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Si Israel quiere ser tratado como un estado normal, debería actuar como tal.

Si Israel realmente quiere ser tratado como un estado normal, primero debe comportarse como tal. Actualmente se encuentra tan lejos de esa designación que merece ser visto como el Estado delincuente que es. Israel debe comenzar el proceso de cambio profundo o arriesgarse a un mayor aislamiento y condena internacional, ya que incluso sus aliados más fieles comienzan a sentirse avergonzados de tal alianza.

Israel no es un estado normal, pero ha anhelado ser tratado como tal desde su creación en la Palestina histórica, contra la voluntad del pueblo palestino indígena, en 1948. A veces reclama la legitimidad delplan de partición de la ONU, los términos de los cuales no se parecen a la zona controlada en la actualidad por el estado; en otras ocasiones los israelíes se remiten a fuentes bíblicas, que afirman que se extiende sobre toda Palestina. Excepcionalmente, los defensores de Israel afirman que sólo los seguidores del judaísmo y ninguna otra fe tienen derecho a un estado en el país de su elección, independientemente de que esa tierra ya estuviese habitada cuando la reclamaron.

A día de hoy, Israel sigue siendo un estado sin fronteras declaradas; es el ocupante ilegal de tierras de otro pueblo, cuyos derechos bajo la ocupación han sido pasados por alto los últimos 49 años. Israel dice ser un estado “democrático” de estilo occidental, pero sólo ciertos habitantes de la tierra desde 1967, tienen derecho a votar en sus elecciones. Afirma que quiere la paz basada en una solución de dos estados, pero ha estado implementando políticas para asegurar que sólo habrá un estado, Israel, las fronteras del cual son las de la Palestina histórica, y donde la gente se define por un sofisticado sistema de tarjetas de identidad y coches con matrículas de diferentes colores. Aplica leyes diferentes para diferentes personas; el derecho civil para los israelíes, y la ley marcial para los palestinos en los territorios ocupados. La ley que se aplica a los ciudadanos de Israel discrimina entre los judíos y no judíos. Esta discriminación se aplica a la compra de tierras, lo que da a los judíos derechos sobre los no judíos.

Así que obviamente, Israel no es un estado normal, ya que un estado normal no construye casas y ciudades para un grupo étnico, excluyendo a otros. Israel hace esto mediante la construcción ilegal de asentamientos sólo para judíos en tierra palestina ocupada. Además, en algunas ciudades dentro de su frontera nominal, promueve  “comités de admisión” para decidir si los residentes permitirán a otros ciudadanos vivir allí; Por lo general, son los ciudadanos judíos quienes toman estas decisiones y los ciudadanos no judíos están excluidos.

Un estado normal no demuele regularmente los hogares de la gente que ocupa, o desaloja a sus ocupantes para que se pueda mudar los ciudadanos de su etnia preferida. Israel hace esto.

Un estado normal no asedia un área ocupada por más de diez años. Israel ha hecho esto con Gaza, el lugar más densamente poblado de la tierra. Se controla la entrada y salida de bienes y personas. Un estado normal no ataca a las personas que viven en estado de sitio en varias ocasiones con las armas más destructivas en la tierra, a falta de cabezas nucleares. Israel lo hace.

Un estado normal no ataca repetidamente a los estados vecinos con impunidad. Israel ha hecho esto contra Irak, Siria y el Líbano.

Un estado normal no se encuentra en un continente, y compite deportivamente en otros. Israel lo hace; está en Asia, pero juega al fútbol en Europa.

Un estado normal no viola los acuerdos que suscribe, Israel lo ha hecho con el acuerdo de Oslo y con los repetidos acuerdos de alto el fuego alcanzados con los palestinos en Gaza.

Un estado normal no lleva a cabo ejecuciones extrajudiciales contra las personas que viven bajo ocupación militar. Una vez más, Israel hace esto con impunidad.

Un estado normal no trata a los niños en el territorio que ocupa con la crueldad que Israel muestra; secuestrando a los niños durante la noche y llevándolos ante los tribunales militares en grilletes.

