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Un lugar es donde están los recuerdos: Una entrevista con el artista Rafat Asad

"Como artista palestino, cuando vas al extranjero siempre se espera que hables por tu gente, que seas responsable de tu tierra natal. Tienes que estar al tanto de muchas cosas. Si yo fuera un artista francés, sería capaz de no preocuparme por la política si no me gustara. Pero como palestino no puedo hacer eso. Es parte de mi vida y simplemente no puedo ignorarlo ".
"White Phosphorus". Acrylic on Canvas - 200 X 100 cm, 2009. [Rafat Asad]
"White Phosphorus". Acrylic on Canvas - 200 X 100 cm, 2009. [Rafat Asad]

De acuerdo con Rafat Asad, como artista palestino, no se puede evitar ser político. “Cada momento que vives en este lugar es político”, me dice. “Si quieres ir a un restaurante, viajar a otra ciudad, lo que sea que hagas bajo la ocupación es un acto de resistencia. La cuestión de Palestina no es el foco de mi trabajo, pero es parte de mi vida. Conforma todo lo que hago”.

El arte está, inevitablemente, influido por el entorno en el que se crea. Como tal, los artistas que viven en condiciones que están más allá de la norma o que simplemente son absurdas producirán obras que nos hace cuestionar nuestras suposiciones más básicas. ¿Qué es, por ejemplo,un lugar?

Eltifaf – Bypass, la última muestra de Asad en la Galería One de Ramallah, es un ejemplo perfecto. Aunque no es abiertamente política, la exposición se puede leer tanto como militante como existencial. Cuenta con una serie de pinturas que representan barreras artificiales y señales en la carretera de Ramallah a Nablús, los signos yuxtapuestos en marcado contraste con el paisaje. Esta ruta es familiar para Rafat, sin embargo, a pesar de que ha conducido a través del hermoso paisaje con frecuencia, nunca ha tenido la oportunidad de disfrutar de él, siempre centrado en llegar a su destino de la forma más rápida y segura posible.

Eltifaf en árabe significa circunvalación. Utilizamos el término para referirnos a las rutas alternativas que debemos tomar si hay un checkpoint israelí en el camino”, explica. “Empezamos a utilizar el término con mayor frecuencia después de la Segunda Intifada, en relación con las fuerzas israelíes que controlaban las carreteras. Si los israelíes sienten que existe incluso el más minimo peligro, cierran la calle para los palestinos, así que tenemos que encontrar una manera de llegar, y esto nunca es un atajo. Si normalmente se tarda una hora para ir de Ramallah a Nablús, con la ruta alternativa esto puede tomar hasta cuatro horas, a veces incluso un día completo “.

Rafat Asad es un hombre alegre, de cabello rizado despeinado y un amistosa y desdentada sonrisa. Nació en Nablús en una familia de tres hermanos y cinco hermanas. Como un muchacho joven, admiraba a su hermano mayor, quien estaba versado en el arte, la música y la literatura. El Rafat adolescente espiaría en la habitación de su hermano, su curiosidad se despertó por la extraña música y el olor de la pintura al óleo.

“Mi hermano estaba leyendo, pintando y dibujando, y la música estaba puesta todo el tiempo. Me gustaba mucho este entorno creativo y comencé a imitarlo. Comenzamos a compartir la habitación y acostumbraba a hacer el tonto con sus cosas mientras él estaba ausente”.

Su sueño se hizo realidad cuando finalmente asistió a la Escuela de Bellas Artes en la Universidad Al-Najah en Nablús, donde conoció a otros artistas y personas afines. Después de su graduación, se marcho a un viaje por carretera por Palestina con sus amigos. “Estábamos ansiosos de descubrir el país, descubrir a las personas.” El viaje dejó una impresión duradera en él.

Después de un breve período como maestro, se trasladó a Ramallah y a su más animada escena artística. Fue allí donde, después de un par de muestras colectivas, realizó su primera exposición individual. El tema fue uno que sobresalió: la noción del paisaje.

Sus primeras investigaciones de paisaje eran muy diferentes de Eltifaf-Bypass. Narrativa, su primera serie, era en realidad abstracta y muy personal, a partir de los recuerdos y las sensaciones del campo en el cual creció de niño. La exposición fue un éxito, y fue invitado para una residencia artística de tres meses en Delfina Studios de Londres. “Nunca había estado fuera de Palestina antes, y fue un poco un choque cultural para mí. Todo era tan dramáticamente diferente. Era la primera vez que usaba un mapa. Para encontrar mi camino en Palestina simplemente le preguntaba a la gente; en Londres, tuve que usar un mapa, de lo contrario me habría extraviado “.

