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El Líbano se enfrenta a un obstáculo en su intento de llegar a un acuerdo con el FMI

International Monetary Fund (IMF) [Flickr]

Cinco meses después de que el proyecto de acuerdo con el FMI suscitara la esperanza de que Líbano pudiera finalmente elaborar un plan de reforma económica para hacer frente a su colapso financiero, las élites políticas y financieras están obstruyendo las perspectivas de conseguir cualquier paquete de rescate.

Los esfuerzos por promulgar las ocho reformas solicitadas por el FMI no llegan a ninguna parte o se quedan cortos, al chocar con la resistencia de los políticos que protegen los intereses creados y esquivan la rendición de cuentas.

Esto significa que el Líbano probablemente tendrá poco que presentar en la reunión anual del Fondo en octubre para respaldar su intento de desbloquear 3.000 millones de dólares de ayuda, y se suma a las dudas sobre si el gobierno llegará a presentar un plan para abordar la crisis.

La semana pasada, el FMI comunicó al Gobierno que su único intento de reforma legislativa para hacer frente a los tres años de crisis económica -las enmiendas a la ley de secreto bancario- seguía presentando "deficiencias clave", después de que los diputados diluyeran el texto original, según un informe jurídico del FMI visto por Reuters.

Además, el plan para tapar el agujero de las finanzas nacionales -unos 72.000 millones de dólares, y creciendo- se enfrenta a objeciones, entre ellas las de los bancos, que dicen que les hace recaer demasiada carga.

La última reacción vino el jueves de un grupo de líderes empresariales y ex funcionarios que lanzaron su propia versión del plan de recuperación, reflejando algunas de las preocupaciones de los bancos.

Sin ese plan, cuya primera versión fue torpedeada por políticos y banqueros en 2020, los ahorradores de a pie están pagando el precio, bloqueados por los depósitos en un sistema bancario congelado en el que el valor de su efectivo se ha hundido desde 2019.

"Está claro que no hay voluntad política de reforma", dijo el legislador Ibrahim Mneimeh. "No se puede separar la política de la economía, y menos en Líbano".

La inacción se suma a la preocupación de que la élite gobernante -acusada por el Banco Mundial de orquestar deliberadamente la crisis- la dejará supurar indefinidamente.

La crisis está alimentando la pobreza, la fuga de cerebros y el riesgo de inestabilidad en un país con una historia de guerra civil.

A pesar de la falta de progreso, no hay indicios de que el FMI vaya a retirarse. Aunque el proyecto de acuerdo insta a la aplicación puntual de las reformas, no establece ningún plazo.

El gobierno dice que sigue comprometido con la vía del FMI, considerada como la única forma de salir de una crisis arraigada en años de corrupción, despilfarro y políticas financieras insostenibles.

Líbano, una larga historia de desastres y crisis - Caricatura [Sabaaneh/Monitor de Oriente].

Soluciones mágicas

Algunos ponen sus esperanzas en otra parte, previendo que los yacimientos de gas no probados en alta mar puedan, algún día, proporcionar la salvación, aunque estos podrían tardar años en desarrollarse. Hezbolá, apoyado por Irán, ha dicho que ésta es la única solución.

Los bancos libaneses también han respaldado una propuesta de utilizar parte de las futuras reservas de petróleo y gas para tapar el agujero financiero, una idea que, según los expertos en el pensamiento del FMI, no sería aceptable para el fondo.

"Se cree en una solución mágica: el petróleo y el gas", dijo Camille Abousleiman, abogado de finanzas y ex ministro.

"Esto no sustituye a una reforma fundamental".

Citó los intereses creados y la falta de "liderazgo ético" como causas de la inacción de los políticos, que consiguieron aferrarse al poder tras las elecciones, a pesar de la crisis.

Mientras tanto, las reservas de dólares que representan lo que queda de los fondos de los depositantes se están agotando. El Banco Central dijo en junio que habían bajado 2.200 millones de dólares en 2022 hasta unos 11.000 millones.

Las enmiendas diluidas a la ley de secreto bancario muestran la resistencia a la reforma.

Un primer borrador permitía el levantamiento del secreto bancario para investigar "todos los delitos financieros", pero la versión aprobada por el Parlamento en julio lo debilitó, permitiendo sólo a algunos organismos gubernamentales levantarlo en casos de delitos específicos.

El informe del FMI, visto por Reuters, sugiere que el Parlamento restablezca las cláusulas rechazadas.

Repartir las pérdidas

La disputa sobre cómo distribuir las pérdidas del sector financiero sigue siendo una complicación.

El plan del Gobierno, elaborado por el viceprimer ministro, Saade Chami, pretende hacerlo de forma que proteja a los depositantes y al Estado, condonando una parte de la deuda del Banco Central a los bancos comerciales, que asumirían grandes pérdidas, haciéndose eco de los principios del FMI.

Según el plan alternativo lanzado el jueves por las Organizaciones Económicas Libanesas, los bancos asumirían la responsabilidad, pero sin empujar al sector hacia la quiebra, dijo su presidente, el ex ministro Mohamed Choucair, según informaron los medios locales.

Cuatro fuentes familiarizadas con el plan dijeron que éste invertiría la jerarquía de las reclamaciones.

El Líbano no ha avanzado casi nada en el resto de la lista de tareas, que Chami esperaba que estuvieran terminadas en septiembre, para poder dirigirse al directorio del FMI en octubre.

El calendario político no augura nada bueno. El presidente Michel Aoun dejará su cargo el 31 de octubre, sin que se haya llegado a un acuerdo sobre quién le sustituirá, mientras que el gobierno ha estado funcionando en calidad de interino desde las elecciones de mayo, debido a las divisiones sobre el nuevo gabinete.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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