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¿Quién es Fetullah Gülen?

"Gülen no es un autoritario islámico que apoye a los Hermanos Musulmanes. Llamaría más bien a los gulenistas herederos de los sufíes de Anatolia, piadosos en el Islam y liberales en lo económico. Gülen es inequívocamente pro-Unión Europea y pro-OTAN, está a favor de un mercado libre y es pragmático sobre Israel "
El clérigo turco exiliado en EE.UU. Fetullah Gülen

Se está debatiendo  mucho en Turquía sobre el papel que, en su caso, el clérigo islámico autoexiliado Fetullah Gülen y sus multitudes de partidarios en los despachos del gobierno jugaron en el fracasado golpe de la semana pasada. Pero hay un hombre que tiene pocas dudas de la culpabilidad de Gülen – su ex segundo al mando.

Juntos, Gülen y Latif Erdogan – sin parentesco con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan– construyeron el movimiento Hizmet (“Servicio”), que desde entonces se ha infiltrado en el ejército, en el poder judicial, las fiscalías, y el servicio civil en general.

“Cuando ocurrió, Gülen dijo a los medios de comunicación ‘que se opuso al golpe’ – pero sé que todas las etapas del plan de golpe de Estado fueron editadas y aprobadas por él”, dijo al diario Vatan Latif Erdogan.

“Cientos de personas habrían muerto si el golpe hubiese sido un éxito. El país habría caído inevitablemente en una guerra civil. Gülen es un hombre cruel, muy cruel. Turquía ha evitado una catástrofe. No esperaban que la gente tomase las calles para desafiar a los tanques “.

El Presidente Erdogan es de la misma opinión, y ha puesto en marcha una purga masiva en el ejército y la administración pública para eliminar a los gülenistas.

Latif Erdogan trabajó con Gülen hace más de tres décadas para construir el movimiento Hizmet, que comenzó como una red educativa que alentó a sus antiguos alumnos a entrar en el sistema judicial, las fiscalías, la administración pública e incluso el ejército. Hasta hace cinco años, fue ampliamente considerado como presunto heredero de Gülen, viajando regularmente desde Estambul para visitar el clérigo en su finca rural de Pensilvania, donde Gülen vive desde 1999.

Latif Erdogan se desvinculó después de concluir que Gülen ya no estaba simplemente tratando de difundir ideales de honestidad y moralidad en la vida pública, sino que se movía en oposición directa a Turquía contra el partido AKP de Erdogan, el presidente del gobierno.

Dice que el cambio se produjo, en parte, cuando Gülen se instaló en los EE.UU., y estableció vínculos con los neocon, así como la CIA y la agencia de espionaje israelí, el Mossad. Gulen adoptó  una postura de línea dura y crítica con respecto a Rusia e Irán, además de ser defensor de Israel. El primer desacuerdo público de Gülen con el AKP surgió tras el ataque israelí al Mavi Marmara, un buque de ayuda turco a Gaza, en 2010.

Nueve personas murieron cuando los comandos israelíes abordaron el barco en aguas internacionales. Las relaciones de Turquía con Israel se habían paralizado hasta que se  restituyeron a principios de este mes, pero en el momento Gülen criticó a los organizadores de la flotilla de ayuda por el comportamiento provocador y a RecepTayyip Erdogan, por sobreactuar.

Gülen también se opuso cuando el AKP comenzó las conversaciones de paz con el movimiento nacionalista kurdo, el PKK. Sus seguidores son acusados de filtrar cintas en 2011, que mostraban a Hakan Fidan, el jefe de los servicios de inteligencia nacional, llevando a cabo conversaciones secretas en Oslo con el PKK. Las conversaciones con el PKK,  que llevaron a un alto el fuego en el sureste de Turquía, molestó a muchos en el ejército turco que creían que la relajación en la lucha contra el PKK minaba el interés nacional.

La cuestión reveló signos de una convergencia entre Gülen y los militares, a pesar de que en las dos décadas anteriores los partidarios Gulen habían desempeñado un papel importante junto con el AKP en la reducción de las intervenciones de militares en la política y el despido de generales leales al legado secular del padre fundador de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Atatürk.

Algunos críticos con el movimiento Gülen dicen que su relación con el alto mando militar era ambigua, incluso cuando los generales eran declaradamente laicos y sospechaban de los islamistas. El golpe de estado del ejército en 1980 fue alabado por Gülen, una postura que disminuyó la cautela de Gülen hacia los generales, y  que permitió a sus seguidores seguir una carrera en la policía y el poder judicial e incluso el ejército, ayudando a islamizar la ideología secular de la institución. Esta “generación Gülen” ha llegado a puestos muy altos, lo que explica por qué los conspiradores del golpe fallido de la semana pasada pueden haber sido de entre los gülenistas.

