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Los peligros de la acción militar occidental en Libia

Desde la caída del líder libio Muamar Gadafi en 2011, el país ha tenido problemas para mantener el rumbo. Hoy Libia se encuentra en medio de una guerra civil y se divide entre dos parlamentos en guerra. El vacío político ha permitido que el poderoso grupo militar del Daesh pueda hacerse un hueco en el país y que las redes criminales florezcan

En abril, los ministros de Exteriores de Francia y Gran Bretaña visitaron Trípoli para mostrar su apoyo a gobierno de unidad respaldado por la ONU de Libia. El canciller de Francia, Jean-Marc Ayrault, instó a los vecinos de Libia que apoyasen al gobierno, agregando que recientemente han salido a la superficie informaciones que demuestran que las fuerzas occidentales, entre ellas Francia, han prestado asistencia al general Khalifa Haftar, una figura que ha sido amenazada con sanciones de la UE por negarse a apoyar al gobierno de unidad y que ha mantenido la lucha contra algunos grupos que participan en la campaña apoyada por Occidente contra Daesh.

A principios de este mes, registros del control de tráfico aéreo obtenidos por Monitor de Oriente mostraron que tropas británicas, francesas, italianas y estadounidenses, han estado coordinando ataques aéreos en apoyo de Haftar. El miércoles, la muerte de tres soldados franceses llevó a la primera confirmación oficial de que las fuerzas especiales francesas están operando en Libia, algo de lo que el gobierno de unidad niega haber sido informado. La presencia francesa en el país fue reportada por primera vez por Le Monde en febrero, con los informes que afirman que un destacamento estaba ayudando a Haftar en su batalla contra Daesh desde una base en el aeropuerto de Bengasi. A principios de este año, el Pentágono dijo que sus unidades se desplegaron entre “socios” de milicias locales contra el Daesh y Gran Bretaña ha admitido el envío de vuelos de reconocimiento de la RAF al país.

Desde la caída del líder libio Muamar Gadafi en 2011, el país ha tenido problemas para mantener el rumbo. Hoy Libia se encuentra en medio de una guerra civil y se divide entre dos parlamentos en guerra. El vacío político ha permitido que el poderoso grupo militar del Daesh pueda hacerse un hueco en el país y que las redes criminales florezcan.

El general Khalifa Haftar, que lidera el Ejército Libio (LNA), ha sido la clave de la lucha contra Amanecer de Libia, un paraguas de varios grupos armados que han apoyado el Congreso Nacional General de Omar Al-Hassi (GNC). El GNC fue reemplazado por la Cámara de Representantes (HoR) después de unas elecciones, pero los oponentes políticos del nuevo Parlamento han cuestionado su legitimidad y han revivido el GNC en Trípoli. Los combatientes de Amanecer de Libia han obligado al gobierno del primer ministro Abdullah Al-Thani y el HoR a desplazarse a Tobruk. La represión de Haftar se conoce como Operación Dignidad.

El gobierno de unidad respaldado por la ONU, la tercera fuerza efectiva en el Parlamento de Libia, se formó en Túnez en diciembre de 2015, con el objetivo de poner fin al conflicto. Tiene la difícil tarea de sustituir los dos gobiernos, traer la unidad al país fracturado y hacer frente a los problemas de seguridad derivados de la presencia de Daesh.

En Libia, la respuesta a la noticia de los soldados franceses ha impactado fuertemente, con condenas de las protestas contra el gobierno respaldado por la ONU y alojado en Trípoli. Como dijo Fayez Serraj, el primer ministro de Libia, en el reciente artículo de opinión, “El Daesh no es nuestro mayor enemigo, sino que es la división nacional. “Las divisiones dentro de Libia han permitido virar en una guerra civil, con grupos como Daesh gestionando cómo explotar las divisiones en el país. El crecimiento de Daesh es un síntoma de conflicto en Libia, no la causa.

Serraj continúa, “La cruda lección de los últimos cinco años de agitación es que cuando los libios no logran trabajar juntos dan poder a los que destruirían nuestro país… los terroristas serán derrotados por nuestras Fuerzas Armadas, que se unen bajo mando civil.

Aparte de las implicaciones de paz para el país, también existe la cuestión de la legalidad de la acción. Como Consejo Supremo de Estado de Libia dijo que se trata de un “claro engaño por un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y un patrocinador del acuerdo político de diciembre de 2015”. Chris Nineham, de la Coalición para Detener la Guerra dijo a RT que “estas intervenciones no están respaldadas por la ONU. Ellos no han respondido en ningún lado. Son actos unilaterales que suponen una agresión militar”. Algunos han ido más lejos. “Se trata de una especie de golpe de Estado contra el proceso político y en contra del camino democrático elegido por el pueblo libio”, dijo Mansour Al Hasadi, un miembro de la GNA, a Al Jazeera.

Gran Bretaña y Francia tomaron la delantera en el impulso a la intervención militar en 2011. Si bien la intervención condujo a resultados rápidos y se consideró que inicialmente tuvo éxito, el país se sostiene ahora con tres parlamentos, la creciente presencia de Daesh y la violencia continua. La paz parece una posibilidad remota. Sin embargo, las mismas potencias internacionales no han aprendido de sus errores.

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