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Miembros del Congreso de EE.UU. critican el maltrato israelí a niños palestinos

Fuerzas de seguridad israelíes detienen a un adolescente palestino.

En un acontecimiento sin precedentes, miembros del Congreso de EE.UU. han pedido el nombramiento de un “enviado especial para los jóvenes palestinos”. En una carta a Barack Obama, los parlamentarios pidieron al presidente que tratase la cuestión del maltrato a los niños palestinos.

Veinte miembros del Congreso estadounidense firmaron la carta, que insta al “Departamento de Estado a otorgar un estatus prioritario a los derechos humanos de los niños palestinos” y advierte de los peligros de “ignorar el traume que está siendo infligido a millones de niños palestinos”.

Si Obama aprueba la petición, el nuevo nombramiento autorizaría al enviado especial a viajar a la Cisjordania ocupada, a Jerusalén Este y a Israel para hablar directamente con los jóvenes palestinos, los expertos en derecho y en derechos humanos, las ONGs y los políticos palestinos e israelíes, así como los responsables policiales y militares, del maltrato al que son sometidos los niños palestinos.

A iniciativa de la congresista Betty McCollum, este paso positivo se produce en un momento en el que varias organizaciones de derechos humanos han planteado sus preocupaciones con respecto a los abusos que viven los niños palestinos bajo la ocupación israelí. “Los niños palestinos viven bajo un constante temor a la detención, al arresto y a la violencia por parte del ejército israelí,” escribieron los congresistas. En la carta, subrayaron que “una realidad que  ha de ser tenida en cuenta es que el 46% de los 4,68 millones de palestinos que viven en los Territorios Palestinos Ocupados tienen menos de 18 años de edad. Estos niños merecen crecer con dignidad, derechos humanos, y un futuro libre de represión”.

“Hemos de plantear nuestra profunda preocupación con respecto a la política sistemática de detener, interrogar y encarcelar a niños palestinos de tan corta edad como son 12 o 13 años durante periodos de hasta un año, a veces más, sin haber tenido un juicio y en violación de los estándares internacionales”.

Expresan su desasosiego ante lo que consideran una “verdadera desesperación” experimentada por las nuevas generaciones de palestinos. Ésta constituye la causa subyacente a los ataques con arma blanca, argumentan. “El trauma psicológico colectivo asociado al pueblo palestino que vive bajo la ocupación militar israelí contribuye directamente a la violencia”.

Los congresistas se hacen eco de las preocupaciones que han expresado numerosas organizaciones de derechos humanos. Según la Oficina de la ONU del Representante Especial de la Infancia y del Conflicto Armado, el aumento de la violencia en Cisjordania y en Jerusalén Este ha tenido un impacto “negativo” en los niños. En 2015, 30 niños palestinos (25 niños y 5 niñas) murieron y por lo menos 1.735 fueron heridos (1.687 niños y 48 niñas), predominantemente en Cisjordania, e incluyendo Jerusalén Este. También señalan que la violencia contra los niños no ha sido infligida exclusivamente por las fuerzas de ocupación israelíes; los ataques de los colonos contra niños palestinos también se han incrementado.

La mayoría de niños palestinos sufren algún tipo de violencia y de maltrato físico por parte de las autoridades israelíes. Según un grupo que hace campaña por los derechos de los niños, Israel cuenta con la dudosa distinción de ser el único país del mundo que sistemáticamente juzga en tribunales militares a unos 500-700 niños al año. También ha sido acusado de haber introducido la política de “disparar a matar”, que ha conducido a agresiones fatales contra 28 niños palestinos por parte de las fuerzas israelíes en 2015. El maltrato también tiene lugar a puerta cerrada, a través de la detención administrativa; cientos de niños palestinos son detenidos y juzgados dentro del sistema militar israelí.

Los niños detenidos han informado de maltrato físico y verbal; no tienen acceso a un juicio justo y con frecuencia sufren traumas psicológicos a largo plazo. El maltrato se ve agravado aún más por los colonos israelíes que ocupan ilegalmente territorios palestinos. El odioso asesinato de Ali Dawabsheh, el bebé de 18 meses que fue quemado vivo, es tan sólo uno de los 224 ataques perpetrados por colonos, en ocasiones, bajo la mirada de los soldados israelíes.

La luz de los niños palestinos en la Franja de Gaza es aún más precaria; de las casi 2.200 personas asesinadas por la agresión israelí en 2014, 547 eran niños.ç

El Comité de la ONU contra la Tortura ha dado a conocer datos de muchos casos de violencia y abusos. Durante su reunión de mayo de 2016 en Ginebra, el Comité expresó su preocupación ante el uso excesivo de la fuerza por parte de Israel contra los palestinos, y el maltrato y la tortura sufridos por los detenidos palestinos. En sus observaciones finales, el Comité expresó alarma ante “los muchos casos en los que menores palestinos se veían expuestos a la tortura o al maltrato, incluso para obtener confesiones”. Las confesiones que se ven obligados a firmar los niños palestinos están en hebreo, un lenguaje que no entienden.

Además, el Comité destacó que los interrogatorios se producían sin la presencia de un abogado o de un familiar, y expresó aún más desasosiego ante el hecho de que “muchos de estos niños, al igual que muchos otros palestinos, se ven privados de libertad en instalaciones situadas en Israel, de forma que los familiares que viven en los Territorios Palestinos Ocupados no les pueden visitar”.

Otro grupo de derechos humanos vinculado a la ONU también ha informado de una cultura del abuso y de la violación de los derechos humanos. Un informe conjunto presentado en el encuentro de la ONU en Ginebra por Defensa Internacional de los Niños y la Organización Mundial contra la Tortura también plantea preocupaciones alarmantes. Las organizaciones de derechos humanos informaron de que al menos 48 niños palestinos de Cisjordania , de Jerusalén Este y de la Franja de Gaza han muerto entre octubre de 2015 y marzo de 2016 a consecuencia directa de la intensificación de la violencia. El informe señalaba asimismo que la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha registrado más de 2.177 casos de niños palestinos de Cisjordania y Jerusalén Este heridos por parte de las fuerzas israelíes y de los colonos.

El informe, que se basa en los testimonios de 429 niños, afirma: “Tres cuartas partes de los niños entrevistados han sufrido algún tipo de violencia física tras su detención. Más del 41% fueron detenidos en sus casas en medio de la noche. Y el 97% fue interrogado en ausencia de los padres y de un asesor legal”.

La cultura de la violencia sistemática y del abuso de los niños palestinos ha impulsado este positivo paso dado por la congresista Betty McCollum. Es poco probable que Obama preste atención a su llamamiento de que “ignorar el trauma que están sufriendo millones de niños palestinos mina [nuestros] valores americanos y garantiza la perpetuación del conflicto”, y las posibilidades de que se nombre a un enviado especial son reducidas.

No obstante, la carta es una prueba más de la creciente desilusión ante la política israelí. Israel y sus defensores han temido largo tiempo que en algún momento la opinión pública americana se diese cuenta de que la ocupación y sus políticas y tratamiento de los palestinos están en oposición a los valores americanos y a los intereses de América en la región. Ésta es otra señal más de que esa relación especial está comenzando a agrietarse.

 

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