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¿Qué dice el documento filtrado de John Kerry sobre la política estadounidense en Yemen?

El Secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, levanta el pulgar antes de abandonar Washington en dirección a Génova, el pasado 8 de septiembre. Fuente: Reuters/Kevin Lamarque.

La semana pasada, la edición árabe del canal BBC filtró un plan de paz de doce puntos para Yemen elaborado por el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry. La noticia causó gran controversia en la comunidad yemení: el lunes, el plan al completo fue borrado de internet.

Los puntos del plan filtrado eran:

  1. El presidente Hadi nombraría a un vice presidente, así como a un primer ministro que tendría las mismas atribuciones constitucionales que Hadi. El nombramiento de ambos tendría que ser fruto de un acuerdo entre el bando de los hutíes y Alí Abdullah Saleh y el de Hadi.

 

  1. Alí Mohsen Al-Ahmar debería cesar de su puesto como vice presidente.

 

  1. La iniciativa sugiere opciones diferentes para el puesto de vice presidente y primer ministro que deben tomar un juramento completo.

 

  1. La implementación de un alto el fuego total.

 

  1. Un gobierno de unidad nacional, con el poder compartido entre tres bloques diferentes:

1/3 para el gobierno de Hadi.

1/3 para los hutíes

1/3 para el Congreso General del Pueblo de Alí Abdullah Saleh

  1. Las milicias hutíes y sus aliados deben retirarse de las ciudades y pueblos cercanos a la frontera con Arabia Saudí.

 

  1. Todos los grupos armadas deben retirarse de Sana´a.

 

  1. El nuevo gobierno debe realizar esfuerzos en la lucha anti terrorista.

 

 

  1. El nuevo gobierno debe garantizar la seguridad de los pasos internacionales y las fronteras marítimas.

 

  1. El nuevo gobierno debe realizar esfuerzos en pos de la reconciliación nacional.

 

 

  1. El nuevo gobierno debe nombrar un comité para determinar el mecanismo de aprobación por referéndum de una nueva constitución y preparar un nuevo narco democrático y legal.

 

  1. El gobierno debe atender los casos de violación de derechos humanos, así como luchar contra la corrupción, así como allanar el camino a las labores de reconstrucción del país tras la guerra.

Sobre todo, el plan deja claro que no hay mirada profunda de comprensión del conflicto en Yemen. Una vez más, parece que el gobierno de EE.UU. busca una solución temporal para contener la inestabilidad, sin atender las causas centrales del problema.

El quinto punto ha sido el que más controversia ha causado. El poder compartido entre los hutíes, el partido de Saleh y el gobierno de Hadi está robando a los ciudadanos yemeníes su derecho a la democracia. Aunque este gobierno está pensado para ser un ejecutivo transitorio camino a restaurar la normalidad política, en realidad, ninguno de los tres bloques está dispuesto a ceder poder a los otros, y sólo unas elecciones libres y legales pueden dar al pueblo yemení la posibilidad de elegir quién debe gobernarle.

Esto es algo evidente, sobre todo tras el fracaso de las negociaciones de paz. A pesar de que se han hecho esfuerzos por restaurar la paz y el orden en el país, las fuerzas políticas han utilizados las conversaciones como un mecanismo para sostener y legitimar su poder. Es importante recordar que ninguna de las partes ha ganado jamás unas elecciones. El ex presidente Alí Abdullah Saleh rigió el país durante tres décadas en Yemen y los hutíes llegaron al poder a través de un golpe de Estado a finales del año 2014. Por su parte, el presidente Hadi fue elegido como mandatario de Yemen, él es el único del que se puede decir que “ganó”. Aunque cada uno de los bloques tiene el apoyo de una parte del pueblo yemení, fundamentalmente, ninguno de ellos puede gobernar sin el consentimiento de la población.

Puede argumentarse que con este plan, Kerry intenta usar a los tres partidos como un mecanismo con el cual crear un sistema sobre el que se pueda construir un proceso democrático. Esto es subestimar la historia política de Yemen. Para empezar, mucho de los actuales actores políticos estuvieron involucrados en la dictadura de Saleh. Con frecuencia se olvida que la carrera militar de Hadi empezó en Yemen del Sur, en la guerra civil de 1994, su lealtad fue para Saleh; tras la victoria del dictador, éste nombró a Hadi como su ministro de Defensa.

Los actores políticos locales y las federaciones tribales tienen una gran influencia en la agenda política de Yemen. Esto adquiere especial importancia cuando hablamos de los sentimientos separatistas en el sur del país. El futuro del país no está siendo tratado con una perspectiva representativa, y ninguna de las partes mencionadas en el plan de paz están posibilitadas para construir la unidad de Yemen de manera coherente.

En segundo lugar, la destitución de Alí Mohsen Al-Ahmar, miembro de Al-Islah, el referente de los Hermanos Musulmanes en Yemen, ha generado también mucha polémica. Él es conocido por sus vínculos con el régimen de Saleh, y el hecho de que sea original de Sanhan, al igual que Saleh, también es significativa. Cercano al antiguo presidente, Al-Ahmar fue nombrado coronel del ejército tan solo un año después de que Saleh asumiera el poder. Él también ha liderado operaciones militares contra los rebeldes hutíes cuando el régimen de Saleh estaba en guerra contra el movimiento rebelde chií.

Cuando las relaciones entre Al-Ahmar y Saleh comenzaron a deteriorarse, en plena Primavera Árabe, Al-Ahmar renunció a cualquier lealtad al régimen, hasta el punto en que se lo pudo permitir estratégicamente. Debido a su experiencia militar, su oposición al régimen de Saleh y sus fuertes vínculos con Arabia Saudí, fue nombrado Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas para liderar la lucha contra Saleh y los hutíes. Finalmente, fue nombrado vicepresidente en abril de este año.

Aunque forzar a Al-Ahmar a retirarse pueda simbolizar la desmilitarización del conflicto y aire nuevo para las relaciones entre las tres partes, esto no significa ningún progreso, ya que previsiblemente será reemplazado por alguien tan cooptado por el sistema como él, ya que esto vine a decir el primer punto de la lista de Kerry. La búsqueda de un vicepresidente en el que estén de acuerdo los hutíes, las milicias de Saleh y Hadi servirá más bien a los intereses de estas tres facciones que a las del propio pueblo yemení.

Durante demasiado tiempo, la política yemení ha estado a merced de oficiales corruptos e influencia externa. El pueblo no tiene realmente ninguna participación en su vida pública y los actores locales se han tornado irrelevantes a nivel local, infrarrepresentando totalmente a las minorías. Si este plan de paz se acaba implementando, sólo servirá para poner parches sobre las luchas de poder existentes, sin atender a la raíz de sus causas.

Kerry ignora la complejidad del sistema socio-político yemení hasta en los hechos más sencillos, como que los hutíes y Saleh tienen una alianza oficial a nivel político y militar. Él ignora esta realidad en detrimento de la seguridad nacional de Yemen y el bienestar del pueblo yemení.

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