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Apoyando una lucha justa por la libertad

Los periodistas que en Sudáfrica sufrieron un ataque, por apoyar la causa palestina, no están solos. En todo el mundo hacemos frente al mismo odio emanado del sionismo. Con la diferencia de que el enemigo no siempre habla la misma lengua y hay que adaptar las tácticas.

Los periodistas que en Sudáfrica sufrieron un ataque, por apoyar la causa palestina, no están solos. En todo el mundo hacemos frente al mismo odio emanado del sionismo. Con la diferencia de que el enemigo no siempre habla la misma lengua y hay que adaptar las tácticas.

Todos los periodistas defensores de los derechos humanos, no es necesario que sean musulmanes, antisemitas o estar locos para apoyar la causa palestina, sin embargo, este apoyo se traduce en acusaciones de antisemitismo, odio a los judíos, de ser agentes secretos del Estado Islámico – como si éste compartiera intereses con la causa palestina- o de no comprender la historia.

Cuando estas acusaciones no son suficientes, se nos saca a relucir el Holocausto como si lo defendiéramos o como si defender una lucha justa por la libertad de un pueblo supusiera justificarlo.

Particularmente en Sudáfrica, el lobby enemigo es ruidoso y malino pero tampoco es muy grande. Algunos, de entre los lobistas, intentan usar su poder económico, si lo tienen, para amenazar. Otros lo intentan mediante la influencia que ejercen en sus comunidades para desprestigiar a los llamados medios de comunicación “pro-Palestina”.

¿Cómo sabes ésto? Por la amenaza manifiesta. Los grupos de presión no amenazan a los periodistas a través de sus móviles en plena noche. Aunque también existen. No debería preocuparnos la expresión libre de nuestra opinión en un país que se jacta de civilizado y libre, sin embargo, a veces, lo hacemos.

En ocasiones, parece que estamos solos, informando contra las fuerzas militares israelíes, su lider de extrema derecha, Benjamin Netanyahu, su representante en Sudáfrica, Arthur Lenk, o la ocupación ilegal, para cubrir la lucha por la liberación de Palestina. Sin embargo no podemos dejar de hacerlo, como no dejaron de hacerlo todos los periodistas locales e internacionales durante el apartheid, en defensa de los sudáfricanos negros.

Afortunadamente existe una red internacional de apoyo a Palestina como el Foro Internaciona sobre Palestina, retransmitida en medios turcos y palestinos, que demuestras a los periodistas víctimas del ataque en Sudáfrica que no están solos en su lucha contra la barbarie sionista.

En Brasil, como en Sudáfrica, la iglesia católica podría actuar como apoderada de la causa. Pues en el país africano muchos cristianos crecieron creyendo que Israel era la “tierra prometida” donde no se violaban los derechos humanos ni se oprimian a las personas, sino que simplemente se defendían de los cohetes caseros de los palestinos.

Arlene Clemesha, profesora de historia árabe contemporánea e historia de Palestina en la Universidad de San Pablo, explicó a los delegados en la conferencia de Estambul cómo la distorsión de la realidad y ciertos ataques han contribuído a que los medios de comunicación brasileños den cobertura a la causa palestina.

Cansados de los ataques implacables contra su reputación y sus publicaciones, muchos periodistas brasileños se mantienen al margen o solamente ofrecen informes superficiales que no proporcionan una narrativa completa. Si se publican historias, los periodistas y las empresas de medios pueden dejar de tomar una posición, arrinconados por las acusaciones de “informes desequilibrados” – incluso cuando ambas partes están representadas.

Otros ponentes en Turquía – incluyendo a la corresponsal de el rotativo español El País, Ángeles Espinosa, el editor en jefe del Opera Mundi,Rafael Targino, y el profesor asociado de la UCLA Ramesh Srinivasan , apoyaron lo expuesto por Clemesha.

¿Y qué hay de esa afirmación sobre el lanzamiento de cohetes de Gaza a Israel? Los periodistas que dan cobertura positiva a la lucha palestina se enfrentan a menudo con esta falacia, como se discutió en la conferencia. Y mientras que la mayoría de nosotros estaríamos incómodos con el apoyo a las muertes de civiles en cualquier lugar, el número de muertes totales en la historia de los ataques con cohetes y morteros desde Gaza a Israel desde 2001 – en el momento de la segunda Intifada después de la ruptura de las conversaciones de paz entre el presidente de EE.UU., Bill Clinton, el primer ministro de Israel, Ehud Barak, y el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat en la cumbre de Camp David 2000 – son menos de 50.

Este número no incluye a los palestinos muertos por cohetes o fallo de mortero en la Franja de Gaza. Es también digno de mención que algunos de los cohetes disparados contra Israel en los últimos dos años, en particular, han salido de Siria, posiblemente a partir de las posiciones del Estado islámico.

Los periodistas, buscadores de la verdad, utilizan un número de fuentes para comprobar estos datos – no Wikipedia. El más exacto sea probablemente el sitio web de la Agencia de Seguridad de Israel. Su último informe es de mayo de 2016, en el que cita tres cohetes en dos ataques que se realizaron desde la Franja de Gaza y 19 proyectiles de mortero en 12 ataques. En abril, no se lanzó ningún cohete. Durante el mes de febrero, ningún cohete o proyectil de mortero fue lanzado, aunque hubo siete cohetes en dos ataques en enero. No se registraron víctimas mortales.

Al mismo tiempo, también hay “ataques terroristas israelíes”, como el sitio Shabak los describe. Pero es raro oír hablar de ellos. Y mientras las brigadas Qassam de Hamás de hecho pueden haber disparado muchos cohetes contra el sur de Israel durante los nueve años de bloqueo israelí de su territorio, el ejército israelí ha matado a miles de palestinos en su mayoría a través de bombardeos y ataques aéreos en tres guerras – Operaciones Plomo Fundido, Pilar de Defensa y Borde protector – desde 2008.

Sin embargo, los grupos de presión que atacan a los periodistas pro-Palestina se enfadan cuando mencionamos el número de víctimas palestinas.En especial las martirizadas durante 2004, en seis semanas, más de 2,100 palestinos murieron en la Franja de Gaza, mientras que 66 soldados israelíes y siete civiles murieron en Israel.

Los delegados de la conferencia de Estambul fueron capaces de mostrar cómo, a pocos minutos de su cobertura del evento recién iniciado, se estaban utilizando hashtags con pornografía. Esta es una práctica estándar. Los grupos de presión están organizados y tienen la misma intención, sin importar dónde se encuentren.

Cualquiera que lea las páginas de los periódicos reconocerá los mismos nombres poniendo los mismos argumentos una y otra vez en respuesta a cualquier escrito que reconozca a los palestinos.

Tienen la esperanza de silenciarnos, pero hasta que Palestina haya ganado su libertad, al igual que lo hizo Sudáfrica en 1994, eso no va a suceder.

Este artículo fue publicado por primera vez por The Star, 1 de Julio de 2016.

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