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Hacia una nueva política exterior en Turquía

Ankara, Turquía: Dos niños en la manifestación de protesta por el intento fallido golpe militar en la plaza Democracia Kizilay de Ankara.

Un par de días después de que asumiera el cargo en mayo, el ahora famoso primer ministro Binali Yildirim aclaró que su gobierno seguiría una política exterior destinada a “reducir el número de enemigos y aumentar el número de amigos”.

No era un secreto que los dirigentes turcos podían ver signos de peligro creciente tanto a nivel regional como internacional incluso entonces.

El enfoque de Yildirim, sin duda, con el pleno acuerdo del presidente, Recep Tayyip Erdogan, ha sido mejorar la posición estratégica de Turquía, incluso si esta implica concesiones de uno u otro tipo a este o aquel estado.

Por supuesto, el problema de Turquía no era el presidente sirio, Bashar al-Assad, o el régimen del presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, sino más bien las tensiones y ensanchamiento de la grieta entre Ankara y Washington, y también entre Ankara y los principales países de la Unión Europea -divisiones que se han puesto plenamente de manifiesto cuando se han percibido las políticas occidentales hacia los vecinos árabes de Turquía-.

Los principales estados occidentales y Estados Unidos siempre han otorgado legitimidad internacional al régimen de facto en Egipto. También se negaron, de la manera más injustificada, a la llamada de Turquía para la creación de lugares seguros dentro de Siria.

Se quedaron mirando sin poder hacer nada, ya que el régimen sirio masacró a sus habitantes con el apoyo de Irán y Rusia.

Y cuando los americanos decidieron intervenir en la crisis de Siria, proporcionaron todo el apoyo dentro de sus posibilidades a la rama siria del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK).

Lo que puede deducirse a partir de las declaraciones de Yildirim es que Ankara vincula la renuncia de su antecesor, Ahmet Davutoglu, que jugó un papel destacado en la conformación de la política exterior de su país desde el año 2008, a las dificultades en la posición estratégica de Turquía.

Cambio rápido

Independientemente de la exactitud de esta evaluación, Ankara pronto tomó medidas rápidas hacia un nuevo enfoque.

Se completaron las conversaciones sobre la normalización turco-israelí. Erdogan hizo su primera comunicación directa con su homólogo ruso acerca del derribo del avión ruso en noviembre – a pesar de que no hubo acuerdo para celebrar una reunión bilateral pronto-.

Las relaciones entre Turquía y Emiratos Árabes Unidos (EAU) también parecían volver a la normalidad, sobre todo a raíz de la visita a Abu Dhabi del ministro de Asuntos Exteriores turco y el nombramiento de un nuevo embajador de EAU en Ankara.

Dentro del mismo contexto, Yildirm aseguro que su gobierno buscará normalizar sus relaciones con Irak y normalizarlas también, al menos en parte, con Egipto. También habló, aunque de forma no muy clara, sobre un enfoque diferente en la crisis de Siria.

Como observadores de la política turca estaban anticipando, nuevas medidas han de tomarse tras el fallido golpe de Estado que tuvo lugar en la tarde del 15 de julio.

Golpe como prueba de fuego

Como consecuencia del golpe, algunos estados y círculos expusieron sus opiniones sobre el fracasado golpe. Hay otros cuya situación aún no se puede evaluar con precisión, y mucho menos si jugaron un papel directo en el mismo.

Rusia fue uno de los estados que adoptaron una posición temprana apoyando la legitimidad del gobierno y condenando el intento de golpe. Tal vez esto se debe a que Moscú temía el ascenso de los oficiales que son bien conocidos por su estrecha relación con los americanos.

Aunque Washington también condenó el golpe y pidió la salvaguardia de la democracia, es difícil para los turcos ignorar a Fethullah Gülen, que está acusado de liderar el grupo que trató de tomar el poder por la fuerza de las armas y que tiene su domicilio en Estados Unidos.

Del mismo modo, es difícil comprender la inconsistencia de Norteamérica, ya que hasta el momento se ha negado a entregar a Gülen para ser procesado en Turquía. Las posiciones europeas fueron aún peores y más contradictorias, la mayoría de las capitales europeas esperaron hasta que los conspiradores fallaron para denunciar el intento de golpe de Estado.

Tan pronto como la búsqueda de los conspiradores y la purga comenzó, los funcionarios franceses, alemanes e italianos reprendieron las medidas de Turquía y amenazaron con hundir la adhesión de la UE a Ankara si se restablecia la pena capital.

Funcionarios europeos, norteamericanos y círculos de los medios ignoraron la violencia descarada y sin precedentes que los golpistas habían llevado a cabo. Estos participaron en la denuncia de lo que los medios de comunicación europeos retrataron como un ataque a los derechos de los cuales se sospechaba que eran leales al grupo de Gülen – y que se extienden dentro de las filas del ejército, el poder judicial y la burocracia del estado.

