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Cómo impedir otro golpe de estado en Turquía

Si bien la amenaza de un golpe de estado parece haber disminuido por el momento, dos preguntas importantes todavía vienen a la mente: ¿Cómo terminamos con un golpe tan sangriento en 2016? ¿Cómo podemos evitar otro golpe de estado? Las respuestas están interconectadas.
Ciudadanos turcos se manifiestan frente a la embajada de Turquía en Chicago para expresar su rechazo al golpe militar del pasado viernes

La noche del 15 de julio fue probablemente una de las más largas en la historia de Turquía. Una junta dentro del ejército turco, presuntamente vinculada a la organización Fethullahçı (FETO) quiso tomar el control del gobierno y planeó asesinar al presidente Erdoğan y al primer ministro Binali Yildirim. Aviones de combate controlados por los golpistas bombardearon el edificio del parlamento mientras que vehículos blindados y soldados disparaban a los ciudadanos turcos que se oponían al golpe.

Fue una noche larga y sangrienta; más de 240 civiles turcos murieron, y otros 1.500 resultaron heridos. El liderazgo del presidente Erdogan, la solidaridad del pueblo turco y su valiente resistencia en todo el país, así como la lucha contra las fuerzas de policía contra los golpistas y la rápida intervención de los medios de comunicación en contra del golpe jugaron un papel importante en la victoria contra los conspiradores.

Si bien la amenaza de un golpe de estado parece haber disminuido por el momento, dos preguntas importantes todavía vienen a la mente: ¿Cómo terminamos con un golpe tan sangriento en 2016? ¿Cómo podemos evitar otro golpe de estado? Las respuestas están interconectadas. Las siguientes reflexiones pueden ayudar a derrotar el siguiente golpe contra el gobierno electo en Turquía y en otros lugares.

No confíes en tus “amigos” y “aliados” en Occidente; lo único que quieren es un socio leal, no necesariamente uno democrático. Si el gobierno de Turquía es democráticamente elegido o no lo es no tiene importancia para los intereses económicos y políticos occidentales. La voluntad política y la prosperidad del pueblo turco se encuentran en la parte inferior de las preocupaciones de Occidente con respecto a Turquía. Es aún más eficiente y eficaz para estos “amigos” negociar con un gobierno débil o un dictador en lugar de con un liderazgo fuerte, elegido democráticamente. Occidente tratará de empañar la imagen de un líder fuerte como Erdogan que quiere negociar en nombre de los intereses de su propio pueblo. Las alegaciones de los medios de comunicación e instituciones poderosas pueden tener éxito en empañar la imagen del líder si él o ella es duro en la sala de negociaciones.

Si las calumnias de los medios no son suficientes de por sí, los informes de las “ONG de derechos humanos” están siempre disponibles como un extra opcional para poner más presión sobre Turquía o añadir descrédito a su líder. A la opinión pública occidental no le gustan mucho los dictadores, autócratas o islamistas, por lo que tales palabras de moda son difíciles de contrarrestar. Es aún más difícil de derrotar la imagen que se ha creado por los medios occidentales que derrotar a sus enemigos en una lucha abierta. Prepárese para impugnar esas alegaciones si realmente quiere resistir las aspiraciones de los líderes occidentales, y no se olvide de hacer otros amigos más allá de Europa y América del Norte en caso de que Occidente insista en simpatizar con los golpistas.

Turquía ya había experimentado algo parecido a un golpe de estado antes del mes pasado. Los esfuerzos para detener al jefe de la Agencia Nacional de Inteligencia (MIT) en febrero de 2012, por ejemplo; las acusaciones de corrupción contra los ministros del AKP y la familia de Erdogan en diciembre de 2013 y la terminación del proceso de paz kurda verano pasado son algunos de los esfuerzos de derrocar al gobierno elegido en Turquía.

Erdogan y su partido son más resistentes de lo que sus detractores esperaban. El golpe era un acto desesperado de Fethullahçı y su líder, Gülen; pero tales medios no son siempre la mejor opción, sobre todo en las democracias parlamentarias, lo que han conseguido es hacer al gobierno más resistente a los choques como este y la preparación del pueblo para resistir los intentos de golpe. Las elecciones democráticas, los procesos de paz, los esfuerzos para reducir las tensiones sociales y políticas y un fuerte crecimiento económico hacen que el país sea más resistente a los golpes de todo tipo. A pesar de sus diferencias políticas, casi todos los segmentos de la sociedad turca dieron respuestas coherentes al golpe. El mantenimiento de la confianza de las instituciones democráticas es crucial para de esa respuesta colectiva contra golpistas.