La lista de actos anormales que Israel lleva a cabo es interminable y se desarrollan sobre una base casi diaria. Por tanto, es hipócrita por su parte afirmar que debe ser tratado como un estado normal.

Esta expectativa fue probada recientemente en los incidentes en los Juegos Olímpicos de Río entre deportistas israelíes y jugadores de la selección libanesa y un judoca egipcio. Los juegos ni siquiera habían comenzado cuando lo que resultó ser una decisión equivocada por los organizadores se convirtió en un incidente mayor mientras los equipos se dirigían al Estadio Maracaná para la ceremonia de apertura. En este incidente, ahora bien documentado, el equipo del Líbano se negó a compartir un autobús con sus homólogos israelíes. Israel vio esto como discriminación. “¿Cómo iban a dejar que algo como esto suceda en la víspera de la ceremonia de apertura olímpica?”, se quejó un funcionario israelí. “¿No es esto contrario al espíritu de los Juegos Olímpicos? … Estoy en estado de shock por el incidente”. Aquellos que no estén familiarizados con el conflicto árabe-israelí no verán ningún problema en dejar a dos vecinos solos, compartiendo un bus.

Sin embargo, esto casi se vuelve insignificante en comparación con el ahora famoso judoca egipcio Islam El-Shehabi por negarse a estrechar la mano a su oponente israelí O Sasson, tras su derrota en la fase de clasificación de la competición de 100 kg. El mismo El-Shehabi, que había estado bajo presión en casa para no competir, dijo: “No tengo ningún problema con los judíos o cualquier otra religión o creencia, pero por razones personales no puedo estrechar la mano de alguien de este estado, sobre todo delante del mundo”. A pesar de que en apariencia el gesto del egipcio en la pelea fue visto por muchos como un avance, esta no era la línea oficial. El Comité Olímpico Internacional (COI) dijo que la acción de El-Shehabi era “contraria a las normas del juego limpio” e iba en contra del espíritu de la amistad ejemplificado por los juegos. Fue reprendido por el COI y enviado a casa por su equipo.

Sin embargo, un estado normal no retendría el kit olímpico de los representantes del pueblo que ocupa y prohibiría viajar a sus funcionarios, como lo hizo Israel. Por otra parte, tampoco lo sería restringir el movimiento de sus equipos deportivos, tanto dentro de los territorios ocupados y con el mundo exterior. Israel hace esto todo el tiempo. Sus soldados recientemente lanzaron gases lacrimógenos en un estadio donde estaba teniendo lugar un partido de fútbol palestino.

Lejos del terreno deportivo, Israel afirma que se enfrenta a la discriminación en muchos aspectos, sobre todo por parte de organismos de la ONU. Insiste en que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU es partidista en lo tocante a Israel. Sin embargo, ¿qué otro Estado viola tantos aspectos del derecho internacional y del derecho internacional humanitario, desde su creación? La respuesta es sencilla: ni uno.

Israel se enfrenta actualmente a una campaña del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que fue solicitada por la sociedad civil palestina para ejercer presión en aras de que el Estado de Israel se comportase de una manera “normal” mediante la adhesión a la ley internacional. La campaña BDS se puso en marcha debido a la incapacidad de la comunidad internacional para presionar a Israel a ajustarse a un comportamiento “normal”. Su llamada a poner fin a la ocupación, la igualdad de derechos para todos los ciudadanos y el derecho al retorno de los refugiados palestinos es pacífica, legal y altamente moral. Sin embargo, Israel ha llorado una vez más y afirma que el BDS no sólo es discriminatorio, sino también “antisemita” porque se dirige al “único estado judío” en el mundo. El hecho es que no habría necesidad de un movimiento BDS si Israel se comportase como un estado “normal”.

Por lo tanto, si Israel realmente quiere ser tratado como un estado normal, primero debe comportarse como tal. Actualmente se encuentra tan lejos de esa designación que merece ser visto como el Estado delincuente que es. Israel debe comenzar el proceso de cambio profundo o arriesgarse a un mayor aislamiento y condena internacional, ya que incluso sus aliados más fieles comienzan a sentirse avergonzados de tal alianza.

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