La residencia terminó inspirándole pinturas en las cuales los mapas son el punto de partida para la abstracción. Las obras parecen sugerir que en Londres los lugares están mayormente definidos por la evidencia cartográfica, mientras que en Palestina un lugar es algo que las personas tienen en su memoria, hacia los cuales pueden dirigirse fácilmente.

Sin embargo, la investigación del sentido del lugar de Rafat Asad estaba simplemente comenzando. Después de una pausa creativa (durante la cual estuvo ocupado con un grupo de amigos en la creación de un espacio de arte llamado Al-Mahatta ), regresó a la idea del paisaje con la serie Marj Ibn Amer.

Aunque figurativas, estas pinturas no pertenecían a la tradición de pintura al aire libre, sino que eran de hecho una representación mental. “Marj Ibn Amer fue para mí una manera romántica de imaginar este lugar en el que nunca había estado. He utilizado este lugar como un símbolo de un idealizado paisaje de palestina. “En esta versión idealizada de su tierra natal, no hay rastro de la intervención humana. A pesar de no ser explicado, las razones para tratar el tema de esta manera particular surgieron una vez más a partir del contexto político. “Mi padre vivió una vez en este lugar, por lo que he escuchado muchas historias sobre él. Pero hoy me deniegan el derecho de ir allí. Así que la idea romántica de buscar a Marj Ibn Amer también vino de la ocupación “.

La imaginación es a menudo una forma para los artistas de compensar algo que falta. El intento de reparar una ausencia es una fuerza impulsora en el arte de Rafat Asad. Esto se puede encontrar no sólo en sus secuencias de pintura, sino también en sus trabajos de instalación y vídeo. Una de las obras más icónicas en este sentido es sin duda la instalación de vídeo llamada “Trayecto”. Esta muestra un horario de aeropuerto con Jerusalén como destino entre otros. El vuelo de Jerusalén, sin embargo, se retrasa constantemente. Aunque en un sentido físico Jerusalén está muy cerca del artista, residente en Ramallah, si realmente quisiera llegar a ella, la ciudad está en realidad mucho más lejos que, por ejemplo, Nairobi o Viena.

“Una vez, esperando mi vuelo de conexión en el aeropuerto de Estambul, me estaba imaginando: ‘¿Qué pasaría si tuviéramos un aeropuerto en Palestina?’ Y de hecho tuvimos uno una vez; se llamaba Aeropuerto Internacional de Kalandia. Yo vivo justo al lado de él en la actualidad. Sería mucho más fácil viajar, en lugar de ir a través de Jordania y la frontera, y pasar por los tres controles de seguridad. Lo más importante, tener un aeropuerto es también una de las marcas de tener un estado”.

Rafat acaba de regresar a su casa en Ramallah después de visitar Europa. “Como artista palestino, cuando vas al extranjero siempre se espera que hables por tu gente, que seas responsable de tu tierra natal. Tienes que estar al tanto de muchas cosas. Si yo fuera un artista francés, sería capaz de no preocuparme por la política si no me gustara. Pero como palestino no puedo hacer eso. Es parte de mi vida y simplemente no puedo ignorarlo “.

En Francia, visitó a algunos amigos, algunos de los cuales son palestinos. Una noche después de la cena, se encontró discutiendo la idea de la patria: “Le dije a mi amigo: ‘Cuando estoy sentado aquí contigo, París es mi tierra relacionada contigo, porque tú vives aquí. Ramallah es mi tierra ya que mi familia y amigos están allí. Nablús es también mi tierra ya que mis padres y hermanas viven allí. Para mí la idea de la tierra se relaciona con las personas que viven en un lugar. Podrías vivir toda tu vida en un hermoso jardín, pero si tu gente no está ahí, el resultado final será no sentirte unido al lugar.”

Esta, añade, es la razón por la que cree que Palestina es su hogar y que la tierra pertenece a los palestinos. “Debido a que mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo y así sucesivamente vivieron aquí, tienen todos sus recuerdos aquí. Un lugar no es una mesa o una silla. Si vives toda tu vida en un lugar, entonces es tuyo. Un lugar existe en relación con los seres humanos”.

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