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¿Por qué es Europa tan reacia a criticar la destrucción israelí de lo que ha sido financiado con fondos europeos?

El Monitor Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos (Euro-Med Monitor) ha publicado este mes un nuevo informe, titulado “Ayuda Despilfarrada: la repetida destrucción por parte de Israel de proyectos financiados por la UE en Palestina”. Hacia el final de su análisis, el informe imparte las disonancias obvias que caracterizan semejantes ciclos violentos. Resulta desafortunado que el tono empleado, en lugar de centrarse en la necesidad de adoptar una postura diferente con la intención de alterar la deprimente realidad, contemple un tono ampliamente extendido y aceptado de futilidad resignada.
Antes de pasar a enumerar sus recomendaciones, el informe afirma: “Las Naciones Unidas, la UE y los países que financian proyectos de reconstrucción, particularmente en Gaza, tal y como resulta comprensible están preocupados porque cualquier nueva inversión se demuestre inútil si las causas subyacentes del conflicto no son tratadas”. Este comentario resume una cita empleada en el informe, procedente de un diplomático europeo que permanece anónimo y que admite que “Todo lo que ayudemos a reconstruir va a ser destruido otra vez… Necesitamos un cambio fundamental en la situación, para no repetir lo que continúa ocurriendo”. En resumen, la UE y otros donantes construyen, Israel destruye.
Un vistazo al sumario demuestra la despectiva destrucción por parte de Israel de los proyectos financiados por donantes; desde 2001, ha destruido –“despilfarrado”, en el lenguaje del informe-proyectos humanitarios y de desarrollo por un valor aproximado de 65 millones de dólares. Tan solo durante la Operación Margen Protector de 2014 se perdieron 23 millones del total. En los primeros tres meses de 2016, Israel ha destruido de media cada mes 165 estructuras, incluyendo viviendas privadas y proyectos financiados por la UE.
Otro hecho que se deriva del informe es el secretismo que envuelve esta destrucción. Desde 2012, los medios de comunicación y las instituciones de derechos humanos no han tenido acceso a información relativa a los proyectos financiados por la UE destruidos o dañados, aparentemente para evitar avergonzar a la UE y también, de acuerdo con el diplomático anónimo, “para evitar irritar a Israel”. Esto es intolerable.
Si tenemos en cuenta la creciente cantidad de daños a las estructuras financiadas por la UE provocado por Israel, las recomendaciones a la Comisión de la UE y a los estados miembros resultan superficiales. No se trata sino de las tácticas habituales de tratar de detener la violencia a través de informes, encuentros, exigencias de compensación, multas impuestas a Israel (aunque no son especificadas) y la creciente visibilidad de la política europea con respecto a los territorios palestinos ocupados.
Evidentemente, la UE preferiría debatir las ambiguas “causas subyacentes” en lugar de pronunciar en voz alta y clara la causa primaria: el colonialismo israelí y la colaboración europea. La adherencia europea a la falacia de los dos estados vuelve automáticamente inválida cualquier supuesta preocupación, ya que resulta demasiado evidente que Europa está instando a Israel a completar su colonización mientras trata de apaciguar a los palestinos hablando de un “estado palestino independiente”, a pesar del hecho de que los únicos actores implicados en semejante galimatías son los funcionarios de la Autoridad Palestina. También es evidente que mientras que los palestinos necesitan claramente ayuda humanitaria para cubrir incluso la más básica de las necesidades, la UE no tiene escrúpulo en despilfarrar dinero para que Israel se entregue a sus tendencias violentas, dada su renuencia a exigir responsabilidades a la entidad colonial por la destrucción de los proyectos financiados por la UE.
La UE ha creado una parodia de ayuda humanitaria, e Israel ha participado de forma deliberada, con la seguridad que les da su conocimiento de que la impunidad que ha construido a través de su retorcida agenda ha sido asimilada y respaldada a nivel internacional. Entretanto, seguirán llegando los informes de maliciosas demoliciones y daños, porque la UE, la ONU y los países individuales no están dispuestos, debido a su complicidad, a hacer desaparecer la entidad colonial de Israel de la Palestina Ocupada

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MEMO Staff Writer

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