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Según un think tank israelí, el Estado Islámico es “una herramienta útil”

Esta no es la primera vez que israelíes influyentes y poderosos han argumentado a favor de usar Estado islámico como una manera de atacar indirectamente a Irán.

El director un think tank de tendencia derechista de una universidad israelí se ha pronunciado en contra de las intenciones declaradas de Estados Unidos de destruir al grupo autodenominado”Estado Islámico”.

El profesor Efraim Inbar argumentó en un artículo que el Estado Islámico o Daesh “puede ser una herramienta útil en el debilitamiento” de Irán.

Inbar es director del Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos, y profesor de la Universidad Bar-Ilan, en Ramat Gan, cerca de Tel Aviv. Él es un académico de cierta reputación en los círculos de élite occidentales.

El centro Begin-Sadat marca tendencia. Otra de sus estrellas es Mordejai Cedar, un académico israelí que una vez defendió la violación como arma de guerra para ser utilizado contra las familias de los presuntos atacantes palestinos. En declaraciones a un programa de radio de Israel en 2014, dijo, “lo único que les disuade es si saben que su hermana o su madre serán violadas en el caso de que hayan sido capturadas. ¿Qué se puede hacer?, esa es la cultura en la que vivimos”.

En una serie alucinante de patadas cínicas a la lógica, Inbar sostiene que  el Estado Islámico es el menos malo de los enemigos de Israel en la región. Teniendo en cuenta el hecho de que Daesh mantiene rara vez (o nunca) combates con Israel, hay una cierta lógica horrible en sus afirmaciones.

“Un ISIS débil, paradójicamente, es preferible a un ISIS destruido”, escribió Inbar. “La persistencia de ISIS sirve a un propósito estratégico. ¿Por qué ayudar al brutal régimen de Assad a ganar la guerra civil siria? ”

Inbar ve a Irán, Siria y el grupo libanés Hezbollah como enemigos mucho mayores para Israel. A pesar de que Hezbollah está ahora dedicado a la brutal guerra civil en Siria del lado del régimen, la milicia libanesa derrotó a las fuerzas israelíes en dos guerras. En primer lugar, en la larga guerra de guerrillas para liberar el sur del Líbano. El resultado fue que Israel y sus fuerzas aliadas fueron impulsados a firmar el alto el fuego en 2000. En segundo lugar, Hezbollah supo llevar a Israel a un punto muerto durante su brutal invasión de Líbano en 2006.

Hezbollah es una fuerza militar seria que (antes de su intervención en la guerra civil de Siria) tenía apoyo popular masivo e intersectario en todo el mundo árabe. No es de extrañar entonces que Israel prefiera que sus armas se volvieran contra los objetivos reales de Israel. “Hezbollah… está siendo seriamente debilitado por la lucha contra el Estado Islámico”, se regodea Inbar.

¿Y qué decir de los crímenes del Daesh, que sin duda mantendrá e intensificará si no es derrotado militarmente? No importa, dice Inbar: “el desagrado occidental por la brutalidad y la inmoralidad de ISIS no debe confundir la claridad estratégica… la estabilidad no es un valor en sí mismo. Es deseable sólo si sirve a nuestros intereses”.

Estas declaraciones pueden ser moralmente reprobables, pero al menos tienen una cierta franqueza.

Irán, por supuesto, se considera una amenaza para Israel. Su programa de energía nuclear está en el corazón de estas demandas, y por lo tanto Inbar se agita en contra del acuerdo firmado por Occidente con Irán en este sentido. Israel colaboró con los EE.UU. en proyectos de guerra cibernética como Stuxnet, que atacó y saboteó las plantas de energía nuclear de Irán. Pero la amenaza real es la independencia de Irán como un estado soberano – algo que ni la potencia hegemónica global de Estados Unidos ni el deseo hegemónico regional israelí van a tolerar.

“El gobierno de Obama ha inflado la amenaza de ISIS con el fin de legitimar a Irán como un actor ´responsable´capaz de combatir al Estado Islámico en Oriente Medio”, afirma Inbar. Una formulación más bien extraña y cómplice teniendo en cuenta que las fuerzas iraníes y respaldados por iraníes han estado en guerra contra el Estado islámico en Siria e Irak.

Esta no es la primera vez que israelíes influyentes y poderosos han argumentado a favor de usar Estado islámico como una manera de atacar indirectamente a Irán. En enero, el ministro de Defensa, Moshe Yaalon, dijo en una conferencia que si tuviera que escoger entre Irán y Estado Islámico: “Escogería al Estado Islámico”. “Nuestro mayor enemigo es el régimen iraní”, aseguró entonces.

En la misma conferencia, el ex comandante del ejército israelí Yoav Galant argumentó que “el desarrollo de los lazos entre los aliados y los enemigos de Israel, ya que se unen para luchar contra Daesh representa una amenaza para Israel”, y que la alianza de facto entre Irán y varios países occidentales de para combatir ISIS en Siria e Irak “crea nuevos retos para Israel”.

Su lógica entonces, era muy similar a la de Inbar. Michael Oren, el ex embajador de Israel en EE.UU, dijo en 2014 que Israel quiere “dejar que el mal suní prevalezca” frente al “mal mayor” de Irán. Hablando como lo hacía en el contexto de una matanza de soldados iraquíes, parecía argumentar que Israel debería permitir que el “Estado Islámico” ganase.

Con todo, es muy similar a la estrategia de alianza tácita entre Israel y el grupo extremista conocido formalmente como el Frente Al-Nusra – que era el afiliado formal de Al Qaeda en Siria hasta que recientemente se conformó como una escisión.

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Asa Winstanley

Editor asociado con The Electronic Intifada, Asa Winstanley es un periodista de investigación que vive en Londres y que visita Palestina regularmente desde 2004

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