 

Latif Erdogan cree que el trabajo del movimiento Gülen junto con el AKP siempre fue un matrimonio de conveniencia. Hizmet representaba el “Islam social”, mientras que el AKP era para él “Islam político”.

Erdogan ahora está de acuerdo con el presidente de Turquía en acusar a los gülenistas de utilizar su red para infiltrarse y tomar el control del Estado, pero no a través de la transparencia y las elecciones.

“Estoy de acuerdo en que es un estado paralelo. Al principio, nuestro objetivo era educar a la gente en la religión y la moral, pero el movimiento fue politizado cuando se hizo más grande. Gulen cambió y se volvió hacia la política y quería ser un líder que pudiese gobernar Turquía. Comenzamos en nuestro camino los dos juntos con un mensaje espiritual, pero ahora es solamente secular. Se debe volver a aquello”, me dijo en Estambul en 2014, en su primera entrevista con un corresponsal occidental después de separarse de Gülen.

Latif Erdogan estudiaba en Izmir con Gülen. Ambos admiraban las enseñanzas de Said Nursi, un reformador musulmán del este de Turquía, que escribió una serie de comentarios coránicos llamados Risale-i Nur y fundó un movimiento llamado Nur (“La luz”). Nursi, que más tarde fue exiliado por Atatürk a una provincia remota, argumentó que el ateísmo y el materialismo llevan inevitablemente a la corrupción. Quince años después de la muerte de Nursi, Latif Erdogan y Gulen fundaron el movimiento Hizmet para establecer escuelas y colegios para inculcar los más altos estándares en la vida pública.

Además de la diferencia entre el “Islam social” de Gülen y el “Islam político”del AKP, hay otros contrastes, de acuerdo con Aykan Erdemir, que fue hasta el año pasado parlamentario del Partido Republicano del Pueblo (CHP), el antiguo partido kemalista de Turquía, y que ahora es un miembro distinguido en la Fundación estadounidense para la Defensa de las Democracias.

“Gülen no es un autoritario islámico que apoye a los Hermanos Musulmanes. Llamaría más bien a los gulenistas herederos de los sufíes de Anatolia, piadosos en el Islam y liberales en lo económico. Gülen es inequívocamente pro-Unión Europea y pro-OTAN, está a favor de un mercado libre y es pragmático sobre Israel “, dijo al Middle East Eye en 2014. “Erdogan es en su corazón un reaccionario populista, un capitalista de Estado y un clientelista. Aunque parece que está a favor de la UE y el atlantismo, sólo es pragmático. Realmente está en contra de ellos”.

Ahora, el presidente turco se encuentra bajo la intensificación de críticas por parte de la UE y los EE.UU por su represión a todos los sospechosos de ser simpatizantes de Gülen en las instituciones del Estado y los medios de comunicación. Su demanda de extradición de Gülen también está aumentando las tensiones con Washington.

Erdogan también sospecha que Estados Unidos parecía apoyar el golpe, hasta que el presidente llamó al público a defender la democracia y el golpe fracasó. Si su apoyo a atlantismo fuese verdaderamente pragmático, bien puede ir ahora marcha atrás.

Jonathan Steele es un veterano corresponsal en el extranjero y autor de estudios ampliamente aclamados sobre relaciones internacionales. Fue jefe de The Guardian en Washington a finales de 1970, y jefe de la oficina de Moscú durante el colapso del comunismo. Ha escrito libros sobre Irak, Afganistán, Rusia, Sudáfrica y Alemania, incluyendo Derrota: Por qué Estados Unidos y Gran Bretaña perdieron en Iraq (I.B.Tauris 2008) y Fantasmas de Afganistán: el campo de batalla encantada (2011) Portobello Books.

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Jonathan Steele es un veterano corresponsal en el extranjero y autor de estudios ampliamente aclamados sobre relaciones internacionales. Fue jefe de The Guardian en Washington a finales de 1970, y jefe de la oficina de Moscú durante el colapso del comunismo. Ha escrito libros sobre Irak, Afganistán, Rusia, Sudáfrica y Alemania, incluyendo Derrota: Por qué Estados Unidos y Gran Bretaña perdieron en Iraq (I.B.Tauris 2008) y Fantasmas de Afganistán: el campo de batalla encantada (2011) Portobello Books.

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