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Documentando los crímenes en prisiones egipcias

Un informe muy importante de derechos humanos fue publicado hace unos días por la sede de EEUU de Human Rights Watch. Titulado "Vivimos en tumbas", con muchos meses de preparación y se sitúa en la prisión de máxima seguridad de Tora, conocida en Egipto como "la prisión del escorpión"

Un informe internacional  de derechos humanos fue publicado hace unos días por la sede de EEUU de Human Rights Watch. Titulado “Vivimos en tumbas”, con muchos meses de preparación y  que habla sobre la prisión de máxima seguridad de Tora, conocida en Egipto como “la prisión del escorpión”.

La importancia de este informe se deriva del hecho de que proporciona documentación internacional de algunos de los crímenes cometidos en el interior de las prisiones egipcias, comenzando con el caso notorio del Escorpión. Es un problema grave en relación con la cobertura de las violaciones cometidas por las autoridades egipcias contra los prisioneros, independientemente de si se tratan de presos políticos o criminales. La raíz del problema es la dificultad de documentar este tipo de delitos, dada la prohibición continuada de las visitas de la familia y el abogado, así como las organizaciones de derechos humanos independientes, la prohibición de visitar las cárceles y el seguimiento de la situación.

La documentación requiere un proceso complejo con las normas internacionales vigentes, y llevado a cabo por organizaciones específicas antes de un informe o declaración que se emite en relación con una violación. Se trata de hecho de la comprobación de la autenticidad de los incidentes y que mira en todas las circunstancias que los rodean, así como toda la información disponible. También consta la mención del enfoque adoptado mientras se mira la metodología de entrevistas, el informe médico y las fotografías, así como la confirmación de su autenticidad. Todo esto da a los informes que se publican verdadera credibilidad dentro de los círculos políticos, legales y de medios de comunicación. De ahí la importancia de que este tipo de informes se recopile una gran cantidad de información y testimonios de testigos y víctimas; es raro encontrar algo tan útil teniendo en cuenta la situación actual en Egipto.

Por otra parte, dicha documentación refuta las mentiras promovidas por los partidarios del régimen y los medios asociados respecto de las reclamaciones de que las denuncias de torturas y malos tratos a los que son sometidos los prisioneros en la prisión de Escorpión son “exagerados”. Tales personas continuarán a dudar y cuestionar los hechos, incluso después de que el informe de Human Rights Watch ha sido publicado, pero no van a ser capaces de llegar a un informe similar preparado con tanto rigor que refuta los hechos en el informe publicado.

El informe pone muchos miembros del Consejo Nacional de Derechos Humanos, tal vez la mayoría de ellos, en una posición incómoda y embarazosa, ya que son la única parte de los derechos humanos a la que que se permitió visitar la prisión y hacer un seguimiento de la situación en el mismo. Si una organización muy lejos de Egipto era capaz de documentar las violaciones de esta manera, ¿por qué no puede propio Consejo Nacional de Derechos Humanos de Egipto monitorear y documentar la situación de la misma manera?

La primera visita del Consejo a la prisión fue el hazmerreír de todo el mundo. Las autoridades han utilizado esta visita para tener a sus medios de comunicación retratando partes de la prisión de una manera que hacía parecer más como un hotel que un centro de detención infame. Las autoridades se dieron cuenta de su error, por lo que permitieron al consejo visitar la prisión una vez más, unos meses más tarde. Antes de la segunda visita, los presos se les permitió tener un montón de comida y ropa, pero  había otro problema cuando la delegación se detuvo entre en las células y ver a los presos específicos solicitados por nombre. Las autoridades también prohibieron a uno de los miembros de la delegación, Ragia Omran, que entrara en realidad la prisión.

Las recomendaciones de Human Rights Watch solicitan una investigación transparente sobre la muerte de los presos en custodia y el cuestionamiento de los funcionarios de prisiones en relación con las alegaciones de tortura. La fiscalía se supone que es una autoridad judicial independiente, y el informe basa su argumento en este hecho.

Lo peor es que los presos tienen que soportar  después las violaciones de su dignidad y libertad que sus casos se olviden. Este informe ha reavivado los casos de cientos de personas que están sufriendo en la cárcel. Esto no debería existir en ningún país, y mucho menos un país importante como Egipto.

Traducido de Arabi21, 2 de Octubre de 2016.

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