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Huelgas de hambre colectivas y narrativas palestinas

Al contrario que en el caso de otras huelgas de hambre que han sido calificadas de actos individuales heroicos, el objetivo común que une a Yihad Islámica y al PFLP debería permitir que el foco de atención se desplazase del drama resultante hacia un análisis realizado con equidad y con respeto por la lucha palestina anticolonial en su conjunto.

Las huelgas de hambre individuales de prisioneros palestinos han cosechado mucha atención por parte de los medios de comunicación, que después se disipa en cuanto se alcanza un acuerdo, para resucitar de nuevo cuando Israel traiciona su palabra, como ocurre con frecuencia. El activismo asociado con destacar la huelga de hambre como forma de protesta ha caído inconscientemente en la trampa de la disociación, al dar prioridad a una lucha por encima de otra, a pesar del hecho de que las huelgas de hambre son una forma habitual de la resistencia palestina.

Según informaba ayer la agencia de noticias Ma’an, prisioneros palestinos afiliados al Frente Popular por la Liberación de Palestina (PFLP) y a la Yihad Islámica han anunciado la decisión colectiva de comenzar una huelga de hambre, en protesta contra del régimen de aislamiento y de detenciones administrativas. La noticia también apuntaba que, según la ONG Médicos por los Derechos Humanos de Israel, el número de prisioneros palestinos en cárceles israelíes que están en régimen de aislamiento se ha duplicado entre 2012 y 2014.

El desencadenante de esta decisión colectiva ha sido el anuncio de la oficina de la Asociación de Prisioneros Palestinos, que informaba de que dos presos palestinos que están cumpliendo cadena perpetua y se encuentran en régimen de aislamiento, así como otros tres presos en detención administrativa desde Marzo, habían decidido iniciar una huelga de hambre para protestar contra la violación de sus derechos. Aunque la intención de comenzar una huelga de hambre colectiva como protesta se había difundido ya en los meses anteriores, las noticias habían quedado eclipsadas por las novedades acerca de la huelga de hambre de Mohammed Al-Qeq.

Al contrario que en el caso de otras huelgas de hambre que han sido calificadas de actos individuales heroicos, el objetivo común que une a Yihad Islámica y al PFLP debería permitir que el foco de atención se desplazase del drama resultante hacia un análisis realizado con equidad y con respeto por la lucha palestina anticolonial en su conjunto, tal y como la encarna el pueblo. Además, la huelga de hambre colectiva debe arrojar luz sobre las prácticas de tortura israelíes y sobre las contradicciones que impiden un enfoque centrado, permitiendo a Israel actuar con impunidad.

La normalización de la tortura en Israel, aunque consagrada históricamente, ha producido gradualmente una apatía creciente. Informaciones y testimonios de antiguos prisioneros han arrojado luz sobre las prácticas de tortura y sobre la colaboración entre Israel y la Autoridad Palestina, pero con ello se ha logrado poco más que crear una concienciación pasajera. Esto señala a la explotación de los presos palestinos y al tratamiento inhumano que sufren a manos de sus torturadores; indicativos ambos de la indefensión y del sensacionalismo. A pesar de que existen limitaciones en cuanto a una investigación adecuada en materia de violaciones de derechos humanos, la frecuencia de los informes que destacan tales violaciones indica un abuso rampante e impunidad garantizada. El reto es encontrar maneras de que la concienciación no caiga víctima del círculo vicioso de la alienación.

En efecto, al activismo se le ofrece otra oportunidad de alinearse con la lucha palestina como experiencia colectiva, en lugar de la tendencia habitual selectiva que suele dictar la prioridad. En tanto que la Intifada de Jerusalén ha desencadenado una serie de intentos inconexos pero entusiastas de resistencia, la historia ha proporcionado importantes pruebas del importante papel que los presos palestinos han desempeñado a la hora de dar forma a la lucha anticolonial palestina. Quizá la mayor tragedia esté en la constante marginación de todos los presos palestinos para favorecer unas actividades activistas más accesibles, permitiendo así a Israel aislar a un componente integral de las narrativas que gradualmente se están agotando, hasta quedar en meros informes que allanan el camino a nuevas incongruencias.

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MEMO Staff Writer

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