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Arriesgar la vida para documentar el día a día en Siria

Hussam Eesa

Al igual que Siria en su totalidad, se sabía muy poco de la ciudad de Raqqa antes de la guerra civil y el establecimiento de Daesh. Ahora, sin embargo, Raqqa evoca imágenes que se extienden, desde decapitaciones públicas en plazas, mujeres vestidas de negro hasta grupos de hombres rebeldes fuera de control con blindados y armas de fuego. Poco se habla del infierno en vida que sus ciudadanos se ven obligados a soportar mientras el conflicto, que dura más de cinco años, se recrudece y aún menos de la cifra de civiles muertos todos los días.

Raqqa fue tomada en 2013 convirtiéndose en la sede de Daesh en Siria en 2014 y desde entonces ha sido el foco de los ataques aéreos de las fuerzas sirias, la coalición liderada por Estados Unidos y Rusia, sufriendo también un daño irreversible causado internamente por Daesh. El hambre, el asedio y la destrucción marcan las condiciones de las familias sirias que huyen de la guerra en la zona.

Teniendo en cuenta la peligrosidad de la situación sobre el terreno muy pocos periodistas pueden trabajar directamente desde Siria. Como resultado, los informes de los organismos internacionales siguen sin poder ser verificados debido a la dependencia absoluta de los periodistas ciudadanos y activistas que desafían la narrativa patrocinada por los grupos rebeldes, Daesh y las fuerzas gubernamentales. Armados con sus teléfonos móviles, estos activistas son civiles que se enfrentan a la muerte para documentar atrocidades que tienen lugar en la puerta de sus casas, valiéndose de las redes sociales y cosechando audiencias a nivel global. Sin estas fuentes que esquivan la censura muy poco se sabría acerca de la magnitud del conflicto.

Los activistas conocidos, incluyendo Hadi Abdallah, han dominado Internet durante el tiempo que ha durado el conflicto y han demostrado ser valiosos actores dando cuenta de los crímenes del gobierno sirio. Suyos son los ojos que permiten que el mundo vea el ataque desde dentro.

Raqqa Se Sacrifica en Silencio (RSS) es una campaña lanzada por un grupo de activistas no violentos en Raqqa para exponer atrocidades cometidas por el régimen de Assad y el “grupo terrorista” Daesh. Su sitio web describe el grupo como una “página de noticias no partidista e independiente no vinculada a ningún grupo político o militar.”

El grupo fue fundado en abril de 2014 por Hussam Eesa y unos pocos amigos bajo el nombre de Raqqa Blog donde se publicaban con regularidad noticias, fotos y vídeos. Al ser conscientes del apoyo que fueron cosechando, decidieron colaborar con otros activistas sirios que estaban en la misma línea de trabajo y crear una campaña más grande llamada Raqqa Se Sacrifica en Silencio. Sólo un mes después se produciría la primera víctima: el activista Almoutaz Bellah Ibrahim.

Con sede en Alemania, Hussam Eesa trabaja como gerente de relaciones públicas de RSSS y recientemente representó a la organización en los premios One World Media en Londres, donde recibieron el Premio Especial por “inmensa valentía” sus contribuyentes en la exposición “… las atrocidades cometidas por el grupo terrorista de ISIS”, en referencia a Daesh.

“Conseguir un premio de One World Media nos hace sentir orgullosos”, afirma Hussam. “Es un gran honor para nosotros, es una gran motivación para seguir nuestro trabajo, especialmente sabiendo que hay organizaciones que conocen nuestro trabajo y nos apoyan.”

Desde 2014, el grupo ha ampliado su base más allá de Raqqa, y documenta no sólo atrocidades cometidas por Daesh sino también las cometidas por el régimen de Assad, El Frente Al-Nusra, el Ejército Libre de Siria, Rusia y la Alianza Internacional. Ahora el grupo se compone de tres equipos principales que operan desde Raqqa, Turquía y Europa. Imágenes, vídeos y noticias que se recogen en Raqqa son enviadas a los equipos en Turquía y Europa que a continuación, suben el contenido a Internet.

