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¿Por qué insisten los medios en fomentar el término “islamismo”?

Las armas de las que dispone Occidente en la guerra contra el islam son la hipocresía, la propaganda, el poder militar, el poder económico y la inestabilidad social y política.

El islam no es un “ismo”. Tampoco es una entidad geográfica, una fuerza militar, una ideología de corta duración o un movimiento que resurge temporalmente y puede ser oprimido con la fuerza de la que las grandes potencias están tan orgullosas. El Islam es una religión verdadera; una fe con poder incomparable en las mentes y los corazones de aquellos que verdaderamente la creen.

No se puede negar el hecho de que desde la desaparición de la Unión Soviética, los medios de comunicación del denominado “occidente” se han dedicado a crear una percepción y actitud negativa de y hacia el islam. Ellos consideran al islam como un enemigo de la sociedad occidental y las instituciones. El uso de los términos “islamismo”, “islamista”, “terrorismo” y “extremistas” referido al islam y los musulmanes son pruebas de esta nefasta intención.

Las armas de las que dispone  Occidente en la guerra contra el islam son la hipocresía, la propaganda, el poder militar, el poder económico y la inestabilidad social y política. Su maquinaria de propaganda sostiene la hipocresía occidental. Occidente ha tratado de presentar una visión sesgada y parcial del “mundo musulmán” haciendo referencia al uso del hijab y burkini como algo bárbaro, y mostrando a los musulmanes como violentos, fanáticos e intolerantes.

¿Qué es el “terrorismo” y que es un “terrorista”? El mundo todavía tiene que ponerse de acuerdo sobre una definición para este término aparentemente indefinible. Por la misma razón, ¿existe realmente un “islamista”? Y qué es “islamismo”?

Como se ha indicado anteriormente, el islam no es ni un “ismo”, ni una ideología de corta duración. Soy musulmán y mi religión es el islam;  ¿Me hace eso un “islamista”? ¿Cuándo dejo de ser musulmán y cuando me convierto en un “islamista”? ¿Soy un musulmán y un islamista en una sola persona? Esto no tiene sentido. Punto y aparte.

¿Por qué la guerra contra el terrorismo se ha reducido a una guerra contra el sistema de valores considerados islámicos? Al igual que el “terrorismo” fue mal definido para permitir a los Estados Unidos y sus aliados hacer la guerra a los débiles y vulnerables, el término “islamismo” también se ha dejado un poco en el aire para que, en mi opinión, todo lo relacionado con el islam será percibido como maligno y se prohíba en aras de la “guerra contra el terrorismo”. Algunos musulmanes ya han sido etiquetados como “islamistas” incluso por la celebración o manifestación de tal creencia.

La Hermandad Musulmana, fundada en Egipto por Hassan Al-Bana en la década de 1920, es víctima de esta terminología imprecisa e inexacta. La equiparación de los términos “islamismo”, “terrorismo” y “extremismo” con los Hermanos Musulmanes -deliberadamente-, ha creado la impresión de que todo lo referente a los musulmanes, la Hermandad y su fe es negativo, violento y un peligro para las normas y los valores occidentales.

Dentro de los círculos políticos de EEUU y sus aliados, el apoyo a los gobiernos seculares es obligatorio para asegurarse de que no haya futuro para los movimientos islámicos como la Hermandad. Desde la primavera árabe, el grupo se ha declarado una “organización terrorista” y está prohibido en su país de origen, así como en algunos otros lugares afines al golpe de Estado egipcio.

Fue retratado de manera fraudulenta como extremista (sea lo que sea) y violenta. El ex primer ministro británico, David Cameron, fue puesto bajo presión para solicitar una revisión de las “filosofías y los valores de los Hermanos Musulmanes y la forma en que operan en diferentes países alrededor del mundo, incluyendo el Reino Unido, así como su impacto en la seguridad nacional de Gran Bretaña“.

Ya es hora de que el mundo estudie la otra cara de la “guerra contra el terrorismo”. Que tenga una huella distinta a la de las élites financieras del mundo y las multinacionales, así como del complejo industrial militar. Las Guerras Mundiales ocasionaron un aumento de las competencias de los gobiernos y cárteles dirigidos por bancos.

La agenda oculta es transformar la humanidad a través de la destrucción de la etnia, la religión, la familia, la sociedad y, finalmente, la nacionalidad. La humanidad está siendo bombardeada tanto por el consumismo, el sexo, las drogas, la violencia… Interminables y deliberadas guerras se utilizan para transformar la sociedad; “terror” y “terrorismo” se utilizan para justificar la guerra.

“El terror” también se utiliza para influir en la opinión pública. El concepto de “democracia” ha sido subvertido y se utiliza como una forma de control social. Las élites financieras estructuran el debate a fin de proponer las alternativas. Mientras que vivamos en una “democracia” nominal no podemos hacer mucho hasta que más gente vea la agenda de la globalización como lo que realmente es.

La propaganda utilizada para demonizar a los musulmanes y el islam, el uso de términos tales como “islamistas”, “fundamentalistas”, “extremistas” e “islamismo”, proporcionan el pretexto para la engañosa y tortuosa” guerra contra el terrorismo”. Están diseñados para hacer avanzar las élites financieras del mundo y sus gobiernos, suprimir el islam y crear estados policiales en todo el mundo en lo que se ha llamado “pacificación global”, que tiene poco que ver con la paz real. La “securitización” de la gobernanza mundial llega con un enorme coste para los derechos humanos y la justicia.

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Ibrahim es investigador en Media Review Network en Sudáfrica

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