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La violencia colonial de Israel debe ser señalada como la causa del sufrimiento palestino

La policía israelí, que entró en el patio de la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén Este, después de la oración de la mañana, interviene contra los palestinos que esperan frente a la masyid al-Qiblatain, el 17 de abril de 2022 en Jerusalén [Mostafa Alkharouf - Agencia Anadolu].

El compromiso de los dos Estados facilita el distanciamiento de la comunidad internacional de las repercusiones a las que se enfrentan los palestinos como resultado del continuo colonialismo de los colonos y la violencia de Israel. Imaginar a Palestina a través del marco impuesto (y moribundo) de los dos Estados crea una insensibilización ante el sufrimiento del pueblo palestino, que casi nunca sale a la luz cuando los diplomáticos hablan de la agresión israelí contra Gaza, por ejemplo, o de las consecuencias del desplazamiento forzado y la expansión de los asentamientos ilegales. La comunidad internacional quiere, en cambio, dar a conocer su diplomacia, que simplifica y deshumaniza a los palestinos.

Cuando surgen informes sobre el sufrimiento palestino, y lo hacen con regularidad, es una pena que algunos se vean empañados por las citas del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, como en el reciente y detallado informe titulado "Atrapados: El impacto de 15 años de bloqueo en la salud mental de los niños de Gaza" de Save the Children. En él se documenta el coste psicológico de la agresión israelí en los niños que viven en el enclave.

"No es de extrañar que la vida de los niños de Gaza haya sido descrita como un 'infierno en la tierra' por el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres", dice Save the Children en el resumen ejecutivo. Sin embargo, tengamos en cuenta que Guterres aboga por la violencia colonial israelí cuando afirma, falsamente, que "no hay plan B". Citarlo distrae de lo que, por lo demás, es un informe vital que la ONU y los diplomáticos de todo el mundo harían bien en leer con la intención de hacer justicia, y no de aliviar temporalmente el dolor, a los palestinos. Pero, de nuevo, el lenguaje del informe se centra en el conflicto y recomienda crear "las condiciones para la reanudación de las conversaciones entre las partes del conflicto para una solución justa que aborde las causas subyacentes de la violencia", como si el colonialismo de los colonos de Israel y su violencia inherente fuera un fenómeno aún por descubrir y articular.

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El informe revela un declive en la salud mental y el bienestar de los niños en Gaza desde 2018. Los niños se sienten vulnerables debido al impacto que la violencia de Israel tiene en el concepto de hogar, así como en sus vidas cotidianas, que han sido permanentemente rotas y perturbadas. "En 2022", dice Save the Children, "el 80% de los niños y jóvenes reportaron angustia emocional en comparación con el 55% en 2018". Un adolescente de Gaza es citado en el informe diciendo: "De repente, nos bombardearon... Fue un horror. Antes no temíamos nada. Ahora, todo lo que sentimos es miedo. Ahora es peor".

El informe también señala un aumento de las autolesiones entre los menores de Gaza, así como un incremento de los intentos de suicidio. Los cuidadores también se enfrentan a diversos factores de estrés que dificultan su capacidad para atender a sus hijos en términos de apoyo físico y psicosocial.

Sin embargo, el informe elude la causa principal de todo esto: La violencia colonial de Israel. Las medidas sugeridas no tienen en cuenta el hecho de que Israel se nutre de la violencia y obliga a los palestinos a concentrarse en su supervivencia en lugar de vivir. Siguen apareciendo imágenes incompletas de Palestina. Los diplomáticos prefieren que la atención se centre en sus reuniones, mientras que las organizaciones de derechos humanos caen en la trampa de discutir las repercusiones humanitarias, económicas y psicológicas sin culpar a la existencia colonial de Israel y su violencia intrínseca. Ni los políticos ni las organizaciones de derechos humanos están dispuestos a llamar a Israel por lo que es: una empresa colonial de colonos construida sobre el terrorismo y la violencia, y sostenida por el terrorismo y la violencia de Estado. Abordar esta discrepancia es el primer paso para potenciar la narrativa palestina. Las generalizaciones de la ONU, como la referencia a Guterres para proporcionar algún contexto, convierten el sufrimiento palestino en un apéndice de la retórica de la ONU, lo cual es injusto e inexacto, y sólo proporciona aún más impunidad a Israel y a sus aliados internacionales que promueven la narrativa de dos estados como solución. Israel y su violencia colonial deben ser nombrados y avergonzados como la causa del sufrimiento palestino.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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MEMO Staff Writer

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