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Las tácticas anti-BDS están condenadas al fracaso

Mientras Israel cree que jugando la carta del antisemitismo hará el truco, la realidad es al contrario. Activistas europeos, académicos, periodistas y movimientos estudiantiles no serán intimidados en silencio.

Mientras Israel cree que jugando la carta del antisemitismo hará el truco, la realidad es lo contrario. Activistas europeos, académicos, periodistas y movimientos estudiantiles no serán intimidados en silencio.

El uso de una camiseta del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel) es ahora un delito en Francia. Este último movimiento por parte de las autoridades francesas por invocar a la legislación contra el antisemitismo no es sino un intento de hostigar e intimidar a los activistas solidarios con Palestina. En el contexto de la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones no sólo es ridículo, sino también rallano con la locura, y sigue desesperados intentos por parte de Israel para frenar el imparable crecimiento del BDS en toda Europa. Muchos observadores han señalado que el movimiento de boicot es abrazado con tanto entusiasmo en las ciudades europeas como el movimiento anti-apartheid lo fue contra Sudáfrica.

Esto es obviamente un desafío aterrador para el régimen de derecha racista de Israel, el cual sabe muy bien que si no se toman medidas drásticas, el BDS puede ser una bola de nieve y convertirse en su peor pesadilla. Sin embargo, a diferencia de la violencia brutal que utiliza para aplastar la resistencia palestina en los territorios ocupados, Israel no puede optar por la opción militar para aplastar la disidencia popular en los campus universitarios y las calles de Londres, París o Bruselas.

Ni los movimientos estudiantiles ni los académicos en Europa se mantendrán en silencio mientras los horrores del sionismo recaen sobre los palestinos. Su movilización pacífica para oponerse al proyecto colonial sionista es a través de campañas de BDS bien organizadas. Los impresionantes aumentos del apoyo público tienen directa relación con la mayor conciencia de las violaciones de derechos humanos cometidas por Israel.

Entonces, ¿a qué ha recurrido el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu? Órdenes de prohibición, similares a las utilizadas por el régimen del apartheid en Sudáfrica para silenciar las voces del pueblo.

Israel ha impuesto una prohibición eficaz para impedir viajar al co-fundador del Movimiento BDS Omar Barghouti. Este movimiento represivo está siendo visto como un paso hacia la revocación de sus derechos de residencia, como ministros israelíes amenazaron hace unas semanas. También han hecho amenazas apenas veladas de violencia física lo suficientemente graves como para provocar que Amnistía expresara su preocupación «por la seguridad y la libertad del defensor de derechos humanos palestino Omar Barghouti.»

Además de las arbitrarias órdenes de prohibición y restricciones a la libertad de movimiento, Israel ha explotado una vez más la culpa de Occidente sobre el Holocausto nazi. Ante la insistencia de Netanyahu, los gobiernos de los EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Canadá y otros países están introduciendo medidas antidemocráticas para socavar al movimiento BDS. Israel también está utilizando sus servicios de seguridad para espiar a activistas del BDS en todo el mundo, en connivencia con los organismos de inteligencia extranjeros.

Esta represión de los defensores de los derechos humanos y del movimiento BDS está diseñado para proteger a Israel de tener que rendir cuentas por sus violaciones del derecho internacional, incluidos posibles crímenes de guerra y contra la humanidad. El hecho de que se está tomando tan en serio a BDS ilustra el potencial de la campaña para el éxito.

Sin embargo, mientras que Israel cree que jugando la carta del antisemitismo hará el truco, la realidad es al contrario. Activistas europeos, académicos, periodistas y movimientos estudiantiles no serán intimidados en el silencio.

Habiendo apenas regresado de dos conferencias muy exitosas sobre Palestina, una en Teherán y la otra en Estambul, puedo confirmar que los niveles de conciencia y determinación para oponerse al apartheid israelí está en su punto más alto. Muchos de los participantes de Europa y América eran estudiantes, académicos y profesionales de los medios. Su comprensión de los métodos tortuosos mediante los cuales se realizan las acusaciones de antisemitismo como táctica de distracción para ocultar los crímenes de Israel es tranquilizadora; el ataque nacional e internacional de Israel contra el BDS está condenado al fracaso.

Iqbal Jassat es un miembro ejecutivo de la Media Review Network, Johannesburgo.

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Iqbal Jassat es investigador en el Media Review Center en Johanesburgo, Sudáfrica.

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