La polarización social y política es arriesgada en todo momento, pero más aún en tiempos de crisis. Las tensiones étnicas, sectarias e ideológicas pueden impulsar el apetito de los enemigos del pueblo turco en sus esfuerzos para desestabilizar la sociedad. El desbordamiento de la guerra civil de Siria, el fracaso del proceso de paz kurdo y más ataques de Daesh en ciudades turcas han aumentado las tensiones sociales y dañado el sentido de la seguridad de las personas. El fuerte liderazgo de Erdogan y el apoyo de la opinión pública han ayudado a manejar estas tensiones, pero el próximo líder en Turquía puede no estar preparado para manejar este tipo de crisis. El aumento del capital social y la confianza de la sociedad en tiempos de polarización y la tensión es por lo tanto crucial. Los golpistas suelentener más dudas cuando hay menos conflictos y tensiones políticas dentro de la sociedad.

Para la igualdad de oportunidades y el poder proporcionar las condiciones básicas de movilidad ascendente de todos en la sociedad es muy importante limitar el florecimiento de organizaciones clandestinas como Fethullahçı. Sé que esa cantidad de leales se unen a una organización así buscando una mejor educación, una posición dentro de la burocracia, una promoción más rápida y sus posibilidades en tanto red de contactos. De hecho, su red ofrece muchas oportunidades para los miembros y los leales y, al igual que otros órganos secretos y elitistas, buscan explotar el deseo del pueblo turco de mejorar ellos mismos y sus familias. Proporcionar oportunidades de educación pública libres y justas y un sistema meritocrático de empleo es crucial para la prevención de las redes que pueden explotar las debilidades inherentes en la sociedad. Los mecanismos e instituciones especiales necesitan regular la distribución de los rangos superiores de la burocracia civil y militar.

La rendición de cuentas y la regulación transparente de las instituciones del Estado son extremadamente importantes para mantener su eficiencia y profesionalidad. Hubo fallas evidentes de alerta temprana en la inteligencia en el período previo al golpe de julio. Una reacción militar efectiva contra los soldados de la junta también había desaparecido en la noche del 15 de julio. Los estándares profesionales esperados no se cumplieron, señalando la necesidad de que los procesos de toma de decisiones, gestión de recursos humanos y los procesos de funcionamiento de estas instituciones deben ser reguladas, no sólo en términos de resultados. Si estas instituciones están sirviendo al interés público hay que mantener su profesionalidad también durante las crisis, y éste tiene que ser revisado y supervisado. Esto es especialmente cierto en el sector de la seguridad, servicios de inteligencia y el poder judicial, donde no hay supervisión y regulación eficaz para aumentar la eficiencia y mantener los estándares profesionales. Tales organismos reguladores deben aumentar la eficacia a través de esas instituciones; el sector de la seguridad no debe estar exento de supervisión profesional.

Es casi imposible derrotar a la organización Fethullahçı centrándose sólo en su infraestructura institucional. También es absolutamente necesario derrotar el mesiánico sistema ideológico del movimiento. Sus aspectos materiales y la ayuda internacional son secundarios para los líderes y sus enseñanzas. Debido a las ideas mesiánicas y apocalípticas del grupo puede que no consideren la purga actual de la burocracia estatal como una derrota final. Sus líderes y miembros, más bien, siguen creyendo que cuando sea el momento adecuado se levantarán de nuevo y tomarán el control de Turquía y probablemente todo el mundo. Los leales Fethullahçı creen que están en el lado correcto de la historia y que quienes tratan de contenerlos están destinados al fracaso. Es muy difícil convencerlos de lo contrario. Mediante el uso de textos islámicos y algunas otras fuentes, Gülen formula una narrativa mesiánica, que es difícil de contrarrestar. La Dirección Estatal de Asuntos Religiosos, Diyanet, y los estudiosos de la religión, así como los científicos sociales de Turquía, deben tomarse en serio la necesidad de hacer frente a las fuentes ideológicas y religiosas de Fethullahçı.

Los factores mencionados anteriormente pueden no descartar necesariamente  la amenaza de un nuevo golpe militar en Turquía por completo. Sin embargo, podrían reducir ese riesgo, en gran medida, y asegurarse de que tales intentos de usurpar la democracia no tengan éxito jamás.

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El autor es Catedrático de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad Sehir de Estambul

Recordando La Masacre De Rabaa

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