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El tóxico sionismo envenena el fútbol

La final de la Copa de Palestina fue cancelada por la Asociación palestina de Fútbol después de que Israel echase por tierra sus posibilidades de presentar un equipo completo, al prohibir a algunos jugadores de Gaza el cruce de un check point para llegar a la ciudad cisjordana de Hebrón, donde estaba programado el partido.
El equipo de Gaza juega contra la selección de Cisjordania en la ciudad de Gaza, el 27/7/2016

El 50 aniversario de la final del Mundial de 1966 celebrado en Wembley ha traído viejos recuerdos para los que tenemos edad suficiente para recordar cierto partido de fútbol entre la entonces República Federal de Alemania e Inglaterra. La leyenda del fútbol Bobby Moore y sus hombres levantaron el dorado trofeo Jules Rimet mientras cada jugador de Inglaterra ganaba un bono de 1.000 £; que era una enorme cantidad de dinero para los jugadores, cuyo salario medio en aquella época era 44 £  por semana.

El capitán actual de Inglaterra, Wayne Rooney, cobra  alrededor de 260.000 £  a la semana en su club, el Manchester United y también recibe al año alrededor de un millón de libras por vestir una determinada marca en el terreno de juego. La élite deportiva de hoy tienen poco o ningún parecido con los héroes de Inglaterra de 1966, que probablemente habrían ido al campo de Wembley para la final de la Copa Mundial, simplemente por el honor que conllevaba.

En eso, la escuadra de Sir Alf Ramsey en 1966 probablemente no era muy distinta de los jóvenes palestinos elegidos para jugar en la selección de Shabab Khan Younis (“Los jóvenes de Khan Younis”). Los palestinos no eran probablemente conscientes de que su propio partido estaba programado para jugarse en el 50 aniversario de la victoria de Inglaterra en la Copa del Mundo, pero garantizo que todos y cada uno de ellos jugaba puramente por la gloria.

Sin embargo, no debía ser así. La final de la Copa de Palestina fue cancelada por la Asociación palestina de Fútbol después de que Israel echase por tierra sus posibilidades de presentar un equipo completo, al prohibir a algunos jugadores de Gaza el cruce de un check point para llegar a la ciudad cisjordana de Hebrón, donde estaba programado el partido.

El director de la Asociación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, informó a la FIFA y pidió al mundo del deporte que interviniese para que a los ocho jugadores y al personal profesional se les concediera paso libre a Cisjordania. A menos de que se permita a todos los jugadores participar, el juego será cancelado de forma permanente, advirtió, después de que las autoridades israelíes solo accediesen a dejar pasar a 10 jugadores. A seis de sus compañeros de equipo – incluido el portero – así como al entrenador y al portavoz del equipo se les prohibió salir de Gaza.

No contento con destrozar la final de Copa, las fuerzas militares de ocupación también humillaron a los jugadores palestinos, mientras esperaban en el paso de frontera de Erez para entrar en Israel. El PFA dice que esto no es nada nuevo; A los jugadores palestinos se les retrasa a menudo en puestos de control al intentar viajar desde Gaza a Cisjordania.

El juego entre el Ahly Al-Khalil de Hebrón y el Shabab Khan Yunis de Gaza era un partido importante; la final de la Copa Palestina. Imagínese si cualquier autoridad o fuerza de frontera impidiese a un equipo internacional viajar a una final; es inconcebible, y el ultraje repercutiría en todo el mundo.

“Este comportamiento es vergonzoso”, dijo a los periodistas Ragoub. “Los jugadores llegaron al puesto de control y se vieron obligados a esperar 12 horas y a someterse a interrogatorios y controles que no tienen relación con la seguridad. He oído que se les preguntó acerca de sus vecinos y sobre todo tipo de cosas en Gaza que no guarden relación con la seguridad”.

El funcionario de la AFP considera que el procedimiento humillante fue diseñado para “usarlos durante horas y horas en el calor abrasador para permitir sólo a una parte del equipo pasar el control y llegar a Hebrón.”

