fin, pero también corre el riesgo de llevar a los conflictos en un punto muerto.

Un estudio basado en todos los esfuerzos por la paz de las Naciones Unidas desde 1945 encontró que la pacificación tuvo éxito en la resolución de dos tercios de los conflictos en los cuales sólo estaban implicados dos lados. No obstante, cuando había múltiples partes en un conflicto, la tasa de éxito se redujo considerablemente a sólo una cuarta parte.

Las guerras civiles suelen seguir un patrón común: uno de ellos consigue la victoria absoluta, si esta no está asegurada, la falta de recursos para sostener los combates puede obligar a las partes a negociar una solución; algunas incluso se diluyen debido a la falta de apoyo de base.

Siria, sin embargo, desafía estas reglas básicas de la guerra civil.

La guerra de Siria podría haber ido por el camino de una guerra civil típica al principio del conflicto, cuando una disputa prolongada resultaba insostenible.

Una rápida solución hubiera sido posible, sobre todo si Assad hubiese estado dispuesto a compartir el poder y una tercera parte se comprometía a mantener la paz y la seguridad.

En su lugar, el conflicto se ha disparado.

Expertos en la materia n hacen hincapié en que los patrocinadores extranjeros no sólo hacen más difícil la resolución de un conflicto, sino que sus acciones también refuerzan un punto muerto.

La realidad es que las equivocadas intervenciones de ambas partes han contribuido a prolongar el ciclo de violencia.

Su ayuda hizo a los combatientes en el terreno más resistentes a las pérdidas en detrimento de millones que huyen del país, su apoyo permitió a los combatientes que se independizaran del apoyo local, el cual suele ser un factor decisivo en las guerras civiles.

Las unidades de combate han superado su dependencia a la población local a través de la ayuda exterior.

La consecuencia de esto ha sido que, en lugar de ser vista como un activo, la población local se ve como un pasivo, lo cual se ha traducido en mayores bajas civiles.

El punto muerto se ve agravado por la incertidumbre sobre la posguerra siria: con lo mal que están las cosas en este momento, todo el mundo es capaz de imaginar un escenario mucho peor si una de las partes consigue la victoria absoluta.

El temor a represalias posteriores a la victoria es muy genuino. Esta perspectiva conduce a los oponentes a luchar con más fuerza de la que pueden, incluso si la propia victoria no está asegurada.

Siria es un buen ejemplo de una nueva intervención extranjera equivocada que empeora las situaciones.

Tanto Rusia como Estados Unidos tienen que encontrar una manera de hacer a la guerra insostenible y de la paz una mejor perspectiva para quienes mantienen la violencia en el terreno. De lo contrario, unirse sólo para derrotar a Daesh no va a crear una paz duradera en Siria.

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