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El colonialismo de Israel está fallando y cayendo

Si los 68 años transcurridos desde la Nakba son la oscuridad, entonces la visión común y unida es el amanecer simbólico. El colonialismo de Israel está tanto fallando como cayendo.
Soldados israelíes tratan de disolver una protesta palestina en el checkpoint de Hawara en Estambul

Frecuentemente resulta sencillo ser absorbido por las geopolíticas simplistas, las divisiones sectarias que plagan Siria o la falta de unidad exterior entre diversos movimientos de resistencia en el Oriente Medio y el Norte de África. En vista de ello, la situación es particularmente sombría. Los factores frecuentemente perdidos en estos cálculos son de dos tipos, el primero es el efecto péndulo y el segundo el efecto fénix; ambos dictan un cambio positivo desde una posición más débil.

El creciente movimiento de solidaridad con Palestina ha conmemorado el 68º aniversario de la Nakba (la catástrofe). Esto fue el desplazamiento forzoso de la población palestina nativa en favor de un estado sionista fundado en los principios de despojo, colonialismo y violencia; en resumen, de apartheid. No existe duda, por lo tanto, de que el comportamiento del puesto de avanzada colonial se ha caracterizado por acciones brutales y bárbaras a lo largo de su existencia.

Sin embargo, el mundo ha desenmascarado a este estado como uno que no puede funcionar dentro de la estructura de la sociedad normal. Se ha convertido en más difícil de proteger y defender la acción descabellada de Israel, ya sea por el continuo bloqueo ilegal de los palestinos en la Franja de Gaza y la estrangulación lenta por el Muro del Apartheid de los ciudadanos de Cisjordania; la ocupación en contravención del derecho internacional; o el desarrollo continuo de la colonia con los asentamientos en tierra palestina robada. El grave estado de cosas para Israel se complica aún más por su decreciente capacidad de influir en las decisiones políticas a nivel internacional, tales como las negoiaciones de P5 + 1 con Irán, el resultado neto de las cuales fue el apaciguamiento de una regional o internacional a favor de un acuerdo que favorece a Teherán, aunque de mala gana. Esta incapacidad para influir en las decisiones políticas marca una insuficiencia catastrófica del lobby pro-Israel y ha manifestado su aislamiento en la arena global.

El estado colonial sionista se estableció en los principios de capacidad de disuasión y el terror. Esta doctrina, refierida por el fallecido, no lamentado, Ariel Sharon, ha sido la piedra angular del ejército israelí; ha fallado desde 2006, cuando Israel se enfrentó a la derrota a manos del movimiento de resistencia libanés Hezbolá. De hecho, Israel no ha logrado asegurar una victoria militar desde que lanzó aquella fatídica guerra en 2006 contra su vecino del norte. La resistencia de los palestinos de Gaza en 2008, 2012 y 2014 significó una realidad impensable anteriormente pero siempre emergente de que Israel ha perdido su capacidad de disuasión, no sólo en el ámbito político, sino también en el terreno militar. Las Fuerzas de "Defensa" de Israel se han convertido efectivamente una fuerza militar únicamente capaz de la vigilancia y el mantenimiento de una ocupación insostenible mientras no asegura ninuna victoria significativa. Esta es la evaluación de ideólogos como Munir Shafiq y muchos otros.

 A escala mundial, el régimen colonial de Israel ha arremetido contra el Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) con la esperanza de tratar de imponer un embargo a la elección del pueblo; está pidiendo a los estados que transgredan el precepto principal de la democracia, a saber, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Es esta afrenta a la democracia lo que Israel no capta en su persecución de la campaña BDS; se sitúa a sí mismo fuera del dominio democrático. Esto lo sitúa de lleno en el ámbito de colonialismo. A pesar de tener una cara y amplia presencia en los medios de comunicación social, el colapso de las estrategias de Israel significa una conciencia cada vez mayor entre los consumidores sobre la difícil situación del pueblo palestino. La falta de profundidad en la Hasbara israelí (la propaganda) ha desacreditado a la mayoría de los mitos sionistas; el fracaso de las campañas como "Pregunta a Netanyahu" han expuesto errores menores y la quiebra del conjunto de argumentos de Israel. El efecto neto es un estado débil y falible el cual sólo se sostiene por la inestabilidad regional.

Dos conferencias recientes – la Conferencia Al Quds de Teherán y Palestina Media Forum en Estambul - marcan un giro trascendental de los acontecimientos. No sólo reunieron a un gran número de pensadores, activistas y organizaciones no gubernamentales, sino que también se dio lugar a un discurso único que había sido silenciado durante mucho tiempo; un discurso de unidad y visión única.

En la actualidad existe un reconocimiento universal de Israel como un vestigio del colonialismo; una reliquia grotesca de un pasado oscuro que merece pasar a la historia junto con la esclavitud y la conquista imperial. El vocabulario mundial ha progresado hasta el reto de la colonialidad, que es la estructura de poder en contraposición a los vestigios físicos del colonialismo. Israel es un ejemplo de estado de una época pasada, desagradable a la conciencia colectiva global de hoy en día. La visión unida expone a Israel no sólo como a un estado de apartheid, sino también como un colonizador; esto resonó a través de todas las facciones y organizaciones en las conferencias. Es esta unidad que marca un punto de inflexión en la lucha contra la ocupación sionista. La visión común y las dimensiones que tomará marcan los primeros signos tangibles de la deconstrucción de la ocupación y el colonialismo israelí.

A menudo se afirma que el alba se produce después de la parte más oscura de la noche. En efecto, si los 68 años transcurridos desde la Nakba son la oscuridad, entonces la visión común y unida es el amanecer simbólico. El colonialismo de Israel está tanto fallando como cayendo.

El escritor es el Presidente de la Media Review Network, Johannesburgo. Síguelo en Twitter: @ZA_Mayet

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