“Tras investigar” , según declaró un portavoz de Shin Bet – agencia de seguridad interna de Israel , “se tomó la decisión de prohibir la entrada a algunos miembros del equipo debido a cuestiones de seguridad”. Por supuesto, no hay ningún comentario sobre cuál era el problema en concreto.

Anteriormente, los miembros de la junta de la AFP no hicieron nada para hacer frente a Israel sobre la determinación del estado sionista de interrumpir partidos de fútbol entre clubes palestinos. La asociación se rindió recientemente a una amenaza de Israel de ser suspendidos después de interrupciones similares en importantes partidos de fútbol. Ragoub ahora tiene que ponerse de pie y exigir que la FIFA tome cartas sobre el asunto para lograr que la final de la copa siga adelante.

No es como si el organismo internacional no tuviese ni idea de los obstáculos en el camino de los futbolistas palestinos que coloca Israel. De hecho, a principios de julio, el jefe de un comité especial de la FIFA con el objetivo de mejorar las conexiones de fútbol entre Israel y los palestinos visitó Gaza para ver por sí mismo la magnitud del problema. El presidente la comisión, el sudafricano Tokyo Sexwale dijo que la mayoría de los temas fueron “políticos”. Fue nombrado para dirigir la comisión el año pasado después de que los palestinos dieran marcha atrás en la solicitud para que el Congreso de la FIFA decida sobre la suspensión de Israel.

Durante su visita de dos días a la región, Sexwale mantuvo reuniones con políticos israelíes y palestinos. Los palestinos le dijeron que Israel impuso restricciones de seguridad que limitan el movimiento de sus jugadores y los equipos visitantes. Israel citó sus preocupaciones de seguridad en todas partes, especialmente en relación con el movimiento de los jugadores palestinos dentro y fuera de Gaza.

Mientras recorría el dominio de la Asociación de Fútbol de Palestina devastado por la guerra en Gaza, Sexwale dijo en una rueda de prensa que la región necesita un diálogo por la paz, que podría surgir a través del fútbol. Incluso dijo que su visita a Gaza tenía por objeto abrir el camino para un futuro viaje del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

Está bastante claro desde los acontecimientos del fin de semana pasado, que Israel no tiene verdadero amor por el fútbol y menos aún por los palestinos. El respeto a la FIFA también debe estar muy bajo en su lista de prioridades. Nuestro hermoso juego – que sigue siendo, a pesar de las enormes cantidades de dinero, un juego de personas – está siendo socavado por los líderes de una brutal ocupación militar que han demostrado que se preocupan poco por un deporte que es venerado internacionalmente por jóvenes y viejos, ricos y pobres por igual. El fútbol es un juego que trasciende la raza, la nacionalidad y la cultura en todo el mundo; excepto, al parecer, del Israel sionista, donde las pasiones y los sueños de los jóvenes palestinos son expulsados por el odio ardiente de las fuerzas de ocupación.

Como todo lo que toca, la ideología tóxica del sionismo está envenenando el fútbol. Si el organismo rector de este deporte es serio acerca de acabar con el racismo, entonces tiene que echar a Israel antes de que pueda causar algún daño a las aspiraciones deportivas de Palestina.

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La periodista y autora británica Yvonne Ridley ofrece análisis políticos sobre asuntos relacionados con el Oriente Medio, Asia y la Guerra Mundial contra el Terrorismo. Su trabajo ha aparecido en numerosas publicaciones de todo el mundo, de Oriente a Occidente, desde títulos tan diversos como The Washington Post hasta el Tehran Times y el Tripoli Post, obteniendo reconocimientos y premios en los Estados Unidos y el Reino Unido. Diez años trabajando para grandes títulos en Fleet Street amplió su ámbito de actuación a los medios electrónicos y de radiodifusión produciendo una serie de películas documentales sobre temas palestinos e internacionales desde Guantánamo a Libia y la Primavera Árabe.

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