Por razones de seguridad y para minimizar riesgos, los activistas operan bajo seudónimos y no se dan los nombres de los miembros del equipo que trabajan. Sin embargo, estas medidas de seguridad no son infalibles; cuatro miembros de RSSS – dos en Siria y dos en Turquía – han sido atacados y asesinados por realizar su trabajo.

Hussam explica que cada activista que se une a RSSS está completamente informado sobre los peligros que enfrentará y recibe una formación completa en seguridad personal y digital. “Ellos conocen nuestro trabajo y saben que puede conducir a la muerte”, declara. Sin embargo muchos están dispuestos a correr el riesgo con el fin de refutar las estadísticas que no están a la altura de la verdadera dimensión de más de cinco años de muerte y destrucción.

Grupos como RSSS tienen un valor incalculable en el cambio de la visión global donde más importa: la población civil. Ellos proporcionan una voz a los sirios que de otro modo estaría ahogada por la retórica política que los olvida.

“El trabajo del equipo es importante, como afirman los hechos y una gran cantidad de  medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos incluso nos considera como una fuente y una gran cantidad de civiles en Siria cree que somos su voz”, explica Hussam.

“Todo el mundo sabe que nuestro trabajo es claro y que transmitimos noticias desde el interior de Siria. Sin embargo la organización a menudo tiene dificultad para ser tenida en cuenta y percibimos que en el caótico contexto político se transmite una idea equivocada sobre nuestra labor”.

El trabajo en un país desgarrado por la guerra ha demostrado ser muy difícil para RSSS, los cortes de energía constantes y la falta de equipo significan que el acceso a Internet es un lujo. Sin embargo, “tenemos formas alternativas” asegura Hussam. “No confiamos en los cibercafés, tenemos nuestras propias formas de transmitir la información”, esto es evidente por las actualizaciones de Facebook y Twitter diarias que han acumulado un seguimiento de más de un millón de usuarios, y el sitio web que documenta las atrocidades, pone de manifiesto las estadísticas regionales y proporciona un espacio para que los activistas publiquen en sus cuentas personales.

El objetivo de RSSS es simple: “Es llevar una democracia civil libre a Siria” y, sobre todo, ser escuchados. “Mi mensaje al mundo sería que hay una gran cantidad de civiles que desean la libertad y la democracia en Raqqa y en Siria, nuestro problema no es sólo con ISIS. Estamos luchando contra las ideologías, estamos luchando contra todos los ataques a civiles, tenemos que detener la guerra en Siria y presenciar el fin de Daesh, el régimen sirio y todas la milicias que están luchando contra nuestro derecho a la libertad”.

Este mensaje no es nuevo; el mismo llamamiento se hizo en marzo de 2011, por los sirios que tomaren las calles pacíficamente cantando en protesta por el fin del régimen de Assad, levantando las rosas al cielo por su caída antes de ser rociados con balas y ver su país destrozado por aquellos que luchan para ocupar este enorme vacío de poder. La comunidad internacional falló repetidamente en satisfacer las demandas de los sirios en 2011 y en luchar contra un régimen inflexible que masacra a sus ciudadanos.

El canto puede haberse calmado y el espíritu revolucionario atenuado por el terror de los múltiples acontecimientos que han envuelto a Siria, pero decir que las reivindicaciones de los sirios no sirvieron y no servirán para nada es negar a las población el derecho a recuperar su país y su libertad.

“La mejor solución para Siria sería el derrocamiento del régimen sirio, ISIS y las milicias kurdas, y todos los grupos que se disputan los derechos sirios”, concluye Hussam. “La solución para Siria está en apoyar a los sirios a conseguir lo que quieren y no lo que quiere que la comunidad internacional”.

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