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Deténganlos... antes de que quemen toda la región

Protesta contra la incursión de los colonos judíos en la mezquita de Al-Aqsa en la ciudad de Gaza, el 25 de septiembre de 2022 [Mustafa Hassona/Anadolu Agency].

Los líderes mundiales se reúnen, estos días, en la 77ª sesión de la AGNU, y el tema principal para todos los oradores, desde presidentes hasta representantes de los estados, es la paz y la seguridad internacionales. La ONU lo ha conseguido en muchos lugares del mundo, pero ha fracasado en otros, y quizá el más importante y peligroso sea el conflicto aquí, en los Territorios Palestinos.

Desde 1948, cuando se estableció la entidad sionista mediante una resolución internacional, el sistema internacional ha fracasado, por desgracia, en poner un fin justo al conflicto, basado en resoluciones internacionales y en la legitimidad. La principal razón de este fracaso es el doble rasero y el hecho de tratar a Israel como un Estado que está por encima de la ley.

Día de la Nakba de 1948 - Caricatura [Carlos Latuff/Monitor de Oriente]

El resultado directo de este fracaso es el continuo sufrimiento de nuestro pueblo como resultado del terrorismo de estado, practicado por Israel durante más de siete décadas, y el establecimiento de un régimen de apartheid en todas sus manifestaciones políticas, legales y sociales, combinado con el sufrimiento de nuestro pueblo, el continuo estado de inestabilidad e inseguridad en la región y sus repercusiones a nivel internacional.

Este escenario catastrófico en Palestina y en la región debido a la ocupación sionista ha dado un grave giro en los últimos años como consecuencia de la desviación política y extremista de la sociedad israelí hacia la derecha. Esta desviación hacia la extrema derecha se ha manifestado en comportamientos y acciones que equivalen a crímenes de guerra y contra la humanidad por parte de los grupos de colonos extremistas bajo la supervisión y el patrocinio de las fuerzas de ocupación.

La última de estas oleadas extremistas ha sido la amenaza de asaltar la mezquita de Al-Aqsa durante las fiestas, llegando este año a 50.000 colonos, el doble que el año pasado. También amenazan con izar banderas, realizar oraciones talmúdicas y tocar las trompetas.

Estas amenazas, precedidas de numerosas y graves violaciones, forman parte de un plan israelí adoptado desde la ocupación de Jerusalén Este en 1967, cuyo objetivo es lograr la división temporal y espacial del Haram Al-Sharif para alcanzar el control total sobre él, en preparación de la demolición de la Mezquita y la construcción del supuesto templo, en su lugar.

La mezquita de Al-Aqsa se rige por el acuerdo de statu quo, ya que es un lugar sagrado para los musulmanes, y es un acuerdo internacional que la potencia ocupante debe respetar y cumplir plenamente. Cualquier intento de socavar este statu quo supone una grave amenaza para la seguridad y la estabilidad en Palestina y en la región.

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Hasta ahora, los palestinos están abordando el conflicto como una lucha política, dirigida a la liberación de su tierra, al establecimiento de un Estado palestino independiente con Jerusalén como capital, y al retorno de los refugiados a sus hogares, de los que fueron desplazados por las numerosas masacres cometidas por las bandas sionistas en su momento. Sin embargo, la actual agresión de los extremistas sionistas contra nuestro pueblo y la profanación de sus santuarios, especialmente en la mezquita de Al-Aqsa, supone convertir este conflicto en un conflicto religioso abierto.

La Mezquita de Al-Aqsa es el tercer lugar sagrado para los musulmanes, después de la Gran Mezquita de La Meca y la Mezquita del Profeta en Medina, y es un lugar de reverencia para 1.700 millones de musulmanes.

Nuestro pueblo palestino ha dado todas las oportunidades para lograr la seguridad y la estabilidad en la región sin comprometer nuestros derechos inherentes a la libertad, la independencia y el retorno. A cambio, ellos y su resistencia nunca permitirán que se aprueben estos planes sionistas extremistas, cueste lo que cueste, y pondrán a la ocupación ante opciones difíciles.

Recordemos a todos la ronda de escalada de mayo de 2021, titulada "Jerusalén y la mezquita de Al-Aqsa", en la que nuestro pueblo se levantó en Gaza, Cisjordania, Jerusalén y las 48 zonas ocupadas en defensa de Jerusalén y Al-Aqsa. Esto fue precedido por muchos levantamientos, cuyo título principal era "Mezquita de Al-Aqsa", el mayor de los cuales fue la segunda Intifada, la "Intifada de Al-Aqsa", en septiembre de 2000, después de que Ariel Sharon, el jefe de la oposición israelí en ese momento, asaltara el Haram Al-Sharif.

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Por lo tanto, advertimos a los líderes mundiales, reunidos estos días en la 77ª sesión de la AGNU, contra la continuación de esta flagrante violación de las leyes y resoluciones internacionales.

Si estos líderes se toman en serio la prevención de la explosión y la consecución de la estabilidad, deben, respetando el derecho y las resoluciones internacionales, ejercer una presión significativa sobre estos extremistas sionistas y poner fin a su manipulación de la paz y la seguridad internacionales, y obligarles a poner fin a sus crímenes contra nuestro pueblo y sus santidades y la mezquita de Al-Aqsa, especialmente durante las fiestas judías. De lo contrario, el futuro es peligroso.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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Jefe del Consejo de Relaciones Internacionales en Gaza.

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