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El ejército israelí incumple las regulaciones contra el maltrato de detenidos menores

En 2016, el 90% de los niños continúan siendo esposados durante su arresto, normalmente con esposas de plástico, y un 85% ha informado haber sido cegado con vendas. En las situaciones en que se usan estas esposas, muchos niños denuncian haber sufrido daños
Un niño palestino observa un bulldozer israelí durante los disturbios ocurridos en Agosto de 2010 en la ciudad cisjordana de Hebrón, después de que el ejército israelí destruyera las vías de irrigación de la granja de la familia Jaber.

Debido a las numerosas quejas y acciones legales contra el daño y las heridas provocadas por el uso de las esposas de plástico en los detenidos por el ejército israelí, incluidos los niños, la oficina de la Abogacía General Militar anunció que iban a introducir nuevos procedimientos para el uso de inmovilizadores en 2010. La naturaleza de las quejas señalaba de forma prioritaria a los nuevos procesos y usos de las esposas de plástico, que provocaban inflamaciones, cortes en las muñecas y daños graves.

Con los nuevos procedimientos que se introdujeron en 2010, las manos deben atarse delante, a menos que las condiciones de seguridad requieran lo contrario. Deben usarse tres tiras de plástico; una alrededor de cada mano y otra que una esas dos; debe respetarse el espacio de un dedo entre las cuerdas y las muñecas; y las esposas deben evitar causarle sufrimiento a la persona en la medida de lo posible. El oficial al cargo sería el responsable de asegurar el cumplimiento de esto.

De acuerdo a los estándares de la justicia internacional para jóvenes y niños, estas esposas solo deberían utilizarse en el caso de que un niño supusiese una inminente amenaza para sí mismo o para otros y todos los métodos posibles hayan sido agotados. Las esposas pueden ser usadas como precaución contra una fuga durante el transporte pero solo durante el tiempo estrictamente necesario y sin causar ningún tipo de sufrimiento o daño innecesario. De acuerdo con UNCEF y un informe deL Reino Unido, las esposas de plástico deberían prohibirse en todas las circunstancias, al igual que la práctica de vendar los ojos.

Aproximadamente tres años después de la introducción de los nuevos procesos, UNICEF informó de que “el enfermizo tratamiento a los niños que se encontraron con una detención militar parece ser común, sistemático e institucionalizado en todo su proceso”. Investigando el tema, UNICEF descubrió que los niños continuaban siendo atados de formas dolorosas y siendo cegados con vendas en una rutina básica que contradice todos los estándares y la propia regulación militar israelí.

En mayo de 2013, las autoridades militares respondieron a los descubrimientos de UNICEF enviando una carta a los jefes de todas las brigadas, divisiones, policías y policía militar que operase en Cisjordania recordando a todas las unidades los procedimientos de arrestro estandarizados para la detención de menores. Estos estándares para operar estipulaban que: el esposado debe realizarse bajo discreción del mando de las fuerzas y siempre con tres tiras de plástico de acuerdo a las regulaciones de 2010.

Según las pruebas recabadas por el Observatorio de la Corte Militar (MCW) en 2016, el 90% de los niños continúan siendo esposados durante su arresto, normalmente con esposas de plástico, y un 85% ha informado haber sido cegado con vendas. En las situaciones en que se usan estas esposas, muchos niños denuncian haber sufrido daños. En el 67% de los casos donde son usadas, la regulación militar sigue siendo ignorada.

A pesar de que los informes de UNICEF y el Reino Unido recomiendan además que los niños nunca sean esposados cuando vayan a juicio excepto en circunstancias extremas e inusuales, los niños siguen apareciendo encadenados por los tobillos en los tribunales militares.

En un revelador vídeo de una soldado israelí de la organización Breaking The Silence, se nos aporta una explicación creíble así como una de las razones por las que parece existir ese abismo entre las regulaciones militares y lo que ocurre en Cisjordania día a día. En el contexto de escolta de los detenidos a prisión es considerado como una molestia y a meniudo los soldados pagan su frustración con los detenidos. “Si podía apretar aún más sus esposas”, decía el soldado, “entonces lo hacía”, confirmando quizá lo que todo el mundo ya sabe, que la ocupación militar muy prolongada es corrosiva con todo aquel que entra en contacto con ella.

 

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El autor es abogado y fundador de la Corte de Observación Militar (Militar Court Watch). Horton ha estudiado de cerca el caso de los niños palestinos encarcelados por Israel durante los últimos ocho años, siendo abogado defensor y llevando ante la justicia numerosos casos de violaciones de derechos humanos.

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