Por otra parte, los medios de comunicación en algunos países árabes no podían ocultar su alegría por lo que parecía una inminente colapso del gobierno electo de Turquía. Otros se comportaron como si tuvieran conocimiento previo del intento de golpe.

¿En qué medida las posturas de estos países se reflejan en la política exterior de Turquía en los próximos meses?

Futuro de las relaciones con Egipto, EAU

En cuanto a las relaciones de Turquía con los países árabes, no hay un solo funcionario turco que sea capaz de mediar para normalizar las relaciones con el régimen egipcio a día de hoy.

Y eso no se ha producido simplemente como resultado de la cobertura vulgar  que los medios de comunicación egipcios supeditados al control del gobierno dieron al intento de golpe, sino también porque el enviado de la ONU en Egipto bloqueó un borrador del comunicado del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba los disturbios en Turquía y pide a todas las partes respetar el gobierno democracticamente elegido.

Las autoridades turcas y los medios cercanos al gobierno están haciendo circular informes que acusan a los Emiratos Árabes Unidos de jugar un papel de apoyo y ayuda al grupo de Gülen, incluyendose la sospecha de que los EAU entregaron ayuda financiera a la red del golpe justo antes de que se llevara a cabo.

Desde las primeras horas de la tentativa de golpe, se han planteado cuestiones sobre la verdadera naturaleza de la orientación de los EAU. Mientras que los medios sectarios egipcios, sirios y chiíes apoyaron el intento de golpe con una gran cantidad de ira y odio por Erdogan y su gobierno, por su lado los medios asociados con los EAU parecían proporcionar cobertura que había sido planeada para proporcionar apoyo al golpe.

En cualquier caso lo que sí es cierto hoy en día es que el acercamiento turco-EAU que estaba en marcha antes del golpe es probable que se dirija hacia una desaceleración.

¿Con respecto a Rusia?

Tal vez lo más importante sea, ¿cuáles son las opciones de Ankara con respecto a las relaciones con Estados Unidos, Rusia y la UE?

Algunos informes preliminares han sugerido que Ankara a partir de ahora estará más cerca de Rusia y más distante del bloque occidental y que además puede ir tan lejos como reconsiderar sus compromisos dentro de la alianza de la OTAN.

Y los círculos árabes cercanos a Irán y al régimen de Assad predijeron apresuradamente un cambio inminente en la posición de Turquía hacia la crisis de Siria, con el argumento de que la reunión entre Erdogan y Putin sería colocar la piedra angular para una comprensión turco-rusa sobre el conflicto.

Pero todos estos informes son exageraciones, que carecen de cualquier evidencia sólida.

Durante décadas, la política exterior de Turquía se ha fundado sobre la base de mantener relaciones equilibradas con Estados Unidos y Europa occidental, por una parte, y con Rusia, por otra.

Aunque la política de Putin hacia Siria fue la principal razón del deterioro de las relaciones turco-rusas, Ankara trabajó de inmediato, después del derribo del avión ruso, para contener la crisis tan pronto como sea posible. La reunión entre Erdogan y Putin estaba programada para llevarse a cabo antes del intento de golpe, no a causa de él.

También está claro que los funcionarios turcos responsables de las políticas hacia Siria querían asegurarse de que la reunión Erdogan-Putin no tuviese lugar tras la caída de Alepo en manos del régimen de Assad.

Sin embargo, esto no significa que Turquía rechace una solución política a la crisis de Siria si Rusia muestra la correcta disposición a ejercer una importante presión sobre Assad.

Espera y verás

A pesar de las tensiones cada vez mayores, no hay nada que indique que Ankara planea cortar los lazos con Washington o la UE.

En lugar de ello, Turquía llegará a ser más asertiva acerca de sus intereses en la relación con los europeos, especialmente en lo que se refiere a los refugiados y la provisión de refugio seguro por parte de algunos países europeos a los elementos del Partido de los Trabajadores Kurdos y el grupo de Gülen.

A la luz de la opinión pública turca que es menos entusiasta acerca de unirse a la UE, la esencia de las relaciones europeas de Turquía no va a cambiar.

En cuanto a las relaciones con Estados Unidos, Ankara está, obviamente, a la espera de ver primero si Obama-Washington va a cambiar su enfoque hacia Turquía y sus intereses.

Las políticas turcas son, sin duda, más independiente de la política estadounidense actualmente que antes. Aún así, Turquía necesitará más tiempo y una mayor claridad de Estados Unidos antes de embarcarse en una revisión profunda de la naturaleza de las relaciones con un aliado que le está causando mucha preocupación.

Este artículo fue publicado por primera vez en Middle East Eye, el 12 de agosto de de 2016.

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Basheer Nafi es investigador en el Centro de Estudios Al Jazeera.

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