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¿Qué opina un diplomático pro-huzíes sobre las relaciones entre Rusia y Yemen?

Cuando los huzíes tomaron Saná el 22 de septiembre de 2014, la comunidad internacional fue rápida en reiterar su apoyo a la legitimidad del gobierno de Hadi. Incluso los aliados regionales de los huzíes permanecieron relativamente tranquilos a la hora de respaldar el golpe, apoyándolo secretamente. [Foto de archivo]

Sin que la crisis militar en Yemen muestre señas de remitir, la situación política está retrocediendo rápidamente. Justo antes de que las conversaciones de paz patrocinadas por la ONU fracasaran, huzíes y el ex-presidente Saleh declararon la formación de un “Consejo Supremo” que tiene como objetivo ejecutar los asuntos del país en lugar del gobierno de Hadi. Este último ha estado gobernando desde el exilio en Riad desde el 26 de marzo del año pasado.

Cuando los huzíes tomaron Saná el 22 de septiembre de 2014, la comunidad internacional fue rápida en reiterar su apoyo a la legitimidad del gobierno de Hadi. Incluso los aliados regionales de los huzíes permanecieron relativamente tranquilos a la hora de respaldar el golpe, apoyándolo secretamente. Ahora, sin embargo, el enviado especial ruso en Saná, Oleg Dremov, ha reconocido el gobierno de facto abiertamente en una entrevista con Yemen Hoy.

Comunicó que la formación del consejo es un paso en la dirección correcta, e instó a la población yemení a no caer en la disputa sobre su legitimidad. Dremov explicó que el punto de vista ruso es que todas las partes están coincidan en un acuerdo de paz, incluido el Consejo Supremo como una parte legítima para la negociación. En otras palabras, él personalmente legitimó una nueva dimensión en la cultura de los golpes de Estado que se está normalizando en Yemen.

Al Sharq Al Awsat contactó a Dremov pidiéndole una explicación. A pesar del hecho de que no hay pruebas en vídeo de su respaldo personal del gobierno de facto, aseguró al diario saudí que el punto de vista oficial de Rusia no ha cambiado. El canciller de Yemen Abdulmalik Al-Mekhlafi a continuación, reiteró que el punto de vista de Rusia permanece en el lado de la “legitimidad”, es decir, el apoyo al gobierno Hadi.

En comparación con otros países en conflicto de la región, el Kremlin ha sido relativamente discreto en su postura sobre el Yemen. Parece que los funcionarios están tratando de mantener un enfoque neutral hacia el exterior, no alejarse mucho en público de las exigencias de la Resolución 2216 del Consejo de Seguridad de la ONU, que reitera el apoyo al gobierno Hadi y exige a los Huzíes el desarme. No obstante, han tratado de poner en práctica su política de apoyo de una manera significativa.

Cuando se trata de sus relaciones con los funcionarios pro-Saleh y Huzíes, la situación es más complicada. Al final del año pasado, Moscú se negó a suministrar cohetes a las fuerzas de Saleh, a pesar de sus ruegos. Un movimiento similar se produjo por parte de los rusos, más recientemente, en marzo, cuando rechazaron una petición de ser recibidos en Rusia para recibir tratamiento médico. En esa ocasión, Dremov incluso aclaró que Rusia nunca dispensará ayuda política a Saleh y destacó el compromiso de Moscú con la Resolución 2216.

Sin embargo, cuando se trata de una acción militar en Yemen, Rusia está más dispuesta a criticar a los civiles muertos por ataques aéreos de la coalición Saudí que en condenar la violencia de Huzí y de Saleh. Esto se puso de relieve en octubre de 2015, cuando grupos de resistencia locales en Taiz hicieron importantes avances que llevaron a muchos a pensar que el área se liberaría del control de Huzí y de Saleh (que ahora se ha intensificado según informes locales). Hacia final de año, el Ministerio de Asuntos Exteriores en Moscú publicó un informe sobre Yemen e incluyó sus preocupaciones sobre Taiz, en particular, que el gobierno de Hadi era “incapaz de contrarrestar a los grupos terroristas de Al-Qaeda y otras organizaciones extremistas.” El ministerio también declaró que las hostilidades se han “sucedido durante un mes y medio” y citó los avances de los grupos de resistencia locales contra las fuerzas Huzíes y de Saleh; se omite por completo cualquier mención del sitio, que comenzó poco después de los ataques aéreos. Al igual que la retórica rusa en relación a Siria, agrupan la resistencia local y a los autores del golpe, Houthi-Saleh, en un mismo grupo con el fin de adaptar su narrativa política.

Está claro que hay más en juego de lo que parece en la estrategia de Rusia en Yemen. Por un lado, la retórica oficial no se desvía de las normas de la comunidad internacional y Moscú es cauteloso sobre ofrecer a Saleh ningún apoyo abierto. Por otro lado, hay diplomáticos rusos en Saná que hablan abiertamente de su posición pro-Huzí y Saleh. El Kremlin se niega a comprometerse con la dinámica sobre el terreno cuando se trata de combatientes de la resistencia local y son rápidos en etiquetar a todos como extremistas. Cuando se trata de condenar la violencia, Rusia tiene que ser clara con los delitos de la alianza Huzí-Saleh, ya que se trata de víctimas civiles y no solo condenar los ataques aéreos de la coalición de Arabia Saudita, de lo contrario la afirmación de Moscú que respalda al Consejo de Seguridad de la ONU no tiene sentido.

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